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domingo, 6 de agosto de 2017

"ATÓMICA": Blondie Atomic Luftballon

Una peli que arranca, musicalmente, con “Cat People” y termina con “Under Preasure”, ya me tiene en el bote. Eso y que la dirija David Leicht, el tío que rodó las mejores escenas de “John Wick”. Un fulano que sabe de que va la acción porque lleva veinte años dándose hostias como especialista, y rodándolas como director de segunda unidad.

Bueno, eso y que la protagoniza una Emperatrix Furiosa ochentera, repartiendo estopa de verdad, de la que te duele como espectador. El puto Cielo, de neón rosa, en este caso.

Eso es “Atómica”. Un actioner que no falla en lo que promete. Y que es también una de espías, al más puro estilo argumental clásico, reciclado con la estética pop del cómic en el que se basa. Y que tiene momentos que ponen palote a cualquier devoto, como es el caso de un falso plano secuencia en su tercio final, que es, sencillamente, de ponerse babero.

Aquí, además, hay pasta aprovechada y un gusto estético notable. Potenciado por un trasfondo goloso para ello como es el Berlín de la caída del muro. Con su efervescencia cultural, política y musical, única.

Y si en “John Wick” nada hubiera funcionado sin un Keanu Reeves hierático, expeditivo, marcial, nacido para ese personaje. En ésta “Atómica”, la Theron está explosiva, contundente y ejecutora. Además, de sexy e icónica. Una Blondie de gestualidad chula, de personaje de acción proverbial. Y, sobre todo, de un verismo como heroína de acción incuestionable.

Es cierto que lo que cuenta es obvio, mil veces visto y hasta algo tramposo, y que el metraje es excesivo para ello, pero que más da, todo es un MacGuffin. Y a mí como a Nena, siempre me ha molado ver como los globos se elevan, por mucho que dentro solo lleven aire.


NOTA: 7/10

TÍTULO ORIGINAL: "Atomic Blonde"

sábado, 18 de mayo de 2013

"THE AMERICANS (serie tv)": No es Homeland, ni falta que le hace


La gente calza Converse All Star, luce Rayban Wayfarer y escucha música por la calle con descomunales cascos. Los 80 están de moda. Y lo están tanto que vuelven también los rusos, Reagan y la Guerra Fría. O al menos lo hacen en “The Americans”, la serie de FX que ha supuesto una de las más gratas sorpresas, sino la más, de esta mid-season.
Phillip y Elisabeth son un matrimonio que vive a las afueras de Washington, desde hace 15 años. Tienen dos hijos y trabajan en una agencia de viajes. Son íntimos de su vecino y su familia, que resulta ser un agente del contraespionaje del FBI... El matiz está en que todo esto es una fachada, una tapadera para ocultar la auténtica verdad: son dos implacables efectivos del KGB que, infiltrados de este modo hasta el tuétano en la sociedad americana, espiarán para la madre Rusia cuanto y a costa de lo que sea necesario… o quizás no.


¿Una familia normal?

Este es el presupuesto argumental de una serie que tiene varios elementos que la convierten en un must see indiscutible. De una parte, su elenco actoral. Encabezado por unos más que veraces Matthew Rhys (visto en "Cinco Hermanos") y Keri Russell que pone boca abajo todos los prejuicios que sobre ella pudieran tenerse tras pasar por papeles como la popular "Felicity" de la serie del mismo nombre. 

La química entre ambos actores es demoledora. Como lo es su sincronía a la hora de vivenciar la tensión psicológica en la relación cotidiana de sus personajes. Su eficacia, igualmente, es incuestionable asumiendo los retos que suponen las escenas de acción y enfrentamientos cuerpo a cuerpo, que son aquí de una fisicidad inusitada, muy a la antigua usanza, y ambos en este plano también convencen.



La abuelita Martindale


Rhys y Russell, a su vez, están respaldados por dos secundarios de nota. Noah Emmerich, q a poco que le dejan se zampa la pantalla por obra y gracia de su presencia física y gravedad vocal (imprescindible en VO); y Margot Martindale, que venía de deajarme pasmado por penúltima vez en la segunda temporada de “Justified” y que aquí hace de una “abuelita” de armas tomar...
Todos ellos, pondrán en pié una trama, nada pretenciosa pero con múltiples hilos, que bascula entre la cotidianeidad y deriva de un matrimonio (o más bien dos) a la fuerza, impostado incluso ante los propios hijos, y el cumplimiento de las misiones de espionaje y contra-espionaje más tensas. Pivoteo de asuntos que presenta un balance perfectamente equilibrado, resultando ello, a las claras, otro de los grandes aciertos del show.

El factor humano

Y es que, en “The Americans” se ha apostado por subrayar, con acierto, el factor humano. Ese que tan protagonista era en las novelas de Graham Greene. Y hacerlo presente de modo tan intenso como inteligente, tanto en el conflicto individual que para todos los protagonistas suponen sus relaciones personales, amorosas, sexuales y de dependencia, como perfectamente imbricado en el entorno de natural de un género siempre al límite de que todo se desvele, salga mal (o bien, depende del lado que tomes). 
Este último asunto, de partida presuntamente anecdótico, no ha sido baladí a la postre en el país de las barras y estrellas. De hecho la serie, en los mentideros más patrioteros de USA, ha sido tachada de pro-comunista (sí, aún hay quien maneja estas dicotomías de bloques). Sin embargo, esto creo es lo de menos. No obstante, agradezco mirar desde el otro lado. Aplaudo no proponer a los tradicionales rojos como los malos planos de manual que siempre han sido en los relatos precisamente ochenteros. Lo demás es disfrutar un serial que presenta las innegables virtudes que vengo comentando, que en cada episodio va a más, y que está concebido desde la ausencia de engolamiento, sin ánimo al final de rivalizar con otros productos presuntamente parecidos y deseadamente copiables como “Homeland”. 

Trailer comentado por los actores

Una serie que consigue una efectivísima recreación, pese a estar hecha con razonable presupuesto, de una época que retorna en el imaginario popular en estos días y en la que la labor del espía era mucho más pedestre y romántica: no estaba ultra-tecnificada, ni apoyada con potentes satélites y un conocimiento inmediato de la información, sino que se hacía a golpe de disfraz, emisoras de radio, señales a tiza y contactos cara a cara.

domingo, 13 de enero de 2013

"LA NOCHE MAS OSCURA (ZERO DARK THIRTY)": El corazón de las tinieblas


La noche más oscura se acerca al corazón de las tinieblas. Ese de la novela de Conrad que magistralmente llevó al cine Coppola. La guerra es brutal, sin reglas, sin límites, sin piedad, pues persigue la muerte. Da igual el bando de que se trate. Da igual el fin que se quiera. Has de golpear antes de que te golpeen. El fin justifica los medios, o al menos, siempre habrá perros de esa guerra que sí cruzarán líneas, da igual lo rojas y marcadas que estén… Porque es necesario…
Esta es una reflexión que hago sentado en mi butaca mientras transcurren los créditos de “Zero Dark Thirty”, al son de los compases del sombrío score del omnipresente Alexander Desplat. Y personalizo esta reflexión pues la mayor virtud de la película es esquivar deliberadamente el posicionamiento moral ante las acciones que se narran, para que sea el propio espectador el que saque sus conclusiones, exortice sus fantasmas o descubra el animal que lleva dentro.



Y es que el filme de la Bigelow, mucho más complejo y redondo que la oscarizada “En tierra hostil”, es aséptico, cuasi-documental. Testamento histórico de unos acontecimientos que han marcado para siempre el modo en que el mundo se enfrenta a sus nuevas amenazas. Lo fácil hubiera sido caer el patriotismo engolado y fascistoide mil veces protagonista en otras épocas, y urdir más un pastiche propagandístico que un relato de hechos terriblemente verosímil, como es “La noche más oscura”.
Porque son otros tiempos y otros modos, también de hacer cine. Y tiene que ser precisamente una mujer la que muestra otra manera de construir un filme bélico histórico, que además es un thriller de espías y una película de acción. Géneros todos tradicionalmente muy masculinos. Una cinta que es prodigiosa en su modo de narrar y de crear tensión en todo momento, con un tramo final magistral, que literalmente te clava a la butaca, pese a que todo el mundo conozca el desenlace.


Si vergonzoso me parece ignorar a Ben Affleck, en los próximos oscar, como director de “Argo”, el colmo del desatino igualmente supone ningunear a Kathryn Bigelow como autora de este filme que, ya simplemente en lo cinematográfico, es maestro y enseña como todavía existen nuevas maneras de contar una película. Claro que qué se puede esperar de una Academia que jamás dio un oscar a gente tan revolucionaria en la narrativa fílmica como por ejemplo Alfred Hitchcock.


By Harry Callahan
NOTA:9/10
TÍTULO ORIGINAL: "Zero Dark Thirty"
ESCUCHA ESTA CRÍTICA EN PODCAST CON EXTRAS: https://dl.dropboxusercontent.com/u/224337446/lanochemasoscuracritica.mp3

TRAILER: http://www.sensacine.com/peliculas/pelicula-193444/trailer-19454636/

sábado, 22 de diciembre de 2012

"HOMELAND (serie TV)": 24 con factor humano

El falso culpable. O, mejor aún, el falso inocente. O, quizás, ni lo uno, ni lo otro. O ambas cosas. Esto es Homeland. Pero también, mucho más. Es la serie de moda en EEUU. La favorita de Barack Obama. La que no para de cosechar premios. La que tienes que ver si aún no lo has hecho...
Poniéndonos en antecedentes argumentales y reconociendo a cada cual lo suyo, lo primero que hay que aclarar es que “Homeland” no es un producto original. Es el remake americano de una serie israelí titulada “Hatufim (Prisioners of War)”, aunque con ciertos cambios, sobre todo en su segunda temporada. Esos cambios han sido la personal huella de Alex Gansa, Howard Gordon y Chip Johannessen, libretistas de la mítica “24”. A ellos, además, se debe la impronta de thriller de acción con trasfondo político y terrorista contemporáneo que tiene el show desde el comienzo. Suyos son, claro está, los giros de guion, las vueltas de tuerca y el componente sorpresa marca indeleble de la casa.
Sin embargo, “Homeland” no es una nueva versión “24”. Es un producto que no solo persigue ser un entretenimiento de calidad, sino que se me antoja un serial más maduro y adulto, con una preocupación cuasi obsesiva por la creación de personajes densos, con profundidad psicológica, que contrapesan en sus interrelaciones los momentos de mera acción non stop. En esos terrenos, la clave es el concurso de un tipo como Henry Bromell, productor ejecutivo de la malograda “Rubicón”, una opresiva y conspiranoica serie de espías contemporáneos que mereció mejor suerte que su cancelación tras la primera temporada.
Las manos guionistas de todos ellos han parido un producto que presenta un equilibrio perfecto entre la acción más dinámica y estresante, de un lado; y de otro, los conflictos personales más realistas en los que el factor humano siempre será desencadenante de cuanto pase.


 El reparto de Homeland en los pasados Globos de Oro


Pero un relato planteado en estos términos, si aspira a tener éxito, tiene a la fuerza que descansar sobre un casting con empaque. En ese asunto, “Homeland” presenta un triángulo actoral que envidiaría, a día de hoy, cualquier showrunner. Damian Lewis, Mandy Patinkin y en grandiosa medida Claire Danes, capturan al espectador con el verismo de sus interpretaciones, involucrándolo en sus conflictos hasta el punto de que las propias relaciones personales generan la misma o más tensión que la propia (y más obvia) de la trama terrorista.
La clave de todo ello es el diseño de los caracteres. En este caso, al contrario de lo que ocurría en “24” con el personaje de Jack Bauer, un héroe heterodoxo en los modos pero que sigue los cánones más o menos clásicos, en “Homeland”, el sargento Brody, Saul Berenson y Carrie Mathison son un trío de anti-héroes mucho más humanos, vulnerables y por ende, más creíbles que el que interpretara Kiefer Sutherland.
Ello definitivamente arrastra al espectador a empatizar de un modo definitivo con los protagonistas, lo que, nuevamente, conduce a una verosimilitud mayor, que se convierte en definitiva, cuando el trasfondo geo-político, en el que tiene lugar la narración, se sitúa en una América post 11-S que toma prestados de la realidad muchos hechos rabiosamente contemporáneos. En tal sentido, de destacar es el riesgo tomado por los responsables del serial al poner en imágenes situaciones y momentos que tocan heridas abiertas y aún sangrantes de la historia reciente de los EEUU.
Poster de la serie israelí "Hatufim" en la que se basa "Homeland"

Todo ello, hace de “Homeland” una serie, sencilla y sinceramente, imprescindible. Hasta la fecha consta de dos temporadas. La segunda mejor aún que la primera, a la que le costó arrancar, pues sus seis primeros episodios se preocupaban más de reenganchar espectadores que de avanzar en la trama. No obstante, tras esos seis capítulos iniciales, sus responsables pisan el acelerador y todo en adelante serán curvas… y unos finales de temporadas brutalísimos. Esperemos que la tercera y probable última season, que resitúa a los personajes protagonistas en puntos de partida radicalmente diferentes, logre ofrecernos un cierre de historia que por lógica de acontecimientos no debería de durar, pero que si sigue contándose del mismo modo que hasta ahora, no me importaría que se prorrogase cuantas temporadas les dé la gana a sus creadores.
By Harry Callahan
NOTA: 1ª temporada 8/10 - 2ª Temporada 9/10

ESCUCHA ESTA CRÍTICA EN PODCAST CON EXTRAS: https://dl.dropboxusercontent.com/u/224337446/HomelandTvCritica.mp3
TÍTULO ORIGINAL: "Homeland"
DATOS SERIE ORIGINAL "HATUFIM": http://www.imdb.com/title/tt1676462/
SOBRE LA MÚSICA DEL PODCAST: http://www.jamendo.com/es/track/895041/thethird-fall

miércoles, 14 de noviembre de 2012

"SKYFALL": El dry Martini nº 23

 
Debe ser difícil hacer la película número veintitrés de una saga. Y tiene que serlo más aún si la franquicia está de redondo cumpleaños, cincuenta concretamente. Y debe ser más complicado todavía cuando eres un “autor” más que un artesano de la acción. Por eso, cuando al tipo que filmó “American Beauty” le dieron la cocktelera en la que meter nuevamente un buen puñado de tópicos para hacer que supiesen distintos, el objetivo sabiamente marcado no fue otro que idear un dry Martini con sello propio, aunque obviamente tuviera que ser agitado, no mezclado.
Y es que “Skyfall”, como buen nieto de un abuelo mediosiglista, se recrea en obsequiar un sinfín de autohomenajes al universo Bond. Tan es así que incluso hay un instante, muy surrealista, en el que resucitar el mítico Aston Martin DB5. Pero Mendes es capaz de trascender y dejar huella. De un lado, por obra y gracia de una muy oscarizable fotografía del mago Roger Deakins que convierte el filme en un todo un festín visual, con momentos tan ya imperecederos como las plastiquísimas escenas en el rascacielos de Shanhai o en el casino de Macao.
El otro gran arma de Mendes para ganar la mano es la dirección actoral de un casting casi perfecto que tiene momentos y diálogos tan notables como el primer encuentro de Craig con Bardem, o el de éste con “M”, que aunque un tanto Lecteriano, no deja por ello de evidenciar que la acción más vibrante bien puede esconderse en un tete a tete audazmente puesto en escena.
 

Sam Mendes junto a Judi Dench en el rodaje

 Lo que me lleva a habar, inexorablemente, de Javier Bardem. El verdadero gadget que “Q” entregó a Mendes para hacer trascender, definitivamente, el filme. Un gadget nada sofisticado, pero tan efectivo como la celebérrima Walther PPK. Un actorazo que se merienda a cualquiera que osa darle réplica. Un animal cinematográfico tan brutal como su propia fisonomía y capacidades de superarse en cada reto interpretativo, por muy tópico o convencional que pueda resultar (como es el caso: algo tan pedestre como hacer de villano en un Bond).
Así pues, chapó por todo ello a Mendes, que ha facturado a todo esto una cinta a todo esto tan brillante como entretenida, y que además insufla al mito y a los personajes a él cercanos, ciertos aires de trascendencia, de honduras psicológicas; y que, de paso, aprovecha para desvelarnos incluso detalles de unos orígenes y pasado traumáticos del propio 007, algo por otra parte muy de moda, muy Nolaniano. A ver que hace el que le toque reiniciar la franquicia en el punto de reboot en el que ha quedado. Alguien que, muy a propósito, se cuenta en los mentideros cinéfilos que podría ser el mismísimo aludido Christopher Nolan.
 
By Harry Callahan
 
NOTA: 8/10
 
TÍTULO ORIGINAL: "Skyfall"


sábado, 25 de febrero de 2012

"EL INVITADO": Lo que pasa cuando te invitan a hacer cine en USA

¿Qué pasa cuando a un tipo de la inventiva visual y narrativa de Daniel Espinosa le ficha Hollywood? Pues que le fagocita, constriñe su creatividad y le convierte en el mero ejecutor de un guión tan insulso como mil veces visto, mediatizado por estrella de turno (Washington) que además produce para garantizarse que el traje se lo hagan a medida. Así las cosas, pocos son los momentos brillantes, pues el filme, más que el thriller psicológico que promete el perfil que nos cuentan del agente de la CIA protagonista al arranque de la cinta, es una de acción del montón; y Espinosa es mejor contador de policíacos de bajos fondos, poblados por elementos con psicologías, que rodador de secuencias de la frenética acción que demanda el target de espectadores objetivo hoy de las producciones USA. Pero supongo que la chequera yanqui y rodar con tipos como Denzel Washington o Sam Shepard bien merece intentarlo y que te dejes hacer.
Así las cosas, todo es previsible, de piloto automático, incluso la ¿sorpresa final? Para colmo, hasta Vera Farmiga está de comparsa. Solo Reynolds me parece que sale sopresivamente bien parado del obvio tour de force que debía perder, pese a tener enfrente a quien tiene que con solo mirar, como siempre, ya llena la pantalla. Además es una cinta muy, muy larga. La francesa "Cuenta atrás" narra mucho más en mucho menos y sin tantas alaracas.
Pero es lo que tiene ir de "invitado" a Hollywood... Yo por mi parte, espero que el bueno de Espinosa regrese ya mismo a la fría escandinavia, con el rabo entre las piernas, para volver a rodar peliculones como "Dinero fácil". 
By Harry Callahan

NOTA: 6/10

ESCUCHA ESTA CRÍTICA EN PODCAST CON EXTRAS: https://dl.dropboxusercontent.com/u/224337446/elinvitadocritica.mp3

TÍTULO ORIGINAL: "Safe House"
DATOS ADICIONALES: http://www.imdb.com/title/tt1599348/
SOBRE LA MÚSICA DEL PODCAST: http://www.jamendo.com/es/track/732503

domingo, 22 de enero de 2012

"EL TOPO": No todos los espías son James Bond

"El Topo" es como esos wiskis añejos, que hay que tomarlos sin prisas, dándoles el tiempo que requieren, saboreando cada trago, paladeándolos despacio, con los sentidos siempre expectantes, para apreciar todos sus matices. Y si es posible, incluso servirnos una nueva copa, dar un segundo y enriquecedor visionado, cuando la sorpresa ha dejado de serlo, cuando el enigma ha sido desvelado, para recrearnos en todo aquello que nos pasó desapercibido, pero que siempre estuvo intencionadamente ahí. 

Y es que, se me antoja titánica la complejidad de convertir la novela de John LeCarré en un filme tamizado por el nada simplista ojo del realizador sueco Tomas Alfredson. Porque este tipo no se contenta con sólo narrar historias. Sino que para ello, como ya hiciera con su modélica "Déjame entrar", se preocupa inusitadamente de sumergir su película en una ambientación única, habitada por personajes a los que dota de psicologías hondamente escudriñadas. 
Si Alfredson hubiese tenido por delante siete capítulos, de alrededor de una hora, para afrontar su empresa, como tuvo John Irvin con la mini serie que la BBC hizo sobre la misma novela, a finales de los 70, el asunto hubiera sido menos arduo. Sin embargo, el reto era comprimir, en poco más de dos horas, todo el micro universo neurótico de amorales traiciones ambientado en la guerra fría, sin que perdiese un ápice del descriptivo, en todos los sentidos, espíritu de la novela. Es por ello que "El topo", como antes decía, impone al espectador un estado de alerta constante, similar al de los espías que describe, para estar al tanto de todo lo que se cuece, de cuantos pequeños detalles van componiendo un relato que se enriquecerá sobremanera, como también precisaba al comienzo, tras un segundo visionado. 
Lejos del glamour bondiano de las novelas de Ian Fleming, y sus aún más hiperbólicas adaptaciones a la gran pantalla, y ya que de televisión también hablamos, "El topo" se emparenta más con "Rubicón". Una serie de la AMC americana aclamada por la crítica y despreciada injustamente por el público, que describía la cara más auténtica y por ello ineludiblemente pedestre del espionaje moderno. Una serie cuya aparente morosidad narrativa resultaba imprescindible para diseccionarnos el auténtico día a día de las reales oficinas de inteligencia, lugares lejos de todo espectáculo hollywoodiense, y más que grises en muchos sentidos. 
Pero si Alfredson cuida los particularísimos ambientes de sus filmes, y el modo de narra sus historias, no es menos detallista con los personajes que por ellos y ellas pululan. En este sentido, la fauna de tipos humanos, de perfiles de jornaleros del espionaje que se presenta en el filme es cautivadora. Y el reparto elegido para poner carne y hueso a los mismos es más que inspirado. Brillantes como siempre están Mark Strong, el veterano John Hurt, Colin Firth, y el televisivo "Sherlock" Benedict Cumberbatch. Y claro, hay que hablar de un Gary Oldman felizmente recuperado para roles protagónicos serios, respecto del cual diré que la gran virtud de Alfredson y del actor británico está en haber creado un personaje con matices diferenciables respecto del George Smiley que encarnase Alec Guines en la serie de la BBC, pero sin abandonar la composición que del mismo hace el texto de LeCarré, del que apunto que, como curiosidad, se reserva un cameo en la célebre fiesta de Navidad del filme, lo que delata su inherente complacencia con el producto final. 
En resumidas cuentas, es obvio que Tomas Alfredson, en este nuevo trabajo como director, confirma expectativas y se consagra como uno de los mejores narradores de historias densas y complejas, encarnadas por personajes brillantemente, a su vez compuestos por actores dirigidos a la perfecta altura de las circunstancias. 

By Harry Callahan 

NOTA: 8/10 

TÍTULO ORIGINAL: “Tinker, Tailor, Soldier, Spy” 



sábado, 17 de diciembre de 2011

"MISSION IMPOSSIBLE: PROTOCOLO FANTASMA": Una franquicia de Tom Cruise

Si tuviese que definir "Mission: Impossible", diría que es una franquicia de Tom Cruise, con lo bueno y lo malo que ello implica. Lo bueno, que el celebérrimo actor, productor y alma mater de la saga, se ha preocupado con acierto de que cada título trate de conservar el concepto "montaña rusa", en cuanto a acción non stop, que garantiza un sano entretenimiento. En este sentido, hay que reconocer que Cruise ha sabido reconvertir la famosa serie de TV en un nuevo y más moderno James Bond, en el que el agente Ethan Hunt se enfrentará a supervillanos, armado de gadgets tecnológicos y, al final, salvará al mundo, lo cual no nos engañemos, siempre mola al público.



Lo malo es que el bueno de Tom, en su afán hipercontrolador, del que ya despotricó a gusto Brian de Palma tras dirigir la primera y mejor de las entregas, se afana por hacer filmes en los que su omnipresencia, tanto en pantalla como fuera de ella, hacen que las cintas terminen por ser, sobre todo lo demás, un vehículo egocéntrico de muy excesivo lucimiento personal. Así, todo lo que ocurre en Mission Impossible pasa por Cruise. Desde la elección de guionistas, directores, actores, etc... hasta la propia escritura del guión y puesta en escena del filme, en la que se reserva una presencia tan constante como narcisista, lo cual, no obstante, puede ser hasta fantástico si coincides con su perspectiva de entretenimiento y suspiras cada vez que luce torso, palmito y gesto, pese a las arrugas y los tacos cumplidos.


Este "Protocolo Fantasma", la cuarta producción de la franquicia, posee claro está estas características, buenas y malas. Así, pese a que el guión es el quizás menos lucido de todos, el realizador Brad Bird sabe sobreponerse a él y anudar un buen puñado de secuencias de acción que no defraudarán al público que busque pasar un rato netamente palomitero. En este sentido, el realizador de las animadas "Ratatouille" o "Los increibles", aprueba con nota su particular examen de hacer películas con personajes de carne y hueso. Él es quien ha sabido dimensionar este guión de un Bond rancio y más que mediocre, y convertirlo en un producto que pese a su previsibilidad y largo metraje, no aburre. 


Y es que, haciendo leña del árbol caido, el libreto parece sacado del viejo cajón de los proyectos olvidados, por acertadas razones, hace años. Es netamente ochentero. Nos propone un escenario actual de improbable guerra fría entre rusos y americanos; con la amenaza de una guerra nuclear de por medio, y delirios filoyankis reganianos tan recalcitrantes como hacer estallar, nada menos que el Kremlim. 


Así pues, la que ahora se estrena no es, claro está, la Mission Impossible de la serie. Tampoco tiene la coralidad, imaginación visual y giros de guión de la primera entrega. Ni juguetea con el espectador como lo hacía la dirigida por J.J. Abrams, que aquí solo pone pasta y ninguna idea. Es un título que, ante todo, acusa notablemente ser ya el número cuatro, con la reiteración de clichés y viejas fórmulas que va evidenciando la carencia de ideas. Sin embargo, en buena medida una inusual presencia de sentido del humor, la labor en los aspectos técnicos de dirección, además de una estupenda música de Michael Giacchino, la convierten en un honesto producto evasivo, afortunadamente alejado de la soporífera entrega de firmó John Woo, cuya innegable maestría fue devorada por el ego creativo de un Cruise siempre empeñado en autoelevarse a la categoría de mito del género de acción.

By Harry Callahan

NOTA: 7/10

ESCUCHA ESTA CRÍTICA EN PODCAST CON EXTRAS: https://dl.dropboxusercontent.com/u/224337446/misionimposible4critica2.mp3


TÍTULO ORIGINAL: Mission:Impossible-Ghost Protocol


sábado, 28 de mayo de 2011

"SIN IDENTIDAD (2011)": Un artesano de géneros llamado Collet-Serra

Jaume Collet-Serra, el director de esta “Sin identidad”, llamó mi atención con “La huérfana”. Un filme de terror de género, en el que este catalán americanizado se tomaba su trabajo con tremenda inteligencia; proponiendo un brillante juego con los topicazos y las reglas de esta clase de películas. Al final, quedaba la sensación de un producto exprimido por su realizador para demostrar lo que valía.
Tras el moderado éxito de aquella “La huérfana”, quizás lo fácil hubiera sido apostar por acomodarse en el terror, en el que parecía moverse con soltura. No obstante ello, confesaba el propio Collet-Serra que lo que le apetece es, con cada filme nuevo probarse a sí mismo y demostrar que es capaz de hincarle el diente a otros géneros y ser igualmente resolutivo.
Es por ello que ahora nos propone una de suspense y acción. Sus referentes son obvios, desde el Hitchcock de “El hombre que sabía demasiado” o “Con la muerte en los talones”, hasta “El fugitivo” o “Frenético” de Polanski, o el más obvio, la saga de Jason Bourne. Sin embargo, nuevamente es llamativo su modo de contar y poner en escena la historia, y su manera de situar la cámara y montar las secuencias (estupenda, por ejemplo, la del accidente). Todo ello se traduce en un ejercicio de género, nuevamente, de sobrada profesionalidad, artesanía e intención.
Así pues, y pese a no ser una cinta redonda, pues una vez descubierto el porqué del asunto, el desenlace es complaciente, comercial y de lo más concesivo; si que el planteamiento y nudo del filme me dejan con ganas de ver de qué sería capaz este tipo con más pasta y un libreto también más original.

By Harry Callahan

7/10

Título original: “Unknown”

sábado, 21 de marzo de 2009

ESTRENO: "DUPLICITY", espías, engaños y Julia Roberts

En “Duplicity” se echa de menos la tijera de un buen productor. Ese que en la sala de montaje convence al realizador de que no puede contar en el filme todo lo que le apetece, pues de ser así, los espectadores estaríamos condenados siempre a visionar interminables películas.
Y es que parece que Tony Gilroy, autor además del libreto, ha tenido manga ancha (su hermano es para más delito productor y montador)para contar lo que le apetecía, como le daba la gana. El resultado son 125 minutos de los que sobra media hora, pues para una trama cuyo final se adivina desde los primeros compases, no hacía falta tanta historia. Suerte que el recurso de una narración fragmentada en el tiempo da cierta agilidad. El resto lo mantiene una Julia Roberts que no oculta su edad, y descubrir si es tan femme fatale como aparenta.
La factura del producto tiene elegancia, y algo de clase, pero esperaba más chicha del autor de “Michael Clayton”. También me hubiera valido, para entretenerme algo más, la presencia de George Clooney en el papel de un soso Clive Owen que naufraga en lo de tener química con su partenaire y al que sigo preguntándome que le ven para contratarle.

By Harry Callahan

NOTA: 6/10

TÍTULO ORIGINAL: “Duplicity”
WEB OFICIAL Y TRAILER:
http://www.duplicity-lapelicula.es/
DATOS ADICIONALES: http://www.imdb.com/title/tt1135487/

sábado, 8 de noviembre de 2008

EN CARTELERA: "RED DE MENTIRAS", entretenimiento de género con substancia

La verdad es que la filmografía de Ridley Scott, en esta década, me parece cuando menos irregular (como lo ha sido siempre, por otro lado). Disfruté mucho del director´s cut de “El reino de los cielos”, del derroche de técnica desplegado en “Black Hawk derribado” e incluso del juguete ingenioso que fue “Los impostores”. Sin embargo, me aburrí soberanamente con “Un buen año”, y considero que están notablemente sobrevaloradas películas como “Gladiator” o “American gangster”.
Por eso, cuando me senté en la butaca a visionar “Red de mentiras” y tras el bombardeo publicitario recibido, creí que tocaba una de cine comercial, muy correcta y entretenida, pero poco más. He de reconocer que lisa y llanamente no es así.
Y es que “Red de mentiras”, si bien se presenta con la envoltura de un estupendo thriller de espías, también sabe situarnos en el teatro geopolítico de Oriente Próximo con un tono más que adecuado al film de género que es ante todo.
Así, hemos de agradecer al guionista William Monahan y al propio buen hacer de Scott el ir más allá del concepto hollywoodiense de película de acción. En este sentido, la cinta nos despacha envenenados dardos hacia la política de la Administración Bush respecto a Irak y la campaña contraterrorista. De ello, el personaje al que da vida Russel Crowe es paradigmático. Perfecta definición del burócrata planificador de guerras por control remoto, su cinismo y moral practicante de la doctrina “todo vale” para alcanzar el fin consiguen impresionarnos por su verismo. El contrapunto lo da DiCaprio, excelente, en un rol con connotaciones de su personaje en “Diamante de sangre”. Aquí es el hombre de campo, el peón ignorado, la conciencia obligatoria y el que trata de sostenerse a base de lealtad y principios. En medio, Mark Strong (haciendo, por cierto, de un correctísimo Andy García) que representa la capacidad de autogestionar la situación, el aliado necesitado y necesario, expeditivo y posible que, no obstante, al igual que absolutamente todos los demás personajes, esta enredado el marasmo de engaños, faroles y dobles juegos que contribuyen a enquistar un conflicto de cada vez más aparente lejana solución.
Rodada con una pulcritud y ritmo inobjetable, fotografiada con sentido de la espectacularidad y mejor montada por el siempre maestro Pietro Scalia, “Red de mentiras” me ha sorprendido gratamente como entretenimiento adulto, con fondo y calado, que no alcanza las excelencias de “Syrana” pero que supera con creces productos similares fallidos, más o menos recientes, como “La sombra del reino” o “Expediente Anwar”.

By Harry Callahan

NOTA: 7/10

TÍTULO ORIGINAL: “Body of Lies”

WEB OFICIAL Y TRAILER:
http://bodyoflies.warnerbros.com/index.html

DATOS ADICIONALES:
http://www.imdb.com/title/tt0758774/

domingo, 19 de octubre de 2008

EN CARTELERA: "QUEMAR DESPUÉS DE LEER", la inteligencia es más que relativa

Cuando Picasso era famoso todo daba un poco igual. Hasta un dibujo informe garabateado en una sevilleta era objeto de culto. Con los Coen pasa lo mismo, salvando las distancias, que obviamente son muchas. Creo que desde su oscarizado éxito en cintas “serias” como la reciente “No es país para viejos”, ya pueden hacer la "O" con un canuto que siempre habrá gente a la que les entusiasme. Algo de todo esto tiene el estreno de su último trabajo “Quemar después de leer”.
La película es una oda a la estupidez y al absurdo, con una trama gestada quizás con el único objetivo de que funcionen dos conversaciones, eso sí, he de reconocer que realmente antológicas (me refiero a esas en las que participa J.K. Simmons, como jefe de la CIA). Pero, analizado el filme, este no es más que una versión idiota de “Fargo”, más destinada a pasarlo pipa rodándola que a sorprender al espectador con una comedia a la altura del genio creativo que se les supone.
Evidentemente, los fans de los autores de “El gran Lebowski” se lo pasarán tan bien como a buen seguro lo han hecho los Pitt, Clooney, Malkovich, etc... al hacerla, pero sería más que interesante comprobar la reacción de crítica y público si esto hubiera sido filmado por alguien menos reconocido y más vulgar.
Se que queda muy “in” decir que te molan los Coen y su particular sentido del humor, pero al que esto firma le parece que salvo “Muerte entre las Flores”, “Sangre fácil” y las citadas “Fargo” y “No es país para viejos”, el resto de la filmografía de los amigos Joel y Ethan es más que cuestionable, sobre todo cuando se ponen cómicos...
En fin, que a esta tontería de “Quemar después de leer” le ocurre lo mismo que a la mayoría de discos de David Bowie, que para escuchar un par de temas, eso si, geniales te tienes que tragar otros ocho o nueve pura paja.

By Harry Callahan

NOTA: 5,5/10

TÍTULO ORIGINAL:
“Burn after Reading”

WEB OFICIAL Y TRAILER:
http://www.quemardespuesdeleer.es/#/home

DATOS TÉCNICOS:
http://www.imdb.com/title/tt0887883/