“Las chicas de la lenceria” resultó ser un auténtico fenómeno en su país de origen, Suiza, en la que ha sido la película más taquillera de los últimos años. Fue además la seleccionada por el país alpino para que le representara en los pasados oscar, aunque no logró finalmente estar entre los cinco títulos nominados. La historia que nos propone su directora, Bettina Oberli, es sencilla. Tras la muerte de su marido, Martha vive en una profunda depresión. Nada le ilusiona y sólo desea morir. Es entonces cuando sus amigas consiguen convencerla para que retome su afición por la costura y abra una tienda de ropa íntima femenina, con diseños que ella misma realiza de manera magistral.Dicho y hecho. Pero esto quebrará la paz del pequeño pueblo en el que Martha vive y pondrá en definitivo peligro el arcaico puritanismo que sus habitantes parecen defender.
El filme es una suerte de fábula dulce y rural sobre la falsa moralidad y las cosas que nos hacen querer estar y sentirnos vivos. Sobre la vejez, las apariencias, la hipocresía y los prejuicios. Se ve con agrado, aunque es tan bien intencionada como previsible. Al espectador, rápidamente, le vendrán a la cabeza títulos como “Chocolat” o “Las chicas del calendario”. Lo más destacable, la credibilidad que a sus personajes confieren el grupo de actrices protagonista, encabezado por Stephanie Glaser. El punto flaco, como digo, la sensación de deja vu que invade el conjunto y el enmelado final.
By Harry Callahan
NOTA: 6/10
TITULO ORIGINAL: “Die Herbstzeitlosen”
WEB OFICIAL Y DATOS TÉCNICOS: http://www.aquelarrecine.com/peliculas.asp?Id=44
TRAILER: http://www.youtube.com/watch?v=hVdh7hvI-eM



Con estos antecedentes, y tras diversas dificultades para financiar su nueva película, nos llega ahora “El incidente”. De entrada, he de reconocer que en esta ocasión me resulta difícil defender a Shyamalan de ser despellejado, como viene siendo últimamente tradicional. Y es que en sus propias virtudes lleva este realizador su castigo. Y me explico. Si “El incidente” lo hubiese rodado un director novel, sería muy probablemente aplaudido, pues la cinta atesora momentos sobrecogedores, como las distintas escenas de suicidios colectivos (tanto los que se ven, como los que sólo se imaginan); un tratamiento del sonido, como es marca de la casa, ajustadísimo; un maridaje entre imagen y el score de James Newton Howard perfecto; y es intensa puntualmente en la creación del suspense y el miedo ante lo desconocido. Sin embargo, Shyamalan no es un director novel y pese a su confesada devoción por el maestro Hitchcock, se le debe exigir algo más de una suerte de versión ecológica de “Los pájaros”. Y pese a su también obvia admiración por Spielberg, se espera algo más que una mezcla entre “Encuentros en la tercera fase” y “La guerra de los mundos”.














