domingo, 17 de junio de 2012

"THE GOOD WIFE (Serie TV)": Una serie de mujeres para todos los públicos

Fueron muchas las razones por las que, en su día, me gustó “Thelma y Louise”. Una de ellas, no demasiado reconocida, es que su metraje estaba impregnado de un feminismo muy bien entendido; sutil, nada panfletario, pero inteligentemente imbricado en el argumento y el espíritu de una de las cintas más maestra de Ridley Scott. 
Así las cosas, no es casualidad que el mismo cineasta, acompañado de su hermano Tony, oficien de productores ejecutivos de una de las series punteras del actual panorama televisivo americano: “The Good Wife” en la que los personajes femeninos son de nuevo su nudo gordiano y, al igual que ocurría en el filme protagonizado por las uniquísimas Geena Davis y Susan Sarandon, a la postre, estamos ante un ejemplar homenaje a mujeres de carácter, peleadoras natas y que son todo menos un arquetipo militante malagriado de los que echan para atrás. 

El reparto de la serie casi al completo © CBS

Pero vayamos por partes, o mejor dicho, al comienzo. La serie, argumentalmente, gravita sobre el personaje de Alicia Florick, encarnada por una, premiada con justicia, Julianna Margulies (vista en "Urgencias"), cuya vida queda patas arriba a consecuencia del estallido de un escándalo sexual y político entorno a su marido, que acaba por dar con los huesos de éste en la cárcel. Alicia, que dejó la abogacía hace veinte años para asumir el rol de abnegada esposa y madre, deberá restañar heridas aceleradamente, armarse de valor y volver a los estrados para mantener a su familia, de la que ahora se convierte en cabeza. Es por ello que entrará a trabajar en el Bufete de un antiguo “más” que amigo, en donde quizás la quieran, inicialmente, por razones no sólo profesionales. 

De izq a dcha Christine Baranski, 
Robert y Michelle King (showrunners) y Archie Panjabi © CBS

Expuesto así, el asunto en manos de Jennifer Love Hewitt ("Entrefantasmas" o "The Client List") hubiese sido un pestiño enmelado indigerible, cuajado con desvergüenza de cuantos lugares comunes uno pueda imaginar. Pero, hete aquí que el proyecto lo idean Robert y Michelle King, una pareja de guionistas particularmente lúcidos, sin no demasiada experiencia televisiva (limitada casi a la serie "In Justice"), pero con las ideas muy claras. La concurrencia de los Scott, de Dee Johnson, uno de los creadores de "Urgencias"; y la experiencia en temáticas policíacas y legales de Ángela Amato Vélez y Corinne Brinkerhoff, por cuyas plumas pasaron series como "Southland" o "Boston Legal", terminaron de convencer a la todopoderosa CBS para dar luz verde a quizás el mejor drama legal para televisión desde la ya mítica "La Ley de los Ángeles"

Comienzo del primer episodio © CBS/FOX

Ambientada en un bufete de mordaces abogados de la siempre hiperactiva Chicago, “The Good Wife” se beneficia de un reparto absolutamente logrado. A la citada Margulies, la acompañan el de suyo contundente Chris Noth (su marido en la ficción), la sui generis Christine Baranski (socia copropietaria del Bufete junto a Josh Charles que da vida al interés amoroso de Alicia), o la detectivesca Archie Panjabi, todo un descubrimineto por el que siento una absoluta debilidad y oscura atracción. Un casting salpicado, por si fuera poco, de secundarios de lujo. Impagable está un felizmente recuperado para la escena Michael J. Fox, que sacando un inteligente provecho a su enfermedad, eleva inusitadamente la calidad de cualquiera de los episodios en los que, cada vez menos de tarde en tarde, participa; o Alan Cumming, cuyo rol de consultor deliciosamente maquiavélico se ha convertido en protagónico con el transcurrir de las temporadas por demanda de los espectadores; o Lisa Edelstein, repescada tras su despido de "House", dimensionando un personaje muy diferente al de la Doctora Cuddy que tanta popularidad le ha reportado. Un elenco tan variopinto como eficaz, al que ahora se ha unido un insólito Matthew Perry que ya no es el risueño Chandler de "Friends", sino un político trepa con muy mala baba y peores artes. 



Michael J. Fox "reaparece" en The Good Wife © CBS

En su apariencia y argumento, la serie tiene un corte clásico, en la mejor de sus acepciones. Episodios autoconcusivos, centrados en casos judiciales de mordaz actualidad, en los que se destripa la jungla caníbal que es la justicia americana hoy, y que siempre permitirán su disfrute aislados, a través de los que transcurre una arco narrativo interepisódico que muestra las evoluciones personales de cada uno de los protagonistas, sus conflictos familiares, relacionales entre ellos e incluso amorosos, aunque siempre alejados del registro culebrónico de otros seriales como "Anatomía de Grey", que llevan estos últimos aspectos a lo infantil y ridículo. 

Matthew Perry en la tercera temporada © CBS

Aparentemente progresista aunque en el fondo más tradicional y conservadora de lo que cabía esperar (el título lo dice todo), pues no hay que olvidar que estamos en CBS, la cadena generalista con la audiencia más envejecida de USA, esta ficción televisiva es un producto, finalmente, para todos los públicos, que, tras tres temporadas y casi setenta episodios, mantiene unos estándares de calidad envidiables, sin que se haya convertido en reiterativa o agotada en planteamientos, pues pese al microuniverso en el que se desarrolla, sabe encontrar siempre una estupenda, entretenida y adictiva manera de contar las cosas. La pregunta es ¿encontraremos alguna vez algo parecido en cadenas nuestras tan aparentemente similares a CBS como Antena 3? Probablemente aún quede tiempo, pues aquí tenemos un concepto muy diferente y equivocado de lo que es la calidad y de cómo condimentar un producto para llegar a un target lo más amplio posible.

By Harry Callahan

NOTA: 8/10


TÍTULO ORIGINAL: "The Good Wife"
CADENA DE EMISIÓN EN ESPAÑA: FOX
DATOS ADICIONALES: http://www.imdb.com/title/tt1442462/
WEB OFICIAL: http://www.cbs.com/shows/the_good_wife

domingo, 20 de mayo de 2012

"SOMBRAS TENEBROSAS": Burton en horas más que bajas

Mi decepción con esta cinta no es monumental. Desde hace tiempo, el que un día fuera enfant terrible del goticismo cinematográfico, ha perdido rumbo, norte y señas de identidad. No es ni la sombra de lo que un día casi llego a ser. De ahí que no me sorprenda su palmario declive en esta tontería disneyana (tipo "El Retorno de las Brujas"), políticamente correcta, mil veces vista, que aburre a las marsopas. 
"Sombras Tenebrosas" no encuentra hilo narrativo, ni el argumento incluye sorpresas, ni apuesta por ningún género, ni siquiera homenajea con dignidad a la serie que libérrimamente adapta. Depp es nuevamente ese sucedáneo de monstruo histriónico, creído de sí mismo, que ha parido (para horror de los que un día le admiramos) el capitán Jack Sparrow. Y por parecerme, hasta me parece ridículo el cameo anacrónico de Alice Cooper. 
Así las cosas, no es que a estas alturas Burton no terminé de redondear sus filmes, su habitual talón de Aquiles, es que ya no hay por donde cogerlos. Y lo peor es que, a esta troupe de colegas en que se ha convertido el clan Burton, a resultas de la taquilla, le seguirán produciendo tonterías ya muy lejanas a "Ed Wood" o "Pesadilla antes de Navidad" (la mejor película de Tim Burton... quizás porque no la dirigió él).
En resumidas cuentas, ya es hora de reconocer que el bueno de Tim es actualmente un bluff, un cineasta sobrevalorado, que ha perdido incluso la capacidad de sorpresa visual que siempre caracterizo sus trabajos. Cuando tus fuentes de ingenio son los chistes de "Drácula, un muerto muy contento y féliz" o "La muerte os sienta tan bien", definitivamente, has tocado fondo casi para quedarte ahí. Y es que películas como ésta parecen incluso una autoparodia, una sombra tenebrosa sin gracia de todo lo que podía haber sido y no fue.

By Harry Callahan

NOTA: 3/10

TÍTULO ORIGINAL: "Dark Shadows"

domingo, 25 de marzo de 2012

"LOS IDUS DE MARZO": Si todos somos ladrones, el delito sólo puede ser...

La historia que narra “Los idus de marzo” no es original. Con distintas ópticas, otros la contaron antes. Desde Joseph Leo Manckievick obviamente en “Julio Cesar”, Robert Rossen en “El político”, Michael Ritchie en “El candidato”, Mike Nichols en “Primary Colors”, o Barry Levinson en “Cortina de humo”; hasta, curiosamente, un puñado de actores demócratas descreídos reconvertidos en incipientes realizadores como Tim Robins, en “Ciudadano Bob Roberts”, Warren Beaty en “Bulworth”, y ahora Clooney. Todos ellos se han remangado para descender a las celebérrimas cloacas del poder, y destapar lo que nadie quiere ver: que el trasfondo de los ideales es mucho más pedestre y prosaico; que las ideologías no son otra cosa que la máscara de la naturaleza humana, de obvio egoísta; y que, como reza el eslogan de este filme, la ambición seduce y el poder siempre corrompe.

Así las cosas, el auténtico gran valor de esta película está en su mano creadora, responsable de la coescritura del guión, de la dirección y de, incluso, la interpretación de uno de sus personajes. En este sentido, Clooney me tiene absolutamente maravillado desde hace unos años. Y es que, y vamos por partes, en el capítulo actoral, el que fuera doctor Ross de la serie “Urgencias”, ha pasado, con inteligencia, de ser un guapo del que todas estaban enamoradas, a un actor que sabe elegir con proverbial sabiduría sus papeles, de los que extrae interpretaciones tan elogiables como las que nos ha obsequiado en “Syriana”, “Michael Clayton”, “Up in the Air” o “Los descendientes”.

Y en el de realizador, estamos ante un tipo que no sólo ha matado el gusanillo que pica a casi todos los actores, de ponerse tras la cámara, sino que, a la chita callando, lleva cuatro largos que no ya sólo prometen, sino que le confirman, como un excelente narrador de historias, en cuya escritura también suele meter mano, junto a su amigo y gran cómplice Grant Heslov, rentando este binomio a fecha de hoy, un pleno de éxitos, pues las dos ocasiones en que han trabajado juntos, se han saldado con la reverencia de la crítica y sendas nominaciones a los oscar.

Regresando a “Los Idus de Marzo”, quizás sea esta la cinta más redonda de Clooney hasta la fecha, en la que su labor de realización es también más excelente. Haber sido dirigido por lo más granado de Hollywood cala y de qué modo. Vaya primeros planos y qué bien los soportan los actores, especialmente, una Rachel Evan Wood, de la que la cámara está perdidamente enamorada. Excelente duelo final, también en este aspecto, entre el propio Clooney y Goslin. Y qué fotografía entre esas simbólicas sombras, en las que la luz delimita los perfiles de los protagonistas (por ejemplo, en la escena de la escalera). Y las elipses (ej. lo que pasa dentro del coche entre Clooney y Seymour Hoffman). Y las metáforas (ej. escena delante y detrás del teatro). Chapó pues al Clooney director y, por ende, al escritor, pues gran parte de la visualización de un filme está en su guión, que además permite a la cinta durar unos 100 aprovechadísimos minutos, que pasa en un suspiro, amén del notable ritmo imprimido a la narración y a su puesta en imágenes.

Hasta el score de Alexander Desplat, con un genuino regusto a thriller político clásico, es perfecto. Como lo es el casting de campanillas que ampara actoralmente el filme y sobre el que no entraré a cantar las obvias virtudes de Phillip Seymour Hoffman y Paul Giamatti, demoledores en sus respectivos roles de profesionales de la política marrullera. Visiones cínicas, pragmáticas y brutalmente reales de en lo que se convertirá el inicialmente inmaculado personaje encarnado de Ryan Gosling, de lo que da fe la escena final, que cierra el circulo en una cinta que no es más (ni menos) que la desilusionada narración de un tránsito: el de el sueño al despertar, y de todo lo que queda en el camino, para al final llegar a la misma conclusión a la que llegaba Loquillo en su canción El Molino: “si todos somos ladrones, el delito solo puede ser que te pillen con la mano en el pastel”.
By Harry Callahan

NOTA: 8,5/10
ESCUCHA ESTA CRÍTICA EN PODCAST CON EXTRAS: https://dl.dropboxusercontent.com/u/224337446/losidusdemarzocritica.mp3
TÍTULO ORIGINAL: "The Ides of March"
SOBRE LA MÚSICA DEL PODCAST:  http://www.jamendo.com/es/track/114773

sábado, 3 de marzo de 2012

"LUCES ROJAS (RED LIGHTS)": Rodrigo Cortés, un ilusionista sin descafeinar

A diferencia de lo que comúnmente ocurre a otros que marchan a hacer las Américas, Rodrigo Cortés si que ha sabido ingeniárselas para conservar poder de decisión sobre su trabajo. Esto le permite contar (algo muy próximo a) lo que quiere y como quiere. Además, su habilidad a la hora de manejar la puesta en escena, disfraza perfectamente las carencias de un presupuesto que, pese a ser notablemente inferior al habitual de cualquier producción USA, da de si lo suficiente como para que la factura del filme de la talla con dignidad, incluso tras pagar el cheque de las dos grandes estrellas que encabezan su casting.

Unas estrellas, sobre todo la Weaver que está más notable; y un De Niro que sigue protagonizando secundarios presenciales de lujo, pero que aquí al menos puede no agachar la cabeza a la hora de pasar por caja, pues su intervención dota a su personaje del halo místico que intrínsecamente requiere. 



Argumentalmente también agradezco el esfuerzo por girar constantemente la trama, y jugar con el espectador, diseminando a lo largo del relato contadas pistas que unidas al final dan a la historia una razonable coherencia, incluso cuando se desvela el truco final que, como buen ilusionista, Cortés reserva al público.
No reiteraré de nuevo la honda huella que en cineastas como Fresnadillo en "Intruders" y, particularmente, en esta “Luces Rojas” a Cortes ha dejado M. Night Shyamalan, pues me podréis acusar de ser reiterativo en mi fijación por citar al realizador de origen indio. Pero aquí vuelven a concitarse constantes de la filmografía de autor de “El protegido”, como son la imposibilidad de negar lo que somos y la obligatoriedad de asumir lo que el destino nos da; o la particular afición por dotar a la trama de una voltereta final que sorprenda al espectador y que, rizando el rizo, cierre el circulo narrativo propuesto. 




Por todo ello y en resumen, si Rodrigo Cortes me dejó un estupendo sabor de boca con su primera cinta: “Concursante”, una de esas películas que te reconcilian con el cine patrio y que evidenciaba que detrás había un creador con ganas de contar las cosas de un modo potente. Si con “Enterrado”, su segundo filme, este tipo demostró que le fascinaban los retos y llamar la atención sabiendo muy bien lo que se hacía. Con “Luces Rojas” bien podemos confirmar que estamos en presencia de un director y guionista, preocupado por contar cosas diferentes a su muy particular manera. Un creador ciertamente artesano, pues incluso monta sus filmes, que inteligentemente está sabiendo aspirar a películas que, por diferentes razones, siempre le suponen un reto, sin perder su condición de autor que ejerce, en este caso, un muy adecuado y deseable control sobre el resultado final. 

By Harry Callahan 

NOTA: 7,5/10 

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TÍTULO ORIGINAL: “Red Lights” 

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martes, 28 de febrero de 2012

"LA INVENCIÓN DE HUGO": El sueño cinéfilo de Scorsese

Tras contemplar absorto el prólogo, y justo en el instante que aparecía en pantalla el título de la película, se me escapó una sonora palmada involuntaria, a la que hubiera seguido un aplauso entregado de no ser porque mi acompañante me dio un codazo que me devolvió a la realidad, a que no estaba sólo en la sala y a que estas efusiones de cinefilia no son entendidas por el común del público de hoy, que, por supuesto, ya tenía los ojos clavados en mí. 

Un famoso cineasta dijo una vez que debes poner toda la carne en el asador en el arranque de tu película, para que el público se quede pegado a la butaca. Y eso es precisamente lo que Martin Scorsese hace en los primero minutos de “La invención de Hugo”. Dar una lección magistral de lo que significa usar todos los recursos cinematográficos posibles para hacer que la experiencia de ver un filme sea imborrable. Y es que es difícil encontrar en el actual panorama un realizador que mueva la cámara con el virtuosismo que lo hace Scorsese (con permiso de otro esteta compulsivo al que igualmente idolatro, Brian de Palma). Si a ello le unimos el juguete que al bueno de Martin le han puesto en sus manos, rodar en 3D, el comienzo de esta película es el perfecto botón de muestra de la portentosa obra estética que constituye el largometraje número treinta y tres de la larga y heterogénea carrera del realizador italo-americano de Queens. 


Porque Scorsese, como hiciera Spielberg con “Tin-Tin”, y como muy probablemente lo hubiese hecho Meliés de vivir hoy, ha gozado como un crío dando una clase magistral sobre todo lo que el 3D puede dar de sí, de suerte que no visionar “La invención de Hugo” en este formato, sea un auténtico pecado mortal. Y, además, y por eso hablaba de Meliés, ha querido ejercer de bien nacido agradeciendo a los pioneros del séptimo arte su entrega a un oficio cuya materia prima eran, por aquel entonces, los sueños y la imaginación aún sin contaminar por el sentido más mercantil e industrial que pronto convertiría al cine en prácticamente solo negocio. Aquí pesa intencionada la mano didáctica del autor de “Taxi Driver” como gran divulgador reconocido que es de la memoria perdida del cine. 


La pena es que a lo mejor en su mayor virtud tenga esta película, precisamente, su punto flaco, ya que se ufana tanto en su excelencia visual, prodigiosamente apoyada en todos sus aspectos técnicos (y, especialmente en el diseño de producción de ese mago que es Dante Ferretti) que descuida poner alma en la historia que narra. En estos terrenos Scorsese ha evidenciado, en más de una ocasión, que quizás sea ese su verdadero talón de Aquiles. No son pocos los títulos de su filmografía (pienso por ejemplo en “La Edad de la Inocencia”) en los que su deslumbrante puesta en escena contrastaba, a la hora de la verdad, con la frialdad en lo que a mostrar emotividad se refiere. Así pues, aquí tampoco habrá necesidad de sacar pañuelos en el epílogo. Los montajes de fragmentos de viejas películas no obrarán el milagro que conseguía el de los besos de “Cinema Paraiso”, otra carta de amor al cine como una catedral. Y, desafortunadamente, Ben Kingsley no nos brindará la memorable actuación que encarnar a George Meliés, el gran homenajeado de la función, demandaba a gritos. 


Entrevista a Scorsese subtitulada en español

Me pregunto que habría sido de este filme si hubiese caído en manos de Steven Spielberg, quien ha venido a mi cabeza mientras veía “La invención de Hugo” pues, argumentalmente, ésta no deja de tener ciertas coincidencias con “La Terminal”, que, pese a no ser un filme de relumbrón en la carrera del autor de “E.T.”, si que lograría moverme el corazón. Probablemente, Spielberg a Kingsley le hubiera sacado más jugo, como ya hiciera en la “Lista de Schindler” consiguiendo que le robara más de una secuencia a Liam Neeson. Esa hipotética película hubiera tenido música de John Williams, probablemente mucho más conmovedora de sentimientos que la (un tanto reiterativa aunque bien ajustada a las imágenes) que ha compuesto Howard Shore. 


No obstante todo ello, y al igual que el propio Spielberg acaba de hacer con “War Horse”, Scorsese nos demuestra con esta historia, quintaesencia dickensiana, que se puede hacer cine familiar de una calidad mayúscula. Y que, además, se puede aprovechar el viaje para descubrir a grandes y pequeños de donde arranca esto de hacer cine y quienes fueron sus iluminados pioneros, esos a los que habrá que volver una y mil veces si queremos que hacer cine continúe siendo el arte de fabricar sueños. 

By Harry Callahan 

NOTA: 9/10 


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TÍTULO ORIGINAL: "Hugo"

DATOS ADICIONALES:http://www.imdb.es/title/tt0970179/
OSCAR: 5 de 11 nominaciones
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http://ccmixter.org/files/The3amAssociation/20008

sábado, 25 de febrero de 2012

"EL INVITADO": Lo que pasa cuando te invitan a hacer cine en USA

¿Qué pasa cuando a un tipo de la inventiva visual y narrativa de Daniel Espinosa le ficha Hollywood? Pues que le fagocita, constriñe su creatividad y le convierte en el mero ejecutor de un guión tan insulso como mil veces visto, mediatizado por estrella de turno (Washington) que además produce para garantizarse que el traje se lo hagan a medida. Así las cosas, pocos son los momentos brillantes, pues el filme, más que el thriller psicológico que promete el perfil que nos cuentan del agente de la CIA protagonista al arranque de la cinta, es una de acción del montón; y Espinosa es mejor contador de policíacos de bajos fondos, poblados por elementos con psicologías, que rodador de secuencias de la frenética acción que demanda el target de espectadores objetivo hoy de las producciones USA. Pero supongo que la chequera yanqui y rodar con tipos como Denzel Washington o Sam Shepard bien merece intentarlo y que te dejes hacer.
Así las cosas, todo es previsible, de piloto automático, incluso la ¿sorpresa final? Para colmo, hasta Vera Farmiga está de comparsa. Solo Reynolds me parece que sale sopresivamente bien parado del obvio tour de force que debía perder, pese a tener enfrente a quien tiene que con solo mirar, como siempre, ya llena la pantalla. Además es una cinta muy, muy larga. La francesa "Cuenta atrás" narra mucho más en mucho menos y sin tantas alaracas.
Pero es lo que tiene ir de "invitado" a Hollywood... Yo por mi parte, espero que el bueno de Espinosa regrese ya mismo a la fría escandinavia, con el rabo entre las piernas, para volver a rodar peliculones como "Dinero fácil"
By Harry Callahan

NOTA: 6/10

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TÍTULO ORIGINAL: "Safe House"
DATOS ADICIONALES: http://www.imdb.com/title/tt1599348/
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domingo, 19 de febrero de 2012

"War Horse (Caballo de batalla)": La película que Spielberg ha querido hacer


Después que se encendiesen las luces, al terminar de proyectarse "War Horse", me recordé, hace muchos años, en una de esas matinales de cine de barrio que ya no se dan. Proyectaban "Como uña y carne", una cinta de comienzos de los ochenta. En ella un chaval al que le habían robado su caballo, vivía mil y una aventuras para recuperarlo. La película era una limpia y sencilla historia de amistad entre el animal y su joven dueño. "Caballo de batalla" es también eso. Y no me refiero a la mera coincidencia en el presupuesto argumental, sino también en su pretensión. Porqué “War Horse” es, ante todo y pese a su aparatosa producción y a quién la realiza, una película de matinal de aventuras, una cinta para ver en familia, dirigida al público más joven, de intenciones sencillas y objetivos que no van más allá de mostrar lo que de bueno puede haber en el ser humano, no importa en que situación se encuentre.


Así pues creo que yerran los que se afanan por criticar a Spielberg su blandenguería en el filme. Por haber perdido la ocasión de mostrar, por ejemplo, la crudeza vil de la guerra de trincheras. Evidentemente, "War Horse" no es "Salvar al Soldado Ryan", ni creo que su realizador lo pretendiese en ningún momento. El filme que ahora se estrena está en otro registro, persigue otra audiencia. Esa de escasa edad que me rodeaba en la sala en la que la vi, la misma que aplaudió emocionada a su conclusión. Esa que, en Estados Unidos y en buena parte del resto del mundo, tendría vetada su entrada al cine si el caballo protagonista, en la escena de las alambradas, sangrase con virulencia, como resulta obvio; o si, en la del fusilamiento, no se interpusiera elegantemente al espectador el aspa del molino en el momento del disparo. Sobre los horrores (adultos y para adultos) de la guerra, ya el responsable de "Munich" nos dejó esa obra maestra imperecedera que es "La lista de Schindler". Al hilo de este razonamiento, entiendo además perfectamente perdonable lo que a ojos maduros resulta en ocasiones impostado, artificial o tópico en algunos personajes y en sus comportamientos, obviamente conducentes, más tarde o más temprano, a emocionar a la platea. No perdamos de vista que, al fin y a la postre, la película está basada en un relato de Michael Morpurgo que es, precisamente, una novela infantil.

Otra cosa es que, obviamente en la silla de realizador no se sienta Robert Dalva, el desconocido que dirigió "Como uña y carne", la cinta que al comienzo citaba. El que toma las riendas, nunca mejor dicho, de este proyecto es Steven Spielberg. Nada más y nada menos. Su  huella es notablemente apreciable en todo cuanto acomete, aunque se trate de proyectos de intenciones nada grandilocuentes, como es el caso. Así, en "Caballo de batalla" ha aprovechado de paso para rendir un nuevo confesado homenaje a su admirado John Ford. Títulos tan obvios como "El hombre tranquilo" vienen a la memoria del espectador cinéfilo, sobre todo en el arranque de la película, mientras la acción se desarrolla en el pueblecito inglés de Devon. Allí, la galería de personajes fordianos son palmarios. El amigo, la madre, el padre, el terrateniente… Y, en la guerra, por ejemplo, también lo son los varios sargentos que van apareciendo. Pero, además, el Ford que decía que para hacer cine había que mirar a los ojos a los actores, está aquí nuevamente presente. Como lo están constantes temáticas en el cine del autor de "La Diligencia" como son la camaradería, lo militar, el advenimiento del progreso destructor (representado aquí por las maquinas modernas de guerra) y situar relatos de marcado componente humano en grandes contextos históricos.

Puestos a criticar algo de "War Horse", quizás le afeo a Steven Spielberg la mala mano que, en esta ocasión ha tenido con los actores niños y los jóvenes que aparecen el filme y que no están en el habitual estado de gracia en que encontramos otros tantos críos protagonistas de cintas como "E.T.", "Inteligencia Artificial" o "La guerra de los mundos". También le reprocho no conceder al caballo, el protagonismo casi humano que demanda y que en la novela original le lleva incluso a narrar la historia en primera persona. Además, el metraje se me antoja excesivamente extenso y la suma de todos estos peros, amen de algunos momentos narrativos algo irregulares, apean al filme de figurar en la nómina de la filmografía más selecta de su autor.




Pero poco cine contemporáneo me consigue atrapar como lo hace "War Horse" en su tramo final, desde que Joey huye entre las trincheras y todo lo que se anuda a continuación, hasta llegar al paroxismo cinematográfico que constituye la última escena. Por alcanzar esa sola secuencia, innegable homenaje a "Lo que el viento se llevó", la más emocionante, que he vivido en años, ya se justificaría la propia existencia de este filme orgulloso de estar concebido para ser para visto y disfrutado por todos los públicos. ¿O es que García Márquez no puede escribir cuentos para niños?

Rodaje de "War Horse"

by Harry Callahan

NOTA:7,5


ESCUCHA ESTA CRÍTICA EN PODCAST CON EXTRAS: https://dl.dropboxusercontent.com/u/224337446/warhorsecritica.mp3

TÍTULO ORIGINAL: "War Horse"

DATOS ADICIONALES: http://www.imdb.com/title/tt1568911/
SOBRE LA MÚSICA DEL PODCAST: http://www.jamendo.com/es/album/79668

sábado, 4 de febrero de 2012

CREMATORIO: Elegancia, madurez y esperanza en las series made in Spain

¿Cuál es el secreto para hacer una buena serie de televisión? Muy sencillo. Buscar unos autores creativos y solventes y dejarles libertad absoluta para hacer y deshacer. ¿Qué problema tiene esto? Que puede costar dinero y que no tienes garantizado que vayas a romper el share. Por eso, muchas de las mejores series de la pequeña pantalla hay que buscarlas en canales de pago, donde las audiencias no son un dictador que amenace con borrarte de la parrilla si no eres capaz de gustar, inmediatamente, a un target tan amplio como imposible de agradar al cien por cien. 

Esto en USA lo tienen muy claro, pero en nuestro país, tal modo de hacer televisión parecía no existir, salvo honrosas excepciones. De ahí que cuando un producto de la calidad de “Crematorio” irrumpe en antena, hay que darse la enhorabuena y rogar porque el invento prospere. 
Jorge Sánchez-Cabezudo (que junto a su hermano Alberto, son el alma mater de"Crematorio") llamó poderosamente mi atención en su debut en pantalla grande con la cinta "La noche de los girasoles". El filme protagonizado, por Carmelo Gómez, resultaba ser un thriller rural, estupendamente trabado y mejor contado, si cabe. Lástima que pasó desapercibida al gran público, en buena parte castigada por la política de distribución de las grades majors que penaliza inmisericorde las películas patrias en pro de productos USA que las mas de las veces dejan todo que desear. Pero eso es otra historia. 



Volviendo con "Crematorio", la serie confirma que aquella película no era flor de un día y que detrás había un tipo (en este caso, aquí dos) que sabían como contar historias llenas de aristas, habitadas por personajes plenos de matices. Y que además lo hacía tomando riesgos afortunados, pues sabían ir más allá de la novela homónima de Rafael Chirbes, conceptuada y narrada de un modo muy diferente, pero indudablemente acertando de pleno en su planteamiento de traducción del universo literario al leguaje fílmico.  
Sin embargo, sería injusto atribuir todo el mérito a los Sánchez-Cabezudo y olvidar que de nada sirve tener algo que contar, si quien te produce no te da medios para que lo que imaginaste cobre vida en imágenes. Así y enlazando con lo que decía al comienzo, es justo reconocer aquí que CANAL+ (que dicen apuesta por convertirse en una suerte de HBO a la española) ha puesto toda la carne en el asador y ha permitido, por ejemplo, algo impensable para muchas series: que todo el rodaje se haga en escenarios, tanto exteriores como interiores, reales, naturales, lo que contribuye notablemente a dar verismo y autenticidad. En este sentido, hay también que destacar que la especialísima luz valenciana ha quedado ejemplarmente captada por los fotógrafos Daniel Sosa y Alfonso Postigo que han sabido exprimir a la perfección todas las posibilidades que ofrecen las especialísimas cámaras RED ONE implementadas con ópticas de cine con la que está rodada "Crematorio". Así, el look de la serie tiene una elegancia y modernidad insólitas en nuestro panorama televisivo. 



Todos las cuestiones técnicas están más que cuidadas (dirección de producción y de arte, sonido...), así como otras de post-producción, como el montaje o el score compuesto por el ya veterano Lucio Godoy, elegante y en muy acertado tempo. Sin embargo, el otro gran aspecto visiblemente notable de "Crematorio", como no, es el actoral, en el que no hay nota discordante. Juana Acosta, Manuel Morón, Vicente Romero, Pau Durá, Aura Garrido, Pep Tosar, Montserrat Carulla, Vlad Ivanov o Alicia Borrachero, entre otros, están sobresalientes en su credibilidad; y, como no, el grandísimo José Sancho que cuaja sin ambages ni chiquitas un personaje encastado por el que se le recordará tanto o más que por aquel "Estudiante" de la mítica "Curro Jiménez". Rubén Bertomeu es, sin dudas, la gran creación de un actor que disfruta, hoy por hoy, de una envidiable madurez creativa. 
El único inconveniente que tiene "Crematorio", por el momento, es la incógnita no despejada de si la serie tendrá o no continuación. A la fecha, todo son especulaciones sobre si esa secuencia final de Alicia Borrachero (muy a lo Michael Corleone en "El Padrino"), dará lugar a la segunda temporada que la mayoría de los espectadores están lampando por ver.  

By Harry Callahan 

9/10

ESCUCHA ESTA CRÍTICA EN PODCAST: https://dl.dropboxusercontent.com/u/224337446/crematoriocritica.mp3
TÍTULO ORIGINAL: Crematorio 
DATOS ADICIONALES: http://www.imdb.com/title/tt1661526/ 
SOBRE LA MÚSICA DEL PODCAST: http://www.jamendo.com/es/track/114773

domingo, 22 de enero de 2012

"EL TOPO": No todos los espías son James Bond

"El Topo" es como esos wiskis añejos, que hay que tomarlos sin prisas, dándoles el tiempo que requieren, saboreando cada trago, paladeándolos despacio, con los sentidos siempre expectantes, para apreciar todos sus matices. Y si es posible, incluso servirnos una nueva copa, dar un segundo y enriquecedor visionado, cuando la sorpresa ha dejado de serlo, cuando el enigma ha sido desvelado, para recrearnos en todo aquello que nos pasó desapercibido, pero que siempre estuvo intencionadamente ahí. 

Y es que, se me antoja titánica la complejidad de convertir la novela de John LeCarré en un filme tamizado por el nada simplista ojo del realizador sueco Tomas Alfredson. Porque este tipo no se contenta con sólo narrar historias. Sino que para ello, como ya hiciera con su modélica "Déjame entrar", se preocupa inusitadamente de sumergir su película en una ambientación única, habitada por personajes a los que dota de psicologías hondamente escudriñadas. 
Si Alfredson hubiese tenido por delante siete capítulos, de alrededor de una hora, para afrontar su empresa, como tuvo John Irvin con la mini serie que la BBC hizo sobre la misma novela, a finales de los 70, el asunto hubiera sido menos arduo. Sin embargo, el reto era comprimir, en poco más de dos horas, todo el micro universo neurótico de amorales traiciones ambientado en la guerra fría, sin que perdiese un ápice del descriptivo, en todos los sentidos, espíritu de la novela. Es por ello que "El topo", como antes decía, impone al espectador un estado de alerta constante, similar al de los espías que describe, para estar al tanto de todo lo que se cuece, de cuantos pequeños detalles van componiendo un relato que se enriquecerá sobremanera, como también precisaba al comienzo, tras un segundo visionado. 
Lejos del glamour bondiano de las novelas de Ian Fleming, y sus aún más hiperbólicas adaptaciones a la gran pantalla, y ya que de televisión también hablamos, "El topo" se emparenta más con "Rubicón". Una serie de la AMC americana aclamada por la crítica y despreciada injustamente por el público, que describía la cara más auténtica y por ello ineludiblemente pedestre del espionaje moderno. Una serie cuya aparente morosidad narrativa resultaba imprescindible para diseccionarnos el auténtico día a día de las reales oficinas de inteligencia, lugares lejos de todo espectáculo hollywoodiense, y más que grises en muchos sentidos. 
Pero si Alfredson cuida los particularísimos ambientes de sus filmes, y el modo de narra sus historias, no es menos detallista con los personajes que por ellos y ellas pululan. En este sentido, la fauna de tipos humanos, de perfiles de jornaleros del espionaje que se presenta en el filme es cautivadora. Y el reparto elegido para poner carne y hueso a los mismos es más que inspirado. Brillantes como siempre están Mark Strong, el veterano John Hurt, Colin Firth, y el televisivo "Sherlock" Benedict Cumberbatch. Y claro, hay que hablar de un Gary Oldman felizmente recuperado para roles protagónicos serios, respecto del cual diré que la gran virtud de Alfredson y del actor británico está en haber creado un personaje con matices diferenciables respecto del George Smiley que encarnase Alec Guines en la serie de la BBC, pero sin abandonar la composición que del mismo hace el texto de LeCarré, del que apunto que, como curiosidad, se reserva un cameo en la célebre fiesta de Navidad del filme, lo que delata su inherente complacencia con el producto final. 
En resumidas cuentas, es obvio que Tomas Alfredson, en este nuevo trabajo como director, confirma expectativas y se consagra como uno de los mejores narradores de historias densas y complejas, encarnadas por personajes brillantemente, a su vez compuestos por actores dirigidos a la perfecta altura de las circunstancias. 

By Harry Callahan 

NOTA: 8/10 

TÍTULO ORIGINAL: “Tinker, Tailor, Soldier, Spy” 



viernes, 6 de enero de 2012

"DRIVE": una obra maestra orgullosa de sus raíces

En una época en la que en televisión no se arriesgaba, un tipo puso toda la carne en el asador para cambiar, radicalmente, el concepto que de las series policíacas existía. Su nombre era Michael Mann. Eran los 80, y la serie, la ya mítica "Corrupción en Miami". Lo que no sabía Mann es que, aparte de insuflar aire fresco a la parrilla televisiva, estaba creando un nuevo estilo, en lo visual y en lo narrativo, cuya modernidad y calado llega hasta hoy. Un modo de hacer que terminó de madurar ya en su faceta como director de cine, convirtiéndose, con filmes maestros como "Heat", en uno de los definitivos referentes del género negro contemporáneo. La escuela creada por el director de "Collateral" es seguida hoy por fortuna por algunos epígonos. Nicolas Winding Refn ha resultado ser uno de los más listos de la clase, y su última cinta, "Drive" lo demuestra. 



Y es que Mann y la década que forjó sus modos de hacer como cineasta, los ochenta, están presentes en "Drive" ya desde esos créditos iniciales en definitorio rosa neón. Y lo están en la conducción nocturna del protagonista por la ciudad, y en la música electrónica de Cliff Martínez, con referentes al experimental Brian Eno, gurú de los sonidos ambient y favorito de Mann. Y en los temas musicales, que bien pudieran haber acompañado a Sonny Crockett en sus escarceos policiales, como lo hicieran canciones mito del tipo "In the Air Tonight" de Phil Collins. 

                                                  Clip con la BSO e imágenes del filme

Pero el autor de "Ladrón" está innegablemente palpable más allá de envoltorios, en la esencia misma de la narración. En esta historia de criminal con código, de principios inalterables que te hacen sobrevivir. En decisiones que se saben malas pero se toman. En este filme de redenciones por un instante, de malas partidas, de azares, de errores sin enmienda. 


Pero "Drive" es más y va más allá del universo Mann. Es un cuento clásico, una fábula urbana, con paladines y princesas que rescatar. Con un caballero con el blasón del escorpión en esa chaqueta que es remedo de armadura y escudo; y que es imagen metafórica de un tipo animal, silencioso, extremadamente hábil, certero y violento, que mata y muere matando. 


Y es un western, en una historia con un extraño, un matrimonio y un niño, como los de "Raíces profundas". Un tipo como el Clint Eastwood de "El jinete pálido". Y también es puro filme noir, con soledades inhabitadas como las de Alain Delon en "El silencio de un hombre". E incluso, más trivialmente hablando, es claro y a la postre una de acción, una suerte de versión cinéfila de los "Transporter" de Jason Stratham. Y es un filme de amor triangular, con un romanticismo supino, heredero de la mismísima "Casablanca", con escenas de una poética tan arrebatadora como el beso único (en todos los sentidos) existente en el filme. 


Y es la historia clásica de un espartano, de un hombre intencionadamente sin nombre (en la cinta solo es el chico, el conductor, el vecino...) Un tipo que huye del pasado, y que no piensa en el futuro. Un individuo que ha hecho del límite un lugar cómodo en el que vivir mientras le viene a buscar la muerte. Y es una historia de violencia, como no podía ser de otro modo, viniendo del realizador de la aún por descubrir "Bronson". Una violencia salvaje, brutal, atávica, emparentada en momentos con Walter Hill o el Tony Scott todavía ochentero de "Revenge" o de la tarantinesca y no menos romántica "Amor a quemarropa". Una violencia hermana de la que otro devoto de Mann, el coreano Na Hong-jin, cultiva expeditiva en "The Yellow Sea", que puede verse además estos días también en nuestras carteleras. 

El realizador holandés dirigiendo a Gosling

Pero todo ello es referencial, no insulso ni insultante plagio. Es homenaje a lo grande, orquestado con la personalidad y el criterio de quien ama una clase de cine, el de géneros con mayúsculas. Tributo puesto en prendedoras imágenes con aliados imprescindibles como la maestra fotografía de Newton Thomas Sigel, autor de trabajos como los de "Sospechosos habituales", "El Secreto de los Hermanos Grimm" o la mas reciente "La Conspiración". Una fotografía a la que el realizador del filme deja ser creativa, reposarse, agarrar en planos largos a los actores y en secuencias modélicas la acción, con unos movimientos a ralentí que harían salivar a mismísimo Sam Peckinpah. 


En tiempos de revivals en el peor de los sentidos. De búsquedas de apuestas a lo seguro, de productos artificiosos que garanticen la taquilla, "Drive" es una mirada atrás, si, pero a contracorriente, por su ausencia de concesiones de su creador que cuenta lo quiere y como quiere, guste o no. Un filme de autor para paladares cinéfilos que hará que Michael Mann sonría de medio lado, asintiendo socarronamente, cuando al final se enciendan las luces. 

By Harry Callahan 

NOTA: 10/10 


ESCUCHA ESTA CRÍTICA CON EXTRAS EN PODCAST CON EXTRAS: https://dl.dropboxusercontent.com/u/224337446/drivecritica.mp3


TÍTULO ORIGINAL: Drive 




TEMA DE RIZ ORTOLANI QUE SUENA EN EL FILME: http://www.youtube.com/watch?v=tg0jOpr1Uhk

SOBRE LA MÚSICA DEL PODCAST: http://www.jamendo.com/es/track/809546
TRAILER Y MATERIAL DE AUDIO DE DRIVE CORTESÍA DE: The Walt Disney Company. Todos los derechos reservados.