sábado, 21 de julio de 2012

"EL CABALLERO OSCURO (BATMAN 3): LA LEYENDA RENACE" : La "menos buena" de la trilogía



Christopher Nolan se enfrenta en “La leyenda renace” al más difícil todavía. Batirse a sí mismo y superar con ello la mejor película de superhéroes que jamás se haya rodado: “El caballero oscuro”. Labor titánica de la que sale dignamente ileso, pues la cinta que ahora se estrena, aun siendo la menos buena de la trilogía, no es en absoluto “la peor”. Y es que, a diferencia del hastío al que otros realizadores llegaron al final de sus sagas, véase el caso de Raimi con Spiderman, Nolan ha filmado un epílogo que, pese a no rayar a la altura de excelencia de sus predecesoras (particularmente de la segunda), no obstante el brío y contundencia de su prosa fílmica hacen que sea la menos redonda de las tres entregas, pero, en absoluto, una mala película.


Cristopher Nolan dirigiendo a Christian Bale


Para explicar esta conclusión quizás haya que empezar por decir que han sido varios los obstáculos insalvables en este final de la etapa del realizador de “Memento” al frente de la franquicia del hombre murciélago. Era muy difícil superar la tensión dramática sostenida en “El caballero oscuro”. Su concepción de filme desasosegante, opresivo, poliédrico en cuanto a hilos narrativos, sorpresivo en cuanto a sus giros argumentales (más aún para los profanos de las novelas gráficas). Era complicado ilustrar nuevamente y de modo tan prodigioso las evoluciones psicológicas de los personajes principales, sus conflictos y modos de resolverlos, el porqué de sus decisiones. Y era, definitivamente, apelar a un milagro encontrar un villano que te helase la sangre como lo lograba el ya tristemente desaparecido Heath Ledger, que se llevó por ello un merecidísimo oscar a la tumba.

Un nuevo personaje y trascendente personaje, Blake...


Si a lo dicho unimos el complicado reto de asumir la puesta en escena de un argumento aquejado de una aparatosidad inversamente proporcional a la substancia de los que se cuenta. Si hablamos de un libreto que dosifica cicatero las sorpresas (limitadas prácticamente a una referida a quién es el malo Bane, realmente); que presenta más de un lugar común (como el desenlace de la acción principal); y alguna imperdonable e impropia (de quién viene) concesión made in Hollywood, como el desenlace postizo de la relación entre Batman y Catwoman. Si consideramos todo ello y, aún así, nos zampamos las dos horas muy largas de metraje impávidos. Si el responsable de “Origen” hace que la gente aplauda en la sala en varios instantes. Y si solo, tras horas del visionado, caes en que en “Batman Begins” se contaba casi lo mismo y mucho más en menos tiempo. Si todo esto ocurre, es porque la mano maestra de uno de los mejores directores de panorama actual, hace que cada una de sus películas sean un espectáculo cinematográfico de primer orden en el que consigue un casi perfecto equilibrio entre comercialidad y cinefilia. Incluso cuando levanta algo el pie del acelerador, como en este caso.

Una sorpresiva Catwoman

Justo es también mencionar tres sorpresas. La primera, ya que hablaba de Catwoman, que Anne Hathaway, sin alcanzar a mi felina favorita, Michelle Pfeiffer (pues además son filmes muy diferentes), resuelve con solvencia pasmosa su rol, algo que ni en mis más felices sueños hubiera imaginado de la chica que protagonizó “El diablo viste de Prada”. En segundo lugar, que es un filme en el que los aficionados pueden jugar a descubrir homenajes a películas como “El Padrino” en la escena del Hospital, “Superman” en el final con el personaje de Blake en la cueva; o a “El silencio de los corderos”, obvio en la personificación estética del villano. Y, en tercer término, que me parece llamativo el posicionamiento abiertamente reaccionario del filme ante realidades vívidamente actuales como los movimientos antisistema o el de los indignados, con una teatralización un tanto demagogica de lo que sería devolver el poder al pueblo. Y es que, a la postre Batman, y sus aliados no son más que elementos outsiders del sistema que pretenden la restauración del mismo (aunque bien entendido), la devolución del poder a una élite “ilustrada” que hará todo por el pueblo, tras el caos que metafóricamente mucho tiene que ver en la película con una recreación caricaturesca de lo acontecido en la histórica Revolución Francesa.

Batman vs Bane

Finalmente, no podía acabar este comentario sin aludir a los tristes acontecimientos de la matanza de Denver, perpetrada en un cine donde se exhibía el filme por un tipo que, disfrazado de Bane, asesino a 12 personas e hirió a otras 50. Pronto se han alzado las voces que tildan al filme de Nolan de responsable de ello. Verter semejante opinión es como afirmar que J. D. Salinger mató a John Lennon, porque Chapman dijo que, tras leer “El guardián entre el centeno”, supo que tenía que disparar al exBeatle. Una simple, llana y sencilla estulticia.


by Harry Callahan

NOTA: 7/10

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TÍTULO ORIGINAL: "The Dark Knight Rises"

TRAILER:



domingo, 8 de julio de 2012

"THE AMAZING SPIDERMAN": Marc Webb no es Sam Raimi



Marc Webb no es Sam Raimi. El primero es un director casi debutante, apenas conocido por “500 días juntos”, una afortunada comedia agridulce indie muy lejana de los presupuestos de “The Amazing Spiderman”. El segundo es un tipo que llegó a la franquicia arácnida con una señera filmografía a sus espaldas, en la que coleccionaba pequeñas joyas del fantástico como “Posesion infernal”, “Darkman” o “El ejercito de las tinieblas”. Por eso, compararles es, de partida, un error. El pipiolo saldrá siempre escaldado frente al maestro. Sobre todo si consideramos los dos primeros títulos de la trilogía de Raimi, excelentes. El tercero ya es otro cantar. Ahí la desgana y el agotamiento creativo convirtieron el filme en insufrible e hicieron que, voluntariamente, el realizador y su actor protagonista, Tobey Maguire pidieran la cuenta y abandonasen la saga. 

Lo que vengo a proponer es pues valorar la cinta que ahora se estrena como algo aislado, sin referentes. Y en ese plano, el filme de Webb resulta sorpresivamente entretenido y espectacular, sobre todo gracias a la perfecta sinergia creada entre realizador, equipo de la segunda unidad y los departamentos de fotografía y efectos visuales. El primero, ha sabido meterse en camisa de once baras y poner en imágenes un filme de aventuras con una factura visual notable, demostrando saber manejar los encuadres (con un formato panorámico muy aprovechado) y la acción, esta última incluso con hasta cierta eficacia, y ello pese a que la labor de montaje no permita terminar de hacernos disfrutar las escenas de lucha cuerpo a cuerpo todo lo que se debería.
Además, el novato Marc Webb ha sido lo suficientemente humilde como para rodearse de auténticos veteranos en el género. Es el caso del responsable de la segunda unidad, esa encargada de rodar muchas escenas de acción de las vistas en el filme. Ahí, el bueno de Vic Armstrong está sembradísimo. Encargado de idénticas funciones para filmes de Scorsese, Paul Verhoven, Kenneth Branagh, John McTiernan y en algunos títulos de James Bond, de Van Damme o Tom Cruise, el obvio amparo prestado al recién llegado es tan manifiesto como brillante, apreciándose en muchas de las secuencias y planos en los que no intervienen los actores protagonistas, esos que vertebran las set pieces de pura acción y dan dinamismo y energía visual a lo que en cada momento se narra. 
Y, por último, la labor fotográfica de John Schwartzman (responsable de filmes también moviditos como “Armagedon”, “La roca” o “The Green Hornet”) y la de los departamentos de efectos visuales, es insuperable. Y es que este 3D si que merece y muchísimo la pena el coste de la entrada. Jamás se ha visto un superhéroe filmado como aquí, con esa espectacularidad y capacidad para dejarte fascinado ante una imagen real en perfecta simbiosis con la digital, sobre unos escenarios nocturnos, además, rabiosamentemente luminosos, en contraposición con las tradicionales oscuridades camufladoras de las aquí superadas limitaciones de los FX. 
Estas son las virtudes nada desdeñables de una película concebida, no olvidemos, para continuar exprimiendo la gallina de los huevos de oro que otro dejó plantada por palmario agotamiento. Porque si decidimos compararla con la saga de Raimi, o más concretamente, con la primera parte con la que coincide argumentalmente en mucho, “The Amazing Spiderman” saldrá mal parada en más de un aspecto…

No obstante, aunque ya se sabe que las comparaciones son odiosas, caigamos, ya puestos, deliberadamente en ellas. En primer lugar, la que ahora se propone, es un filme argumentalmente simplificado, adaptado a las mentalidades presuntamente básicas de los que parece que hoy día solo van al cine: los adolescentes. Se palpan las diferencias en la escritura de guión entre David Koepp, autor del libreto del primer Raimi, y Steve Kloves, escritor de la de Webb. Koepp explicaba los detalles de modo coherente y había causas y efectos lógicos, conflictos, psicologías y una historia de amor juvenil, mil veces vista, pero dotada de química. Kloves, como ya hizo en saga de Harry Potter, demuestra ser amante de la poda en exceso, elimina todo lo que a su (criticable) juicio no es esencial y se abandona al espectáculo, dejando que las cosas se intuyan, se medio expliquen o, directamente, sean incoherentes. Y todo hablando de una historia que es, en esencia, la misma que nos han contado espléndidamente hace nada, diez años, y que aquí se mal narra, pues se demora en los tópicos dejando demasiados cabos sueltos en los que no pierde instante en atar. Sobre todo ello, a modo de ejemplo, baste con pensar como en uno y otro filme se cuenta el incidente de la picadura de la araña y el descubrimiento posterior paulatino de los poderes, y cómo nace, en suma, el superhéroe; o la evolución del propio relato romántico. No daré más detalles para no incluir spoilers.

Obvio es decir, por otra parte, que Andrew Gardfield, aún no estando mal, es excesivamente teen, y no es Tobie Maguire, claro que su personaje tampoco es tan rico en matices como el primer Peter Parker. Y que las presencias de Sally Field y Martin Sheen son tan rutilantes como desaprovechadas, no alcanzando nunca la entrañabilidad de los originales Cliff Robertson y Rose Mary Harris. El músico Horner, muy en horas renuentemente bajas, tampoco es Danny Elfman. Y aquí el aspecto de comic, con regusto a serie B, ha desaparecido para hacerse más película show y menos traslación artesana de tebeo a la gran pantalla. Si bien reconozco que esto último puede ser más una opción para marcar distancias que algo necesariamente criticable. 
Podría seguir, pero como decía al comienzo, creo que, una vez criticado con fruición el obvio error que es volver a contar la misma historia que muy bien se contó hace demasiados pocos años, persistir en comparar es caer en lo obvio y hasta facilón. Por eso, prefiero abstraerme de ello, ser indulgente y quedarme con el hecho de que nada esperaba de este “The Amazing Spiderman” que si bien, al final no ha resultado ser tan amazing, si que le alabo el intento a Marc Webb por pretender y conseguir un blockbuster veraniego, que se goza devorando palomitas y sin otra pretensión más que la mera (y muy necesaria en estos tiempos) evasión.

By Harry Callahan
NOTA: 7/10

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TÍTULO ORIGINAL: “The Amazing Spiderman”

viernes, 22 de junio de 2012

"RED STATE": No estaba muerto, estaba de parranda


Hay realizadores de una película. De felices ideas volcadas en un proyecto y agotados tras ello. Pensaba que era el caso de Kevin Smith. Un tipo del que me gustó “Clerks”, una propuesta sencilla, barata, pero eficaz y hasta ingeniosa. No descubría la pólvora, pero llamaba la atención. 
El problema fue que pronto se bautizó a Smith como el gran epígono de la nueva comedia americana indie. Y no se si por engolamiento, por exceso de expectativas o, porque, sencillamente, el asunto fue flor de un día, sus siguientes trabajos fueron a cual más decepcionante, por mucho que más de un frikie de Star Wars se lo pasara pipa con Jay y Silent Bob.


Pero supongo que un día te levantas por la mañana, te miras al espejo, no te gusta lo que ves y decides reinventarte. Empeñas futuro y dinero en lo que crees y, partiendo de cero, apuestas al todo o nada, con dos únicas posibilidades: triunfar o clavar definitivamente la última puntilla en tu ataúd profesional. 
Y ahí es donde Kevin Smith me ha vuelto a ganar. Me quito el sombrero ante “Red State” un filme que nos devuelve al inquieto y creativo Smith de “Clerks”. Sacando dinero de debajo de las piedras, haciendo horas extras como guionista y montador. Convenciendo al casting para cobrar cuatro perras. Y luego, paseando la cinta por festivales y cines varios, a la antigua usanza de los cómicos de la legua, este tipo consigue que vea la luz y se distribuya una película cuando menos nuevamente sorprendente y llamativa, en la que no creía, de inicio, ningún estudio.


Y es que “Red State” comienza siendo casi una peli de instituto, para convertirse en filme de terror, mutar luego a cinta de acción y terminar apostillada por un militante discurso descreído y antisistema. Todo ello salpicado de críticas a todo lo que se menea y pulula a lo largo del metraje: religión, gobierno, política, sociedad, familia, patria, EEUU…; y salpimentado con más de un dardo envenenado de humor negro. 
Pero no solo eso es “Red State”, sino que, desde el punto de vista extrictamente cinematográfico, es un argumento que gira, que no transita por lugares comunes, que se cepilla indiscriminadamente a personajes teóricamente intocables en cualquier otra película, y que está rodada con un nervio y garra solo comparable en excelencia al excepcional montaje, como decía antes, obra del propio realizador, que para colmo deja el metraje en unos justos (y agradecidos por cualquier espectador) noventa minutos.


Si además, todo ello se presenta carente de pretensiones ni ínfulas, y, en la cinta, el veterano televisivo Michael Parks o la inmensa Melissa Leo nos pasma con unas brutales y creíbles interpretaciones, secundadas por la insólitamente acertada de John Goodman, no veo razones para afirmar que, como diría la canción, el bueno de Kevin Smith no estaba muerto, estaba de parranda.

by Harry Callahan

NOTA: 7/10

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TÍTULO ORIGINAL: "Red State"

domingo, 17 de junio de 2012

"THE GOOD WIFE (Serie TV)": Una serie de mujeres para todos los públicos

Fueron muchas las razones por las que, en su día, me gustó “Thelma y Louise”. Una de ellas, no demasiado reconocida, es que su metraje estaba impregnado de un feminismo muy bien entendido; sutil, nada panfletario, pero inteligentemente imbricado en el argumento y el espíritu de una de las cintas más maestra de Ridley Scott. 
Así las cosas, no es casualidad que el mismo cineasta, acompañado de su hermano Tony, oficien de productores ejecutivos de una de las series punteras del actual panorama televisivo americano: “The Good Wife” en la que los personajes femeninos son de nuevo su nudo gordiano y, al igual que ocurría en el filme protagonizado por las uniquísimas Geena Davis y Susan Sarandon, a la postre, estamos ante un ejemplar homenaje a mujeres de carácter, peleadoras natas y que son todo menos un arquetipo militante malagriado de los que echan para atrás. 

El reparto de la serie casi al completo © CBS

Pero vayamos por partes, o mejor dicho, al comienzo. La serie, argumentalmente, gravita sobre el personaje de Alicia Florick, encarnada por una, premiada con justicia, Julianna Margulies (vista en "Urgencias"), cuya vida queda patas arriba a consecuencia del estallido de un escándalo sexual y político entorno a su marido, que acaba por dar con los huesos de éste en la cárcel. Alicia, que dejó la abogacía hace veinte años para asumir el rol de abnegada esposa y madre, deberá restañar heridas aceleradamente, armarse de valor y volver a los estrados para mantener a su familia, de la que ahora se convierte en cabeza. Es por ello que entrará a trabajar en el Bufete de un antiguo “más” que amigo, en donde quizás la quieran, inicialmente, por razones no sólo profesionales. 

De izq a dcha Christine Baranski, 
Robert y Michelle King (showrunners) y Archie Panjabi © CBS

Expuesto así, el asunto en manos de Jennifer Love Hewitt ("Entrefantasmas" o "The Client List") hubiese sido un pestiño enmelado indigerible, cuajado con desvergüenza de cuantos lugares comunes uno pueda imaginar. Pero, hete aquí que el proyecto lo idean Robert y Michelle King, una pareja de guionistas particularmente lúcidos, sin no demasiada experiencia televisiva (limitada casi a la serie "In Justice"), pero con las ideas muy claras. La concurrencia de los Scott, de Dee Johnson, uno de los creadores de "Urgencias"; y la experiencia en temáticas policíacas y legales de Ángela Amato Vélez y Corinne Brinkerhoff, por cuyas plumas pasaron series como "Southland" o "Boston Legal", terminaron de convencer a la todopoderosa CBS para dar luz verde a quizás el mejor drama legal para televisión desde la ya mítica "La Ley de los Ángeles"

Comienzo del primer episodio © CBS/FOX

Ambientada en un bufete de mordaces abogados de la siempre hiperactiva Chicago, “The Good Wife” se beneficia de un reparto absolutamente logrado. A la citada Margulies, la acompañan el de suyo contundente Chris Noth (su marido en la ficción), la sui generis Christine Baranski (socia copropietaria del Bufete junto a Josh Charles que da vida al interés amoroso de Alicia), o la detectivesca Archie Panjabi, todo un descubrimineto por el que siento una absoluta debilidad y oscura atracción. Un casting salpicado, por si fuera poco, de secundarios de lujo. Impagable está un felizmente recuperado para la escena Michael J. Fox, que sacando un inteligente provecho a su enfermedad, eleva inusitadamente la calidad de cualquiera de los episodios en los que, cada vez menos de tarde en tarde, participa; o Alan Cumming, cuyo rol de consultor deliciosamente maquiavélico se ha convertido en protagónico con el transcurrir de las temporadas por demanda de los espectadores; o Lisa Edelstein, repescada tras su despido de "House", dimensionando un personaje muy diferente al de la Doctora Cuddy que tanta popularidad le ha reportado. Un elenco tan variopinto como eficaz, al que ahora se ha unido un insólito Matthew Perry que ya no es el risueño Chandler de "Friends", sino un político trepa con muy mala baba y peores artes. 



Michael J. Fox "reaparece" en The Good Wife © CBS

En su apariencia y argumento, la serie tiene un corte clásico, en la mejor de sus acepciones. Episodios autoconcusivos, centrados en casos judiciales de mordaz actualidad, en los que se destripa la jungla caníbal que es la justicia americana hoy, y que siempre permitirán su disfrute aislados, a través de los que transcurre una arco narrativo interepisódico que muestra las evoluciones personales de cada uno de los protagonistas, sus conflictos familiares, relacionales entre ellos e incluso amorosos, aunque siempre alejados del registro culebrónico de otros seriales como "Anatomía de Grey", que llevan estos últimos aspectos a lo infantil y ridículo. 

Matthew Perry en la tercera temporada © CBS

Aparentemente progresista aunque en el fondo más tradicional y conservadora de lo que cabía esperar (el título lo dice todo), pues no hay que olvidar que estamos en CBS, la cadena generalista con la audiencia más envejecida de USA, esta ficción televisiva es un producto, finalmente, para todos los públicos, que, tras tres temporadas y casi setenta episodios, mantiene unos estándares de calidad envidiables, sin que se haya convertido en reiterativa o agotada en planteamientos, pues pese al microuniverso en el que se desarrolla, sabe encontrar siempre una estupenda, entretenida y adictiva manera de contar las cosas. La pregunta es ¿encontraremos alguna vez algo parecido en cadenas nuestras tan aparentemente similares a CBS como Antena 3? Probablemente aún quede tiempo, pues aquí tenemos un concepto muy diferente y equivocado de lo que es la calidad y de cómo condimentar un producto para llegar a un target lo más amplio posible.

By Harry Callahan

NOTA: 8/10


TÍTULO ORIGINAL: "The Good Wife"
CADENA DE EMISIÓN EN ESPAÑA: FOX
DATOS ADICIONALES: http://www.imdb.com/title/tt1442462/
WEB OFICIAL: http://www.cbs.com/shows/the_good_wife

domingo, 20 de mayo de 2012

"SOMBRAS TENEBROSAS": Burton en horas más que bajas

Mi decepción con esta cinta no es monumental. Desde hace tiempo, el que un día fuera enfant terrible del goticismo cinematográfico, ha perdido rumbo, norte y señas de identidad. No es ni la sombra de lo que un día casi llego a ser. De ahí que no me sorprenda su palmario declive en esta tontería disneyana (tipo "El Retorno de las Brujas"), políticamente correcta, mil veces vista, que aburre a las marsopas. 
"Sombras Tenebrosas" no encuentra hilo narrativo, ni el argumento incluye sorpresas, ni apuesta por ningún género, ni siquiera homenajea con dignidad a la serie que libérrimamente adapta. Depp es nuevamente ese sucedáneo de monstruo histriónico, creído de sí mismo, que ha parido (para horror de los que un día le admiramos) el capitán Jack Sparrow. Y por parecerme, hasta me parece ridículo el cameo anacrónico de Alice Cooper. 
Así las cosas, no es que a estas alturas Burton no terminé de redondear sus filmes, su habitual talón de Aquiles, es que ya no hay por donde cogerlos. Y lo peor es que, a esta troupe de colegas en que se ha convertido el clan Burton, a resultas de la taquilla, le seguirán produciendo tonterías ya muy lejanas a "Ed Wood" o "Pesadilla antes de Navidad" (la mejor película de Tim Burton... quizás porque no la dirigió él).
En resumidas cuentas, ya es hora de reconocer que el bueno de Tim es actualmente un bluff, un cineasta sobrevalorado, que ha perdido incluso la capacidad de sorpresa visual que siempre caracterizo sus trabajos. Cuando tus fuentes de ingenio son los chistes de "Drácula, un muerto muy contento y féliz" o "La muerte os sienta tan bien", definitivamente, has tocado fondo casi para quedarte ahí. Y es que películas como ésta parecen incluso una autoparodia, una sombra tenebrosa sin gracia de todo lo que podía haber sido y no fue.

By Harry Callahan

NOTA: 3/10

TÍTULO ORIGINAL: "Dark Shadows"

domingo, 25 de marzo de 2012

"LOS IDUS DE MARZO": Si todos somos ladrones, el delito sólo puede ser...

La historia que narra “Los idus de marzo” no es original. Con distintas ópticas, otros la contaron antes. Desde Joseph Leo Manckievick obviamente en “Julio Cesar”, Robert Rossen en “El político”, Michael Ritchie en “El candidato”, Mike Nichols en “Primary Colors”, o Barry Levinson en “Cortina de humo”; hasta, curiosamente, un puñado de actores demócratas descreídos reconvertidos en incipientes realizadores como Tim Robins, en “Ciudadano Bob Roberts”, Warren Beaty en “Bulworth”, y ahora Clooney. Todos ellos se han remangado para descender a las celebérrimas cloacas del poder, y destapar lo que nadie quiere ver: que el trasfondo de los ideales es mucho más pedestre y prosaico; que las ideologías no son otra cosa que la máscara de la naturaleza humana, de obvio egoísta; y que, como reza el eslogan de este filme, la ambición seduce y el poder siempre corrompe.

Así las cosas, el auténtico gran valor de esta película está en su mano creadora, responsable de la coescritura del guión, de la dirección y de, incluso, la interpretación de uno de sus personajes. En este sentido, Clooney me tiene absolutamente maravillado desde hace unos años. Y es que, y vamos por partes, en el capítulo actoral, el que fuera doctor Ross de la serie “Urgencias”, ha pasado, con inteligencia, de ser un guapo del que todas estaban enamoradas, a un actor que sabe elegir con proverbial sabiduría sus papeles, de los que extrae interpretaciones tan elogiables como las que nos ha obsequiado en “Syriana”, “Michael Clayton”, “Up in the Air” o “Los descendientes”.

Y en el de realizador, estamos ante un tipo que no sólo ha matado el gusanillo que pica a casi todos los actores, de ponerse tras la cámara, sino que, a la chita callando, lleva cuatro largos que no ya sólo prometen, sino que le confirman, como un excelente narrador de historias, en cuya escritura también suele meter mano, junto a su amigo y gran cómplice Grant Heslov, rentando este binomio a fecha de hoy, un pleno de éxitos, pues las dos ocasiones en que han trabajado juntos, se han saldado con la reverencia de la crítica y sendas nominaciones a los oscar.

Regresando a “Los Idus de Marzo”, quizás sea esta la cinta más redonda de Clooney hasta la fecha, en la que su labor de realización es también más excelente. Haber sido dirigido por lo más granado de Hollywood cala y de qué modo. Vaya primeros planos y qué bien los soportan los actores, especialmente, una Rachel Evan Wood, de la que la cámara está perdidamente enamorada. Excelente duelo final, también en este aspecto, entre el propio Clooney y Goslin. Y qué fotografía entre esas simbólicas sombras, en las que la luz delimita los perfiles de los protagonistas (por ejemplo, en la escena de la escalera). Y las elipses (ej. lo que pasa dentro del coche entre Clooney y Seymour Hoffman). Y las metáforas (ej. escena delante y detrás del teatro). Chapó pues al Clooney director y, por ende, al escritor, pues gran parte de la visualización de un filme está en su guión, que además permite a la cinta durar unos 100 aprovechadísimos minutos, que pasa en un suspiro, amén del notable ritmo imprimido a la narración y a su puesta en imágenes.

Hasta el score de Alexander Desplat, con un genuino regusto a thriller político clásico, es perfecto. Como lo es el casting de campanillas que ampara actoralmente el filme y sobre el que no entraré a cantar las obvias virtudes de Phillip Seymour Hoffman y Paul Giamatti, demoledores en sus respectivos roles de profesionales de la política marrullera. Visiones cínicas, pragmáticas y brutalmente reales de en lo que se convertirá el inicialmente inmaculado personaje encarnado de Ryan Gosling, de lo que da fe la escena final, que cierra el circulo en una cinta que no es más (ni menos) que la desilusionada narración de un tránsito: el de el sueño al despertar, y de todo lo que queda en el camino, para al final llegar a la misma conclusión a la que llegaba Loquillo en su canción El Molino: “si todos somos ladrones, el delito solo puede ser que te pillen con la mano en el pastel”.
By Harry Callahan

NOTA: 8,5/10
ESCUCHA ESTA CRÍTICA EN PODCAST CON EXTRAS: https://dl.dropboxusercontent.com/u/224337446/losidusdemarzocritica.mp3
TÍTULO ORIGINAL: "The Ides of March"
SOBRE LA MÚSICA DEL PODCAST:  http://www.jamendo.com/es/track/114773

sábado, 3 de marzo de 2012

"LUCES ROJAS (RED LIGHTS)": Rodrigo Cortés, un ilusionista sin descafeinar

A diferencia de lo que comúnmente ocurre a otros que marchan a hacer las Américas, Rodrigo Cortés si que ha sabido ingeniárselas para conservar poder de decisión sobre su trabajo. Esto le permite contar (algo muy próximo a) lo que quiere y como quiere. Además, su habilidad a la hora de manejar la puesta en escena, disfraza perfectamente las carencias de un presupuesto que, pese a ser notablemente inferior al habitual de cualquier producción USA, da de si lo suficiente como para que la factura del filme de la talla con dignidad, incluso tras pagar el cheque de las dos grandes estrellas que encabezan su casting.

Unas estrellas, sobre todo la Weaver que está más notable; y un De Niro que sigue protagonizando secundarios presenciales de lujo, pero que aquí al menos puede no agachar la cabeza a la hora de pasar por caja, pues su intervención dota a su personaje del halo místico que intrínsecamente requiere. 



Argumentalmente también agradezco el esfuerzo por girar constantemente la trama, y jugar con el espectador, diseminando a lo largo del relato contadas pistas que unidas al final dan a la historia una razonable coherencia, incluso cuando se desvela el truco final que, como buen ilusionista, Cortés reserva al público.
No reiteraré de nuevo la honda huella que en cineastas como Fresnadillo en "Intruders" y, particularmente, en esta “Luces Rojas” a Cortes ha dejado M. Night Shyamalan, pues me podréis acusar de ser reiterativo en mi fijación por citar al realizador de origen indio. Pero aquí vuelven a concitarse constantes de la filmografía de autor de “El protegido”, como son la imposibilidad de negar lo que somos y la obligatoriedad de asumir lo que el destino nos da; o la particular afición por dotar a la trama de una voltereta final que sorprenda al espectador y que, rizando el rizo, cierre el circulo narrativo propuesto. 




Por todo ello y en resumen, si Rodrigo Cortes me dejó un estupendo sabor de boca con su primera cinta: “Concursante”, una de esas películas que te reconcilian con el cine patrio y que evidenciaba que detrás había un creador con ganas de contar las cosas de un modo potente. Si con “Enterrado”, su segundo filme, este tipo demostró que le fascinaban los retos y llamar la atención sabiendo muy bien lo que se hacía. Con “Luces Rojas” bien podemos confirmar que estamos en presencia de un director y guionista, preocupado por contar cosas diferentes a su muy particular manera. Un creador ciertamente artesano, pues incluso monta sus filmes, que inteligentemente está sabiendo aspirar a películas que, por diferentes razones, siempre le suponen un reto, sin perder su condición de autor que ejerce, en este caso, un muy adecuado y deseable control sobre el resultado final. 

By Harry Callahan 

NOTA: 7,5/10 

ESCUCHA ESTA CRÍTICA EN PODCAST CON EXTRAS: https://dl.dropboxusercontent.com/u/224337446/lucesrojascritica.mp3


TÍTULO ORIGINAL: “Red Lights” 

SOBRE LA MÚSICA DEL PODCAST: http://www.jamendo.com/es/track/732503

martes, 28 de febrero de 2012

"LA INVENCIÓN DE HUGO": El sueño cinéfilo de Scorsese

Tras contemplar absorto el prólogo, y justo en el instante que aparecía en pantalla el título de la película, se me escapó una sonora palmada involuntaria, a la que hubiera seguido un aplauso entregado de no ser porque mi acompañante me dio un codazo que me devolvió a la realidad, a que no estaba sólo en la sala y a que estas efusiones de cinefilia no son entendidas por el común del público de hoy, que, por supuesto, ya tenía los ojos clavados en mí. 

Un famoso cineasta dijo una vez que debes poner toda la carne en el asador en el arranque de tu película, para que el público se quede pegado a la butaca. Y eso es precisamente lo que Martin Scorsese hace en los primero minutos de “La invención de Hugo”. Dar una lección magistral de lo que significa usar todos los recursos cinematográficos posibles para hacer que la experiencia de ver un filme sea imborrable. Y es que es difícil encontrar en el actual panorama un realizador que mueva la cámara con el virtuosismo que lo hace Scorsese (con permiso de otro esteta compulsivo al que igualmente idolatro, Brian de Palma). Si a ello le unimos el juguete que al bueno de Martin le han puesto en sus manos, rodar en 3D, el comienzo de esta película es el perfecto botón de muestra de la portentosa obra estética que constituye el largometraje número treinta y tres de la larga y heterogénea carrera del realizador italo-americano de Queens. 


Porque Scorsese, como hiciera Spielberg con “Tin-Tin”, y como muy probablemente lo hubiese hecho Meliés de vivir hoy, ha gozado como un crío dando una clase magistral sobre todo lo que el 3D puede dar de sí, de suerte que no visionar “La invención de Hugo” en este formato, sea un auténtico pecado mortal. Y, además, y por eso hablaba de Meliés, ha querido ejercer de bien nacido agradeciendo a los pioneros del séptimo arte su entrega a un oficio cuya materia prima eran, por aquel entonces, los sueños y la imaginación aún sin contaminar por el sentido más mercantil e industrial que pronto convertiría al cine en prácticamente solo negocio. Aquí pesa intencionada la mano didáctica del autor de “Taxi Driver” como gran divulgador reconocido que es de la memoria perdida del cine. 


La pena es que a lo mejor en su mayor virtud tenga esta película, precisamente, su punto flaco, ya que se ufana tanto en su excelencia visual, prodigiosamente apoyada en todos sus aspectos técnicos (y, especialmente en el diseño de producción de ese mago que es Dante Ferretti) que descuida poner alma en la historia que narra. En estos terrenos Scorsese ha evidenciado, en más de una ocasión, que quizás sea ese su verdadero talón de Aquiles. No son pocos los títulos de su filmografía (pienso por ejemplo en “La Edad de la Inocencia”) en los que su deslumbrante puesta en escena contrastaba, a la hora de la verdad, con la frialdad en lo que a mostrar emotividad se refiere. Así pues, aquí tampoco habrá necesidad de sacar pañuelos en el epílogo. Los montajes de fragmentos de viejas películas no obrarán el milagro que conseguía el de los besos de “Cinema Paraiso”, otra carta de amor al cine como una catedral. Y, desafortunadamente, Ben Kingsley no nos brindará la memorable actuación que encarnar a George Meliés, el gran homenajeado de la función, demandaba a gritos. 


Entrevista a Scorsese subtitulada en español

Me pregunto que habría sido de este filme si hubiese caído en manos de Steven Spielberg, quien ha venido a mi cabeza mientras veía “La invención de Hugo” pues, argumentalmente, ésta no deja de tener ciertas coincidencias con “La Terminal”, que, pese a no ser un filme de relumbrón en la carrera del autor de “E.T.”, si que lograría moverme el corazón. Probablemente, Spielberg a Kingsley le hubiera sacado más jugo, como ya hiciera en la “Lista de Schindler” consiguiendo que le robara más de una secuencia a Liam Neeson. Esa hipotética película hubiera tenido música de John Williams, probablemente mucho más conmovedora de sentimientos que la (un tanto reiterativa aunque bien ajustada a las imágenes) que ha compuesto Howard Shore. 


No obstante todo ello, y al igual que el propio Spielberg acaba de hacer con “War Horse”, Scorsese nos demuestra con esta historia, quintaesencia dickensiana, que se puede hacer cine familiar de una calidad mayúscula. Y que, además, se puede aprovechar el viaje para descubrir a grandes y pequeños de donde arranca esto de hacer cine y quienes fueron sus iluminados pioneros, esos a los que habrá que volver una y mil veces si queremos que hacer cine continúe siendo el arte de fabricar sueños. 

By Harry Callahan 

NOTA: 9/10 


ESCUCHA ESTA CRÍTICA EN PODCAST CON EXTRAS: https://dl.dropboxusercontent.com/u/224337446/lainvenciondehugocritica.mp3

TÍTULO ORIGINAL: "Hugo"

DATOS ADICIONALES:http://www.imdb.es/title/tt0970179/
OSCAR: 5 de 11 nominaciones
SOBRE LA MÚSICA DEL PODCAST: http://www.jamendo.com/es/track/732537    
http://ccmixter.org/files/The3amAssociation/20008

sábado, 25 de febrero de 2012

"EL INVITADO": Lo que pasa cuando te invitan a hacer cine en USA

¿Qué pasa cuando a un tipo de la inventiva visual y narrativa de Daniel Espinosa le ficha Hollywood? Pues que le fagocita, constriñe su creatividad y le convierte en el mero ejecutor de un guión tan insulso como mil veces visto, mediatizado por estrella de turno (Washington) que además produce para garantizarse que el traje se lo hagan a medida. Así las cosas, pocos son los momentos brillantes, pues el filme, más que el thriller psicológico que promete el perfil que nos cuentan del agente de la CIA protagonista al arranque de la cinta, es una de acción del montón; y Espinosa es mejor contador de policíacos de bajos fondos, poblados por elementos con psicologías, que rodador de secuencias de la frenética acción que demanda el target de espectadores objetivo hoy de las producciones USA. Pero supongo que la chequera yanqui y rodar con tipos como Denzel Washington o Sam Shepard bien merece intentarlo y que te dejes hacer.
Así las cosas, todo es previsible, de piloto automático, incluso la ¿sorpresa final? Para colmo, hasta Vera Farmiga está de comparsa. Solo Reynolds me parece que sale sopresivamente bien parado del obvio tour de force que debía perder, pese a tener enfrente a quien tiene que con solo mirar, como siempre, ya llena la pantalla. Además es una cinta muy, muy larga. La francesa "Cuenta atrás" narra mucho más en mucho menos y sin tantas alaracas.
Pero es lo que tiene ir de "invitado" a Hollywood... Yo por mi parte, espero que el bueno de Espinosa regrese ya mismo a la fría escandinavia, con el rabo entre las piernas, para volver a rodar peliculones como "Dinero fácil"
By Harry Callahan

NOTA: 6/10

ESCUCHA ESTA CRÍTICA EN PODCAST CON EXTRAS: https://dl.dropboxusercontent.com/u/224337446/elinvitadocritica.mp3

TÍTULO ORIGINAL: "Safe House"
DATOS ADICIONALES: http://www.imdb.com/title/tt1599348/
SOBRE LA MÚSICA DEL PODCAST: http://www.jamendo.com/es/track/732503

domingo, 19 de febrero de 2012

"War Horse (Caballo de batalla)": La película que Spielberg ha querido hacer


Después que se encendiesen las luces, al terminar de proyectarse "War Horse", me recordé, hace muchos años, en una de esas matinales de cine de barrio que ya no se dan. Proyectaban "Como uña y carne", una cinta de comienzos de los ochenta. En ella un chaval al que le habían robado su caballo, vivía mil y una aventuras para recuperarlo. La película era una limpia y sencilla historia de amistad entre el animal y su joven dueño. "Caballo de batalla" es también eso. Y no me refiero a la mera coincidencia en el presupuesto argumental, sino también en su pretensión. Porqué “War Horse” es, ante todo y pese a su aparatosa producción y a quién la realiza, una película de matinal de aventuras, una cinta para ver en familia, dirigida al público más joven, de intenciones sencillas y objetivos que no van más allá de mostrar lo que de bueno puede haber en el ser humano, no importa en que situación se encuentre.


Así pues creo que yerran los que se afanan por criticar a Spielberg su blandenguería en el filme. Por haber perdido la ocasión de mostrar, por ejemplo, la crudeza vil de la guerra de trincheras. Evidentemente, "War Horse" no es "Salvar al Soldado Ryan", ni creo que su realizador lo pretendiese en ningún momento. El filme que ahora se estrena está en otro registro, persigue otra audiencia. Esa de escasa edad que me rodeaba en la sala en la que la vi, la misma que aplaudió emocionada a su conclusión. Esa que, en Estados Unidos y en buena parte del resto del mundo, tendría vetada su entrada al cine si el caballo protagonista, en la escena de las alambradas, sangrase con virulencia, como resulta obvio; o si, en la del fusilamiento, no se interpusiera elegantemente al espectador el aspa del molino en el momento del disparo. Sobre los horrores (adultos y para adultos) de la guerra, ya el responsable de "Munich" nos dejó esa obra maestra imperecedera que es "La lista de Schindler". Al hilo de este razonamiento, entiendo además perfectamente perdonable lo que a ojos maduros resulta en ocasiones impostado, artificial o tópico en algunos personajes y en sus comportamientos, obviamente conducentes, más tarde o más temprano, a emocionar a la platea. No perdamos de vista que, al fin y a la postre, la película está basada en un relato de Michael Morpurgo que es, precisamente, una novela infantil.

Otra cosa es que, obviamente en la silla de realizador no se sienta Robert Dalva, el desconocido que dirigió "Como uña y carne", la cinta que al comienzo citaba. El que toma las riendas, nunca mejor dicho, de este proyecto es Steven Spielberg. Nada más y nada menos. Su  huella es notablemente apreciable en todo cuanto acomete, aunque se trate de proyectos de intenciones nada grandilocuentes, como es el caso. Así, en "Caballo de batalla" ha aprovechado de paso para rendir un nuevo confesado homenaje a su admirado John Ford. Títulos tan obvios como "El hombre tranquilo" vienen a la memoria del espectador cinéfilo, sobre todo en el arranque de la película, mientras la acción se desarrolla en el pueblecito inglés de Devon. Allí, la galería de personajes fordianos son palmarios. El amigo, la madre, el padre, el terrateniente… Y, en la guerra, por ejemplo, también lo son los varios sargentos que van apareciendo. Pero, además, el Ford que decía que para hacer cine había que mirar a los ojos a los actores, está aquí nuevamente presente. Como lo están constantes temáticas en el cine del autor de "La Diligencia" como son la camaradería, lo militar, el advenimiento del progreso destructor (representado aquí por las maquinas modernas de guerra) y situar relatos de marcado componente humano en grandes contextos históricos.

Puestos a criticar algo de "War Horse", quizás le afeo a Steven Spielberg la mala mano que, en esta ocasión ha tenido con los actores niños y los jóvenes que aparecen el filme y que no están en el habitual estado de gracia en que encontramos otros tantos críos protagonistas de cintas como "E.T.", "Inteligencia Artificial" o "La guerra de los mundos". También le reprocho no conceder al caballo, el protagonismo casi humano que demanda y que en la novela original le lleva incluso a narrar la historia en primera persona. Además, el metraje se me antoja excesivamente extenso y la suma de todos estos peros, amen de algunos momentos narrativos algo irregulares, apean al filme de figurar en la nómina de la filmografía más selecta de su autor.




Pero poco cine contemporáneo me consigue atrapar como lo hace "War Horse" en su tramo final, desde que Joey huye entre las trincheras y todo lo que se anuda a continuación, hasta llegar al paroxismo cinematográfico que constituye la última escena. Por alcanzar esa sola secuencia, innegable homenaje a "Lo que el viento se llevó", la más emocionante, que he vivido en años, ya se justificaría la propia existencia de este filme orgulloso de estar concebido para ser para visto y disfrutado por todos los públicos. ¿O es que García Márquez no puede escribir cuentos para niños?

Rodaje de "War Horse"

by Harry Callahan

NOTA:7,5


ESCUCHA ESTA CRÍTICA EN PODCAST CON EXTRAS: https://dl.dropboxusercontent.com/u/224337446/warhorsecritica.mp3

TÍTULO ORIGINAL: "War Horse"

DATOS ADICIONALES: http://www.imdb.com/title/tt1568911/
SOBRE LA MÚSICA DEL PODCAST: http://www.jamendo.com/es/album/79668