Creo que el comienzo de todo esto hay que buscarlo, evidentemente, en los Hermanos Farrelly. Quizás ellos, con filmes tipo “Algo pasa con Mary”, pusieron de moda esta clase de comedias que ahora triunfan en Hollywood y, por extensión, en el resto de mundo USA colonizado.El último eslabón de este nuevo modo de hacer humor, llamémosle “burro”, es Judd Apatow. Inclasificable tipo para el que todo parece pintar hoy color rosa, merced a sus más recientes y celebrados éxitos, unos dirigidos por él mismo (“Lío embarazoso”) y otros simplemente producidos (“Supersalidos”).
Yendo al grano, Apatow es el productor y co-responsable del libreto, en este caso, de “Paso de tí”, filme protagonizado por los televisivos Kristen Bell (“Verónica Mars”) y Jason Segel (“Cómo conocí a vuestra madre”), que también aparece acreditado como guionista.
He de reconocer que me va más la comedia clásica. Esas cintas en las que salían Cary Grant o Kate Hepburn. Sin embargo, justo es admitir que aprecié cierta dosis de frescura y rebeldía en “Lío embarazoso” o “Supersalidos”, que me hizo romper algunos prejuicios con los que me enfrento habitualmente a este cine de trazo grueso. No obstante, esos detalles de creatividad no son apreciables en “Paso de tí”, título con el que creo que el fenómeno Apatow parece comenzar a diluirse, pues hemos llegado al autoplagio y, lo peor, de mal modo, pues el film que nos ocupa carece de todo el punch narrativo que venía identificando a la factoría Apatow.
Así, la cinta, aparte de airear con cierto mal gusto las partes nobles de su protagonista, recrear cuatro chistes “verdes” mal contados, y enfatizar sin gracia alguna cierto feísmo y algo de crueldad, no es otra cosa más que una comedia romántica, la enésima en su esquema, y tan previsible como larga. Con una historia, por otro lado, en la que su protagonista no hace otra cosa que autocopiarse a sí mismo y al personaje que interpreta en la antes citada serie de televisión “Cómo conocí a vuestra madre”, y esforzarse por demostrarnos de paso que quiere dárselas de músico y guionista.
Quizás a Apatow le comienza a ocurrir lo mismo que a los Farrely, que la bocanada de aire fresco está empezando a convertirse en un más de lo mismo, y sin ya efecto sorpresa ni las ganas de contar lo de siempre pero de otro modo. Títulos como “No tan duro de pelar”, por ejemplo, producido por él, vienen a confirmar esta pérdida de fuelle de la que hablo. La piedra de toque creo que va a estar en la pendiente de estreno “Zohan: licencia para peinar”, cuyo guión firma. Veremos si consigue estar a la altura que promete su trailer que, he de admitir a mi pesar, me troncha.
By Harry Callahan
NOTA: 3,5/10
TÍTULO ORIGINAL: “Forgetting Sarah Marshall”
WEB OFICIAL EN ESPAÑOL Y TRAILER: http://www.pasodeti.es/
DATOS TÉCNICOS: http://www.imdb.com/title/tt0800039/







La otra teleserie que me he echado a la vista es el piloto de “Fringe”, serial que comenzará a emitirse en USA a partir de septiembre y que también me ha resultado muy flojo. Venía precedida del marchamo de calidad que supuestamente da el estar producida y escrita por J. J. Abrams (“Perdidos” o “Alias”). Sin embargo, este intento de hacer una nueva franquicia tipo “Expediente X” no funciona. Así, si bien el look de la serie es espectacular, muy cinematográfico y rodado sin escatimar en presupuesto, todo queda en fuego de artificio pues falla el fondo: lo que se cuenta y cómo se cuenta. Y es que si ya es difícil sorprender en el género de la ciencia ficción con algo nuevo tras las múltiples y variadas andanzas de Mulder y Scully, si encima, se explica todo poco, mal, con un sentido del humor que te expulsa de la trama y con frecuentes elipsis de fácil colocación para salir de cualquier situación complicada, el resultado es un nuevo fracaso en la sobrevalorada carrera del creador de la también fallida “Six Degrees”.






Pero a partir de la mitad de la cinta, coincidiendo con que la pareja protagonista pasa la noche en un motel y a Norton, curiosamente, le cortan el pelo, la cinta, como le ocurriera a Sansón tras pasar por las manos de Dalila, pierde todo su fuelle, buen hacer y virtud, para convertirse en una sucesión de obviedades, efectos especiales, y simpleza narrativa, que desembocan en una pelea final tan ruidosa como mal resuelta. Una segunda parte de filme que es larga y está cuajada de personajes con psicologías ausentes.



Con estos antecedentes, y tras diversas dificultades para financiar su nueva película, nos llega ahora “El incidente”. De entrada, he de reconocer que en esta ocasión me resulta difícil defender a Shyamalan de ser despellejado, como viene siendo últimamente tradicional. Y es que en sus propias virtudes lleva este realizador su castigo. Y me explico. Si “El incidente” lo hubiese rodado un director novel, sería muy probablemente aplaudido, pues la cinta atesora momentos sobrecogedores, como las distintas escenas de suicidios colectivos (tanto los que se ven, como los que sólo se imaginan); un tratamiento del sonido, como es marca de la casa, ajustadísimo; un maridaje entre imagen y el score de James Newton Howard perfecto; y es intensa puntualmente en la creación del suspense y el miedo ante lo desconocido. Sin embargo, Shyamalan no es un director novel y pese a su confesada devoción por el maestro Hitchcock, se le debe exigir algo más de una suerte de versión ecológica de “Los pájaros”. Y pese a su también obvia admiración por Spielberg, se espera algo más que una mezcla entre “Encuentros en la tercera fase” y “La guerra de los mundos”.


