
Tampoco porque mas o menos me seduzcan la rupturas de las reglas espacio-temporales, tanto desde el punto de vista narrativo como argumental. Esto ya se apuntaba con obviedad y acierto en la season anterior.
Lo que claramente me ha dejado a cuadros es el derrotero crítico-religioso que ha tomado el asunto. Particularmente, lo relacionado con el misterioso personaje de Jacob. En este sentido, son de una elocuencia diáfana las escenas inicial y la final en las que aparece por fin este pretendido sosias... ¿de Dios?
By Harry Callahan