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lunes, 28 de agosto de 2017

"VERÓNICA": La heroína del silencio

 ¿“Verónica” es una película basada en hechos reales? Sí, lo es. Y su epílogo, con fotos del archivo policial no dejan el cuerpo para fiestas.

¿Es un filme de terror? También. Transita por todos sus tópicos clásicos, tributando incluso homenajes al género y a algunas de sus cintas más elementales. Hay giallo, y Chicho Ibáñez Serrador, y hasta, por ejemplo, la sombra de “Nosferatu”…

Ya pero… ¿es una cinta de las de miedo? Claro. Hay sustos. Y un ritmo narrativo que mantiene el suspense en todo lo alto y pega con superglue al espectador a la butaca.

Pero la última realización de Paco Plaza es… más. Es una cinta costumbrista cañi que retrata un lugar y una época. Un barrio tan propio como Vallecas y una década, los 90. Los quinquis, las FDS, el ladrillo rojo, el anuncio de Centella, las fiestas con Loquillo, ese cazo de calentar leche… Todo añade el valioso plus de conferir a la cinta proximidad, verismo, credibilidad y, por ello, mayor estremecimiento por la identificación del que la ve como algo cotidiano, vivido, next door. 


Pero, es aún más. Un estupendo estudio de personajes, particularmente de uno: el de la Verónica del título. Su existencia está caligrafiada con verdadera intención. La adolescencia, con sus miedos, inquietudes, crisis, ansias, incomprensiones, cambios. Agravado todo aquí por el peso de la responsabilidad impuesta, ineludible, monótona, interminable, agotadora. Una heroína del silencio que se refugia en la música (un narrador más) oportunísima y clarividente del grupo de Enrique Bunbury.

Y todo en una película de mujeres, luchadoras, invencibles, tocadas pero no rotas. Aquí los hombres son, o el delicioso Antoñito, o un paisaje humano figurante, o un mero fantasma. Me gusta esto. 

Y un casting inspirado. Comenzando por la prota que se hecha la historia a su espalda. Sin ella no habría peli. Con ella hasta lo incomprensible se comprende. Y unos críos de una naturalidad sobrecogedora. Y unos cameos y pequeñas participaciones Gloria Bendita, como esa castiza Hermana Muerte y su acentazo.

Y, claro, Plaza que lo orquesta todo con puntería y signatura de autor. Y pone la cámara muy a sabiendas. 

Filme de género, sí, pero mucho más que eso. Muchísimo. 


NOTA: 8/10

TÍTULO ORIGINAL: Verónica

jueves, 13 de octubre de 2016

"UN MONSTRUO VIENE A VERME": Bayona no es Spielberg

El cine de Bayona es un tren de mercancías que te pasa por encima. Te arrolla. Te deja devastado. Es inmisericorde en esto, siempre. Sus películas ajustan a la perfección en la categoría de "experiencia cinematográfica", en el mejor sentido del tópico. Y necesitan, para su análisis crítico, trascender esos instantes posteriores al visionado, en los que quedas desecho por las emociones. Son películas que hay que dormir, dejar pasar el tiempo y el espacio necesarios que diluyan las sensaciones que consiguen aflorar. 

Fuera ya de trance, reposada su tercera realización, “Un monstruo viene a verme”, este tipo se me sigue revelando como un excepcional contador de historias, además de un genial encontrador de nuevas maneras de eludir, hábilmente, lugares comunes. 
Y es que, en el aspecto narrativo, su discurso fílmico es inobjetable. Y no ya solo porque, desde el punto de vista técnico, el alumno más aventajado de la ESCAC, posee una caligrafía visual y sonora inapelable, sino porque sabe bien que el mejor modo de atrapar en una historia al espectador es a través de los personajes. Y sobre éstos bien construye firme su andamiaje narrativo. La cuidada disección expositiva del perfil psicológico de los protagonistas, la empatía de sus elementos definitorios para con el espectador y la lúcida disección de las relaciones de esos personajes con el resto de pobladores del relato y su geografía física, son las herramientas de las que se vale Bayona para que la inmersión en lo que cuenta embeba absolutamente al que se acerca a su obra. No es tan importante así lo que cuenta (que puede ser una historia mil veces vista) sino cómo se cuenta a través de los personajes que el prodigiosamente define.



En “Un monstruo viene a verme” la clave es Conor. Y su madre. Una vez más. De nuevo. Esto es lo importante, y nada más. El resto es comparsa. Aderezo. En ello se vacía JA. De ambos personajes, de ambos actores, extrae hasta la última gota de su jugo. Los instantes, las secuencia, las escenas, todo en lo que ellos están es mágico; tiene verdad y se clava en el corazón. Y da igual que la Weaver quizás hubiera merecido trascender a su arquetipo y haber agradecido su presencia en el cast con algo más que un puñado de instantes, esos sí, excelsos. O lo mismo da que el rol del padre o el actor que lo encarna, o quizás ambos, sean unos auténticos patanes de sonrojo. Como digo, todo ello y alguna falla más que a la cinta seguro se puede sacar, resbala al autor de “Lo imposible”, porque él está en otras cosas, las que verdaderamente a él y a nosotros nos importan. 
Además, y como explorador de nuevas rutas en los géneros, esos que como tales siempre están salpimentados de tópicos, Bayona sabe bien que debe dotar al relato de elementos que le den alas, que sorprendan al que lo visione, porque la gente se las sabe todas. Desde esa óptica, el éxito (no sin riesgos) de mezclar escenas de realidad cruda, dramática, sin trampas estéticas, con la pura fantasía a la que nos lleva la presencia mágica de un monstruo de irrealidad digital, pero con la sobrecogedora voz (vellos de punta) de Liam Neeson, o la narración bedtime stories representada con estilizadísimos dibujos animados, concibe una propuesta a la que el espectador podrá objetar otras cosas pero no la ausencia de esfuerzo e intención porque llegar a lo previsible, a lo que se sabe ocurrirá, se torne un camino sorpresivo y sorprendente.
Bayona no es Spielberg, ni lo quiere ser, aunque lo admire y muchos se empeñen en compararlos. Su cine no posee marcados tics, ni la pluscuamperfección que emana de la gracia de un Dios; ni es, seamos claros, tan manipulador (aunque sea, de nuevo, en el mejor sentido). JA es un contador nato de historias, al que le importa más que emocionarte con ellas, hacer que discurras sobre el porqué te has emocionado y de qué manera.


NOTA: 9/10

TÍTULO ORIGINAL: A Monster Calls

domingo, 27 de septiembre de 2015

"LA VISITA": Shyamalan y las vainas


No sé si recordareis “La invasión de los ladrones de cuerpos”. Ese clásico del cine fantástico y de terror en el que, de la noche a la mañana, la gente cambiaba, ya no era la misma. Al final, se descubría que unos extraterrestres se habían apoderado de sus cuerpos, transformándolos en un duplicado exacto, pero sin alma ni emociones. No sé si a M. Night Shyamalan le habrá ocurrido igual, lo cierto es que, desde que rodase, hace más de 10 años, “El bosque”, a este fulano parece que se lo ha merendado un alienígena, porque no ha hecho nada ni remotamente a su altura desde entonces, con la particularísima huella de su genio vamos. Os recuerdo que se trata del autor de “El sexto sentido”, “Señales” o del mejor filme de superhéroes que se ha hecho jamás: “El protegido”. Pero ya digo, desde entonces tontadas como “La joven del agua”, “After Earth”, horrores como “Airbender” y gazpachos indigeribles como la serie de tv “Wayward Pines”. 

Decían que con “La visita”, volvía al terror, su género favorito. Y que con ella recuperábamos al cineasta perdido que todos añorábamos. Bueno, hace falta ser muy bien intencionado, muy fan, jefe de prensa de la distribuidora o no haber visto las mejores cintas de este tipo para no frotarse los ojos, cuando se leen este tipo de comentarios flipones.
“La visita” es, en el mejor de los casos, una comedia de terror, homenajeadora de lugares comunes, amante de las series B y emuladora de aquellos episodios de series tipo "Alfred Hitchcock Presenta". Pero esta peliculita adolece de la enjundia, hechuras, gusto por los detalles y ánimo de asombro en la platea que tenía Shyamalan cuando era uno de los realizadores más cojonudos de su generación. 


La cinta quizás se vea con sonrisa de medio lado, si jamás la tomas en serio y te pilla muy de buenas. Sino, frustra, cabrea y dan ganas de mandar a su autor a vender frigoríficos a los esquimales. Sin que la modestia de su presupuesto y pretensiones sean disculpas para dejarse tomar el pelo. Una verdadera lástima, otra vez. 
Definitivamente, creo que alguien debería comprobar si en el invernadero del hogar de los Shyamalan hay vainas vacías, como las de la película del maestro Don Siegel.


NOTA: 3/10

TÍTULO ORIGINAL: The Visit

sábado, 11 de octubre de 2014

"PERDIDA": El asombroso David Fincher

Las preguntas que el personaje de Ben Affleck se hace en la escena que arranca y concluye “Perdida”, bien podría contestárselas Danny De Vito, recomendándole que viese el supremo plano final de su película “La Guerra de los Rose”, ese en el que la Turner y Michael Douglas terminan sepultados por la lámpara de araña después de repartirse estopa hasta el ultimísimo instante de aquel lisérgico filme.

Y es que no son pocas las concomitancias que comparten ambas películas. La primera, que desde hace los veinticinco años que separan ambos estrenos, no había visto una disección tan vitriólica y mala babera de la desintegración de un matrimonio. O de cómo el amor puede mutar en odio y éste llegar a todos sus psicóticos extremos. 




Por primera vez esa sonrisa de Affleck es exigencia de guión


También las dos cintas jugaban a ser caramelos envenenados, y bajo las pieles, a ratos del drama, la comedia y, claro, el thriller, el lobo se ocultaba en hechuras del cordero, pareciendo lo que no era; cuando en el fondo más oscuro, retorcido e insano, ambas disparaban a matar, aviesas, a todo atisbo de poesía y romanticismo, interesadas en demostrar que la vida idílica en pareja es tan antinatural como imposible, dadas las naturalezas intrínsecas de los hombres y las mujeres. 
No obstante, ahí podrían concluir las similitudes, pues, en su propuesta fílmica, las dos producciones discurren por derroteros muy diferentes. Obviamente, Fincher es un cineasta con personalidad propia. Probablemente, uno de los pocos autores del mainstream que sabe preservar sus esencias e imponerlas a quién sea, de modo que incluso sus proyectos menos afortunados, son piezas coherentes con el resto y con el propio discurso que el total de su obra está conformando casi desde el comienzo. 

Fincher dirigiendo

Así, en “Perdida” está el salto al vacío de “Alien 3”, el efectismo de “Seven”, el desasosiego de “The Game”, la audacia de “El club de la lucha”, los convencionalismos de “La habitación del pánico” o “Millenium”, la presuntuosidad de “Zodiac” y "El extraño caso de Benjamin Button", y la maestría de “La red social”. 
Pero sobre todo, lo que “Perdida” supone es la consagración de este tipo como gran contador de historias retadoras, que es a la postre por lo que debe medirse a un cineasta. Resulta extraordinariamente complicado enfrentarse a un relato como el que propone este filme, con sus idas y venidas, golpes de efecto, cargas de profundidad y afanes por no dejar puntada sin hilo, de modo que te lo zampes sin pestañear una sola vez en sus 149 minutos. En el envite, lógicamente, ha jugado un rol definitivo la filigrana guionística que Gillian Flynn ha realizado con su propia novela. Pero el asunto hay que ponerlo en pantalla, en las fisicidades de un casting protagónico no especialmente cualificado a priori. Y construir además un entretenimiento sin fisuras, destinado a ser evento cinematográfico y comidilla de tertulias cinéfilas. 

Rosamunde Pike, la asombrosa Amy

J. A. Bayona decía en un tuit que Fincher era el heredero del cine setentero de Lumet, Pollack y Pakula. No puedo estar más de acuerdo. Contadores de historias complejas, poliédricas, incómodas, con morales que se pasean por filos cortantes, ahondadores de las naturalezas humanas, autores de pulso firme y paridores, en fin, de productos con poso, adultos, de los que ya no quedan en este mundo cada vez más políticamente correcto, conquistado por la mojigatería made in Walt Disney.


NOTA: 9/10

TÍTULO ORIGINAL: Gone Girl

miércoles, 6 de agosto de 2014

"FARGO (serie TV)": Deconstruyendo a los Coen

Revisitar los particulares universos de creadores únicos suele ser deporte de riesgo. Que se lo pregunten a Gus Van Sant, cuando se encaprichó en fusilar plano a plano al maestro Hitchcock y su "Psicosis". Aún le canean sin piedad y con justificada inquina en los mentideros críticos. Y, ojo, de aquella herejía van a cumplirse casi veinte años. 


Por eso, cada vez que el término remake se menta, es para el cinéfilo como la bicha. El What The Fuck está cantado y la escopeta cargada, rebosante de mala baba, presta a descerrajarse sobre quién ose perturbar la memoria de cualquier peliculón.



Así, cuando al bulo tuitero que generó incredulidad, siguió la confirmación por parte de FX de que "Fargo", el "Fargo" de los Coen, ese "Fargo", iba a convertirse en serie, nadie dio dos duros porque de aquella infeliz idea saliese algo medianamente comestible. Lo más bonito que se dijo fue lo de siempre en estos casos: que era innecesario.


Freeman y Thorton en "el momento" de la serie


¿Innecesario? ¿De verdad? Pero que prejuiciados podemos ser. Por fortuna, en ocasiones, la excepción confirma la regla y, mira por donde, ha resultado que la serie no sólo se ha convertido en un necesario, o mejor aún, imprescindible apéndice expansivo de la película, sino que ha superado a ésta en muchos aspectos. Antes de que me mandéis a Lorne Malvo a aplicarme un correctivo (que inmenso Billy Bob Thorton), os lo razono.

Evidentemente, una película no es una serie. Estamos de acuerdo. Noventa minutos no son quinientos. La economía narrativa es tirana con la primera. En la segunda, puedes regodearte en contar pelos y señales de todo lo que en el filme solo se esbozaba. Vale. Tocino, velocidad, churras, merinas, ser injusto al comparar, odiosamente. Sí, lo que queráis. Pero la experiencia, como espectador, es al fin y al cabo lo que cuenta. Y, en esos terrenos, la serie, como cantaría Silvio Rodriguez, no es perfecta más se acerca a lo que yo simplemente soñé.

Si preguntamos a Ferrán Adriá en que consiste deconstruir, te contestará con su atropellada dialéctica pero muy clarito que deconstruir es aislar los diversos ingredientes de un plato, y reconstruirlo de manera diferente, de tal modo que el aspecto sea distinto, mientras que el sabor permanece inalterado. Pues bien amigos, eso es Fargo, la serie, una fenomenal deconstrucción de la sui genéris obra que los Coen parieron en 1996.

Joel Coen y Frances McDormand en el rodaje de la película

Y es que la serie recoge todo ese imaginario esperpéntico, teñido estúpidamente de sangre y basado en hechos hipotéticamente reales, aisla sus esencias, potencia sus sabores, y los presenta emplatados con una propuesta audiovisual que va más allá del origen fílmico. 

Porque la cámara aquí se mueve mejor, con alambicadas secuencias, encadenados y composiciones de plano de pura filigrana. La música de Jeff Russo, además de homenajear con obviedad la de Carter Burwell, empasta y funciona en sincronía suiza con lo que ocurre en pantalla, dotando a la imagen de un poder insoslayable y maridando con ejemplaridad las labores de montaje. Buena prueba de lo más allá que audiovisualmente va la serie, son los prólogos de los capítulos y lo que en ellos se cuenta. Aperitivos pura delicatesen que abren el apetito voraz hasta del espectador más receloso a la revisión de sus tótems cinéfilos.

El gran crossover de la película y la serie

Llegados a este punto, conviene aclarar que argumentalmente, las dos propuestas divergen. Estamos en medio de la nada, nieve por todas partes, hay poli embarazada, jerseys horteras de cuello vuelto, está leñador gigante, el buey azul y, claro, efectos mariposa y azares que se vuelven bromas macabras; y violencia fortuita, atávica, descontrolada, en atónita espiral. Pero las historias son distintas, pobladas por personajes que son derivaciones, tributos o síntesis de la peculiar fauna que descubría la película. Ello propone además un curioso juego de quién es quién, o de qué es qué. De descubrimiento de crossovers y huevos de pascua, escondidos por doquier para guiñar el ojo, no solo a la cinta primigenia, sino al universo Coen, pues de hecho, no solo de “Fargo” vive la serie, sino que también los hace de “Sangre Fácil”, “El Hombre que nunca estuvo allí”, “No es país para viejos” o “Un tipo serio”.

¿Y si tú estás en lo cierto y los demás están equivocados?

Una serie que desata algo que solo esbozaba la película: el humor negrísimo, cruel, insano que apela a unos instintos tan bajos como los que se desnudan de un protagonista muy Walter White, por cierto, ahogado y pisoteado por un micromundo poblado por gente imbécil, prosaica, inaguantable, jode vidas, que merecen saber que tú estás en lo cierto y los demás equivocados.

Probablemente, la mejor película de Tim Burton no la dirigió él. Me refiero a “Pesadilla antes de Navidad”. Henry Selick consiguió en aquella lo que el showrunner y, acertadamente, único guionista, Noah Hawley, ha logrado en ésta. Tamizar el aluvión creativo de un genio, dos aquí, y sintetizarlo en lo que realmente merece ser contado, de la manera que merece ser contada, creando una obra inobjetable, sin excesos ni caprichos, perfecta en su concepción y desarrollo. Certerísima, como experiencia más allá de un filme que, a la postre, resulta que pedía a gritos más, mucho más.

Allison Tolman (ojo al escudo...)

Y es que, que menos podía esperarse de una serie en la que sus polis llevan, en el escudo, nada menos que al toro de Osborne.

By @magnumcallahan

NOTA: 9/10

ESCUCHA ESTA CRÍTICA EN PODCAST CON EXTRAS: https://dl.dropboxusercontent.com/u/224337446/FargoCriticaLasCriticasdeHarryCallahan.mp3
TÍTULO ORIGINAL: Fargo
TRAILER: http://www.sensacine.com/series/serie-11042/video-19538108/
WEB OFICIAL: http://vod.fxnetworks.com/watch/f7757753-c450-42f9-b0f9-9a617628fcfa
DATOS ADICIONALES: http://www.imdb.com/title/tt2802850/

domingo, 6 de julio de 2014

"OPEN WINDOWS": No disparen a los caballos

Por fortuna, aún hay culos inquietos en esto del cine. Gente por encima de convencionalismos, e incluso, de las cortapisas que la industria pone, insólitamente, al genio creativo. Además, con sus obras dan un puñetazo en la mesa y desmienten a aquellos que dicen que todo está visto y contado. 


Aquí tenemos la fortuna de contar con una panda estos inasequibles al desaliento; que tratan, con cada filme, de dar un giro de tuerca y poner, además, cierta huella de autor. Me refiero a tipos como Eugenio Mira, Rodrigo Cortés o Nacho Vigalondo. Funambulistas que se pasean por la cuerda floja siempre de frente, sin mirar abajo, donde no suele haber red.
Me gusta eso, los riesgos, las aventuras, las provocaciones. Tanto me da que tomen sus referencias en otros malabaristas narrativos o visuales. Lo de menos es que para venderse, tiren de morbo con fichajes llamativos en los casting. Lo que me entusiasma es que me sorprendan, me descoloquen y me hagan darle vueltas a como me han tangado durante el metraje de sus obras.

Vigalondo dirije a Sasha Grey

El caso de Vigalondo es, por otra parte, siempre expectante. Un cineasta al que me gusta referirme como currista, en referencia del mítico, igualmente provocador y divisor de opiniones, Curro Romero. Sí, el torero. Y es que el de Camas era capaz de lo mejor y lo peor, sin solución de continuidad, ni media ponderada. El de Cabezón de la Sal, es también capaz de lo mejor: el único filme de viajes en el tiempo que me ha convencido por siempre jamás (“Los Cronocrímenes”); y de lo peor, que digo, pésimo, insoportable, indigerible: esa idea curiosa para un breve corto estirada cual chicle bang bang que fue “Extraterrestre”. 
Cuando terminé de ver ésta última, dije lo que dijo un currista tras una infausta tarde en la Maestranza a Romero, “el año que viene va a venir a verte tu puta madre… y yo”. Y cumpliendo promesas, plenamente paradójicas, irreflexivas, ahí estuve, puntual a la cita, para ver, por fin, la tan retrasada como muy apetitosa “Open Windows”.
Las expectativas se vieron superadas por un rompecabezas estético y argumental que es un verdadero jardín en el que Vigalondo se mete consciente y deliberadamente. Y del que sale a base de dominar los tiempos, la tensión narrativa y valerse de las modas tecnológicas, el vougeurismo que todos llevamos dentro y toda una espiral de más difíciles todavía.

Elijah Wood y su director

Evidentemente, la película exige saltos de fe, ir más allá de la suspensión de la credulidad. ¿Qué filme de estas características y riesgos no lo necesita? Al maestro Ford, le preguntaron una vez porqué los indios no disparaban a los caballos en “La Diligencia”. A lo que el mago del western respondió lacónico: Porqué entonces no habría película. 
Muchos dicen que aquí hay demasiados momentos en los que disparando a los caballos, la historia se habría acabado, hablan de rizos que se rizan en bucle, de cántaros, de fuentes, pero que queréis que os diga, compro “Open Windows”, como compré en su día títulos como “Gran Piano” o “Buried”. Y es que siempre me pirraré por saber hasta dónde me puede engañar, deslumbrantemente, un trilero.


NOTA: 8/10

ESCUCHA ESTA CRÍTICA EN PODCAST CON EXTRAS: https://dl.dropboxusercontent.com/u/224337446/Open%20Windows%20critica%20podcast.mp3

TÍTULO ORIGINAL: Open Windows


sábado, 15 de junio de 2013

"INSENSIBLES (2012)": Fascistas, nazis y otros monstruos...



Estoy hastiado de cine sobre la Guerra Civil. Por eso, de entrada, voy de uñas ante una nueva vuelta de tuerca sobre tan manido argumentario. Y más cuando, el asunto huele a simplificación panfletaria y cainita. El único modo de darme coba y que me trague otra más es que no sea igual, o al menos lo intente. Por eso, sobre el papel, “Insensibles” pintaba bien y me motivo a hacer un acto de fe y entrar a verla.

Si bien el filme arranca potente y pica la curiosidad del espectador, a medida que su metraje avanza se va adivinando hacia donde se dirige. Y ello no puede impedirlo ese gazpacho de géneros fantástico, terror, histórico, drama y discurso militante que su debutante realizador propone como factor de presunta innovación. Y digo presunta porque salirse exitosamente por la tangente, en el asunto de la Guerra Civil, es algo que ya fue explorado con ejemplaridad hace años por Guillermo del Toro, que supo, en “El espinazo del Diablo” y “El laberinto del Fauno”, insuflar esa frescura y novedad que se echaba de menos cada vez que un filme acometía por enésima vez la infortunada contienda fraticida. Es curioso que siempre tengan que venir de fuera a darnos lecciones de perspectiva sobre el particular.


Sí que es de alabar cierta inventiva y alardes en la planificación de escenas, y capacidad para gestionar limitaciones presupuestarias sin perder punch visual, pero ello no basta para sustentar una narración que vuelve a transitar por tópicos y lugares comunes, y que, y esto es lo peor, no está bien contada, proponiendo situaciones inverosímiles o que no se resuelven y deben tragarse porque sí. Esto, amigos, es imperdonable, por muy opera prima que sea, por muy espíritu de serie B de género que quiera tener la película y por mucho flash back que trate de dar coartada a eludir explicaciones. Además, el trazo descriptivo de los personajes se simplifica también a medida que caen minutos, de suerte que en la resolución final nada nos mueve a emocionarnos con ellos pese a sus monstruosas peripecias vitales.

By Harry Callahan

NOTA: 4/10

TÍTULO ORIGINAL: Insensibles



sábado, 3 de marzo de 2012

"LUCES ROJAS (RED LIGHTS)": Rodrigo Cortés, un ilusionista sin descafeinar

A diferencia de lo que comúnmente ocurre a otros que marchan a hacer las Américas, Rodrigo Cortés si que ha sabido ingeniárselas para conservar poder de decisión sobre su trabajo. Esto le permite contar (algo muy próximo a) lo que quiere y como quiere. Además, su habilidad a la hora de manejar la puesta en escena, disfraza perfectamente las carencias de un presupuesto que, pese a ser notablemente inferior al habitual de cualquier producción USA, da de si lo suficiente como para que la factura del filme de la talla con dignidad, incluso tras pagar el cheque de las dos grandes estrellas que encabezan su casting.

Unas estrellas, sobre todo la Weaver que está más notable; y un De Niro que sigue protagonizando secundarios presenciales de lujo, pero que aquí al menos puede no agachar la cabeza a la hora de pasar por caja, pues su intervención dota a su personaje del halo místico que intrínsecamente requiere. 



Argumentalmente también agradezco el esfuerzo por girar constantemente la trama, y jugar con el espectador, diseminando a lo largo del relato contadas pistas que unidas al final dan a la historia una razonable coherencia, incluso cuando se desvela el truco final que, como buen ilusionista, Cortés reserva al público.
No reiteraré de nuevo la honda huella que en cineastas como Fresnadillo en "Intruders" y, particularmente, en esta “Luces Rojas” a Cortes ha dejado M. Night Shyamalan, pues me podréis acusar de ser reiterativo en mi fijación por citar al realizador de origen indio. Pero aquí vuelven a concitarse constantes de la filmografía de autor de “El protegido”, como son la imposibilidad de negar lo que somos y la obligatoriedad de asumir lo que el destino nos da; o la particular afición por dotar a la trama de una voltereta final que sorprenda al espectador y que, rizando el rizo, cierre el circulo narrativo propuesto. 




Por todo ello y en resumen, si Rodrigo Cortes me dejó un estupendo sabor de boca con su primera cinta: “Concursante”, una de esas películas que te reconcilian con el cine patrio y que evidenciaba que detrás había un creador con ganas de contar las cosas de un modo potente. Si con “Enterrado”, su segundo filme, este tipo demostró que le fascinaban los retos y llamar la atención sabiendo muy bien lo que se hacía. Con “Luces Rojas” bien podemos confirmar que estamos en presencia de un director y guionista, preocupado por contar cosas diferentes a su muy particular manera. Un creador ciertamente artesano, pues incluso monta sus filmes, que inteligentemente está sabiendo aspirar a películas que, por diferentes razones, siempre le suponen un reto, sin perder su condición de autor que ejerce, en este caso, un muy adecuado y deseable control sobre el resultado final. 

By Harry Callahan 

NOTA: 7,5/10 

ESCUCHA ESTA CRÍTICA EN PODCAST CON EXTRAS: https://dl.dropboxusercontent.com/u/224337446/lucesrojascritica.mp3


TÍTULO ORIGINAL: “Red Lights” 

SOBRE LA MÚSICA DEL PODCAST: http://www.jamendo.com/es/track/732503

sábado, 8 de octubre de 2011

"INTRUDERS": Una película de M. Night Fresnadillo

Me gustan las cintas de género. Creo además que, en una cinematografía como la nuestra, este tipo de filmes contribuyen definitivamente a crear industria. Alabo además el gusto y el riesgo que toman quienes apuestan por películas como “Intruders” que por factura, casting y ambición, perfectamente pueden competir de tú a tú con cualquier producto hollywoodiense. 


Además, me gusta que puestos a buscar inspiración se haga en los que mejor manejan los resortes del fantástico, el terror y el suspense. O mejor aún, en quien más inteligentemente sabe conjugar el moderno ABC de este tipo de películas. Me refiero al no siempre bien interpretado pero innegablemente genial en estas lides M. Night Shyamalan. 

Y es que “Intruders”, debe mucho al modo de hacer cine del realizador de origen indio. Así, guionísticamente, son innegables los parentescos entre la cinta de Fresnadillo y títulos como “El sexto sentido” o “El protegido”, en donde los hechos se van sucediendo paulatinamente hasta desembocar en un climax explicativo que da un sorpresivo giro de tuerca con la pretensión de asombrar a la platea. También a la filmografía de Shyamalan se asemeja “Intruders” en el uso de personajes y sus psicologías, con preponderante presencia de niños y sus padres, en el seno de familias digamos que desafinadas. 

No obstante, el realizador canario Juan Carlos Fresnadillo no es M. Night Shyamalan y, aunque desde el punto de vista sobre todo plástico, hay que reconocer cierta huella de autor, en esta su última cinta anda corto de pegada, de chispa que haga embeberte en la historia. Falta esos momentos en los que se te hiele el sudor y erice el bello. Esos momentos de suspense y terror que te hagan querer no mirar, no porque lo que se cuente esté inundado en vísceras y hemoglobina, sino porque es tal la tensión y la mimetización con los personajes que sufres con ellos como si hubieses traspasado la pantalla. 

Y es que en esos terrenos el realizador de “El Bosque” se las pinta inimitablemente, conjugando los tres más básicos elementos de la narración fílmica: imagen, montaje y silencios/música, de un modo difícilmente alcanzable, con la salvedad de tipos como Amenábar que con, por ejemplo, la por otro lado muy shyamalaniana “Los Otros”, sí que consiguió tenernos a todos con el corazón en un puño. 

En el debe de “Intruders” también coloco el hecho de que exige demasiado del espectador a la hora de encontrar explicaciones de porque ocurren ciertas cosas, algunas de ellas capitales en el desenlace y final de las historias paralelas que tejen la película. Y ello no porque no existan piezas suficientes para completar el puzle, sino porque nada costaba evidenciar las cosas con algo mayor claridad. 

No obstante, la última realización del autor de otros filmes más afortunados como su debut “Intacto”, no es para nada despreciable, pues a la postre consigue ser un entretenimiento que mantiene el interés del espectador al que, a excepción de algunas trampas excusables propias del género, Fresnadillo trata con respeto, le presume inteligente y le propone un producto de calidad y altura muy superior incluso a la media made in USA, lo que evidencia que algo se mueve y hacia horizontes mejores en nuestro cine patrio. 

By Harry Callahan 

NOTA: 7/10 
TÍTULO ORIGINAL: “Intruders” 
DATOS ADICIONALES: http://www.imdb.com/title/tt1634121/
SOBRE LA MÚSICA DE ESTE PODCAST: http://www.jamendo.com/es/track/732498