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domingo, 30 de julio de 2017

"DUNKERQUE": Un orgasmo cinematográfico

Cuando Los Beatles grabaron “A Day in the Life”, alguien preguntó que significaba la parte final de la canción, en la que instrumentos y sonidos se mezclaban en un crecendo en espiral, cada vez más acelerado, que concluía con un golpe de piano en Mi Mayor, cuyo eco se dejaba desvanecer hasta su completa desaparición. ¡Es un jodido orgasmo musical! respondió John Lennon que parió el tema con McCartney cinco minutos antes de separarse.


Desconozco si Nolan, como buen inglés, tendría en su consciente (o subconsciente) esta última obra maestra de los cuatro de Liverpool. Pero la estructura de “Dunkerque” me parece, émula del final de aquella canción, un jodido orgasmo cinematográfico. Y me explico. 

Argumentalmente, el filme se estructura en tres historias, en montaje paralelo, que van sucediéndose con ritmo in crecendo, hasta llegar a un climax, paroxístico, donde la tensión revienta. Lo subsiguiente es resolución, vuelta desvaneciente al estado de reposo previo que dirían los sexólogos… No quiero decir con esto que Nolan se tire con la peli al público. O casi sí… 

Vale, venga, no sigo por ahí. Retomo un poco del gafapastismo y la corrección analítica que se le presupone al crítico, para decir que lo que hace este fulano en “Dunkerque” no es normal, amigos. No es que reinvente el género bélico, claro. Pero sí que ofrece un punto de vista único, autoral, que nos hace explotar la cabeza, otra vez. ¿Y van cuantas, Christopher…?


Los hay que siempre critican al autor de “Interstellar” su pretenciosidad, partir de querer hacer siempre una obra maestra. Un poco lo que le pasaba a Kubrick. Esta actitud me ha parecido siempre un reproche de mediocres. Cuando alguien hace algo, y más en cine, debe aspirar a lo máximo. Eso como espectador, nunca lo entenderé objetable. Es mas, debiera ser exigible. Otra cosa son los resultados, como ocurrió precisamente en la cinta citada protagonizada por McGounagey… 

Nolan tenía aquí claro que quería hacer la película de guerra definitiva. Como antes quiso hacer la de ciencia ficción definitiva, y antes aún, la de superhéroes definitiva, y así…

Para eso, no solo se fue al Dunkerque real, a la playa histórica. Sino que se gastó los 150 millones de presupuesto en emplear barcos y aviones de la época. Que navegan, combaten, se hunden, se estrellan y aterrizan de verdad. Sin CGI. Y rodó en 70 mm con una belleza dramática arrebatadora. Y en celuloide, del que hay que mandar luego los rollos a positivar… Con cámaras IMAX. Esas que pesan y abultan como un demonio y que no sabes como diablos hace el autor de “El Caballero Oscuro” para que los operadores las lleven en peso corriendo por ahí o las metan, por ejemplo, dentro de la cabina de un caza mientras se hunde en el puñetero mar… de verdad.


Para que todo pase así, de verdad, y se ruede con el mayor detalle, más incluso que el digital 4K. Para que la experiencia inmersiva que le vendió a la Warner, con el fin de que aflojaran la pasta, fuera… verdad.

Y todo con la que presumo, deliberada intención, de dar un paso adelante en su carrera. Para que le tomen aún más en serio. O mejor, como un “director serio”, además de taquillero. Como le ocurriera en su día a Spielberg cuando rodó “La lista de Schindler”. Abandonar así la ciencia ficción, los cómics, los pseudo Bonds y zambullirse de lleno en un dramático episodio de la Historia.

No obstante, habría que comenzar por aclarar que el realizador de “Imsomnia” vuelve a valerse de la herramienta que mejor conoce y excelente resultado le da: el suspense. Y concibe “Dunkerque” como tres historias de suspense que se imbrican con el objeto de mantener al público al filo de la butaca. El telón de fondo es la guerra, pero la esencia es la lucha por sobrevivir, en una carrera contra el tiempo, perseguidos por quien quiere matarte, de modo implacable.


El truco final, el prestigio, siempre presente en Nolan, está aquí en que las tres historias se cuentan en paralelo, con distintos arcos cronológicos (una semana, un día, una hora). En progresiva exacerbación narrativa, agónica, atropellada en el mejor sentido, en espiral narrativa que se acelera sin pausa hasta el frenesí. Esto también se le da fetén al autor de la ejemplificativa “Memento”. 

Y todo cuadra gracias a una labor colosal de montaje, al son marcial de una banda sonora infumable en el disco, pero insustituible en el filme, como directora de la acción, de una precisión crucial en ese maridaje con la imagen (tomada desde lugares únicos) y su manera de montarse. De una puntualidad paradigmática, desde su propio punto de partida, que no es otro que el metafórico tic-tac inexorable grabado (curiosidad) del propio reloj del director. 

Y ahora es cuando los haters dicen: ya pero es que en los planos de Dunkerque se ven las terrazas actuales y las antenas de televisión, y podían haberse eliminado con efectos digitales…; sí, pero no hay casi sangre y debió haber mucha; pero es que se ha perdido la oportunidad de contar todo el intringulis político-militar que rodeo al episodio de Dunkerque; y todo así, en cascadita, que diría Forges. 


Me importa todo eso un bledo. A mí y a Nolan, que prefiere la fisicidad que transmite lo auténtico, sin mancilla de lo digital. No está rodando “Salvar al soldado Ryan” ni “Hasta el último hombre”, sino algo diferente. Que tampoco es un fresco histórico ni un ensayo geopolítico. Este tío está haciendo su película. No la que tú querrías ver. Si no la que él quiere que veas. La que te va a hacer que se te caigan los palos del sombrajo. 

A la pregunta final, recurrente, la de los jartibles, de si “Dunkerque” es una obra maestra. Como si eso importara… En mi opinión, sí lo sería. Porque enseña como hacer una película. Pero sobre todo es, retomando el arranque de esta crítica, un orgasmo cinematográfico. Como “A Day in the Life”, la canción de Los Beatles, lo era musicalmente. Una de esa peliculazas que, a la salida del cine, te tienes que acabar fumando el cigarrito de después.


NOTA: 10/10

TÍTULO ORIGINAL: "Dunkirk"

domingo, 18 de diciembre de 2016

"HASTA EL ÚLTIMO HOMBRE": Una película de Mel Gibson

Mel Gibson es un outsider en el Hollywood actual, tan políticamente correcto. Sus “escándalos” lo certifican. En resumen, dice y hace lo que le da la gana, borracho o no. Y eso le ha pasado la factura de que las películas de su filmografía se espacien demasiado, como director y como actor. Es normal. La Meca del Cine, siempre ha sido un negocio en el que no conviene ir metiendo el dedo en el ojo a colectivos sensible que pueden comprar una entrada o boicotearte un estreno. Y las estrellas, tienen que serlo y parecerlo. Ocurría en la Edad de Oro y ocurre en la Edad Actual, la de ir a lo seguro. La de los remakes, secuelas y reboots. 


Por eso, a la gente que va por libre, que te rueda en idiomas raros, con violencia extrema y haciendo apología de lo religioso… la cosa le pinta bien cruda. Pero Gibson es un Terminator. Sabe lo qué quiere y cómo hacerlo. La cuestión es cuándo lo conseguirá. 

Desde ese punto de vista, su filmografía, sobre todo, como director, que es la que ahora nos interesa a nosotros y a él, va sobre gente como Mel: los outsiders que mencionaba antes. Tipos que tienen sus convicciones, sus creencias, sus objetivos, y que no cejarán en el empeño hasta conseguirlos. Da igual lo que les hagan, o les digan. Da igual que les cueste incluso la vida. A la postre serán héroes, modelos a seguir, gente a la que reconocer, pero el camino jamás será de rosas. 


Desde todos estos puntos de vista, “Hasta el último hombre” vuelve a ser una película de Mel Gibson. La reivindicación hagiográfica de Desmond Doss, el primer objetor de conciencia laureado por el Congreso americano por salvar la vida de 75 compañeros en el campo de batalla, sin empuñar jamás un arma, contiene todo el ideario cinematográfico y moral del actor-director australiano. 

Su obsesión por reconocer a los luchadores contracorriente, adoctrinarnos ética y religiosamente y descomponernos ante una violencia de brutalidad inusitada, vuelven a marcar los ejes sobre los que gravita “Hacksaw Ridge”. No tengo peros a nada de esto, más bien siempre alabaré a los creadores que saben lo que quieren y lo espetan, da igual a quien duelan prendas. 

Otra cosa es el resultado cinematográfico, respecto del cual la película es un tanto bipolar. Y ello porque, parecen, sencillamente, dos en una. Cada cual con planteamientos estéticos, narrativos e incluso musicales diferentes. La primera, la que precede a la batalla que da título original al filme, es un estrenos televisión elevado de categoría por empeño de su director, solo necesario en quien haya querido hacer una narración tradicional y completista de la vida del soldado Doss. Pero lo que realmente de este segmento importa (porque el porta es como es), bien podría haberse despachado a golpes de flashback diseminados en la segunda. Ésta última es otro cantar. 

Aunque el desembarco de “Salvar al soldado Ryan” siga siendo el mejor momento bélico de la historia del cine, la última hora del filme de autor de “El hombre sin rostro” es magistral. Haciendo gala de una planificación formidable y nunca perdiendo el punto de vista narrativo, el salvajismo cainita de la guerra, la fugacidad de la vida y la aleatoriedad en su pérdida, son reflejados de modo proverbial. Y aquí es donde Gibson demuestra lo capacitado que está para la narración fílmica y el manejo de escenas de complejo rodaje.

Así lo expuesto, el balance final de la película es desigual. Como en general la filmografía de su autor. Y cada una de sus cintas en sí consideradas, efectismo y premios aparte.


El principal debe que le anoto, es no conseguir emocionarme, a pesar del crescendo final que culmina en la metafórica ascensión a los cielos del héroe encarnado por Andrew Gardfield. Aunque quizás sea más éste último el culpable que el propio director, al que solo cabría reprochar una equivocada elección de casting, justificable solo por dotar al producto de cierto atractivo de cara a la taquilla más joven (siempre deseable, pero tan poco asequible al planteamiento intrínseco de la cinta). Bien es cierto que en lo físico, vistas las imágenes reales en los créditos finales, el ex Spiderman da la enjuta y desgarbada medida del personaje real. Pero a mí Gardfield me saca, con su gestualidad de bobalicón risueño, y no me resulta fácil creer que sea capaz de lo que es, por mucha mano que le eche el Altísimo.

En cualquier caso, bien hallada sea la vuelta a casa, que no al redil, de este outsider bocazas, religioso practicante y bien dotado cineasta que es Mel, políticamente incorrecto, Gibson.


NOTA: 7/10

TÍTULO ORIGINAL: "Hacksaw Ridge"

sábado, 21 de febrero de 2015

"EL FRANCOTIRADOR (American Sniper)": El perro pastor

“El francotirador” es una americanada, un panfleto proalistamiento para las huestes guerreras del tío Sam. Y la apología de un modo cobarde de luchar. Y, claro, una loa filofascista, justificadora de los desmanes imperialistas de los yanquis… Amigos, quien diga esto, o bien no ha visto la película, o está consumido, enfermizamente, por los prejuicios.


Y es que Eastwood, pese a enfrentarse a poner en imágenes la autobiografía del más letal francotirador de la reciente (y controvertida) Historia bélica de los EEUU, acomete esta tarea, eludiendo caer en el más obvio patrioterismo, e incluso en el más entendible patriotismo, y va directo a lo que realmente le interesa, contar la historia de un soldado y como la guerra le deja una huella difícil de borrar.

El filme, de hecho, no es un romance del héroe en el que se vitorean sus mortales records, cual si de un gladiador en circo romano se tratase. Todo lo contrario. El autor de “Cartas desde Iwo Jima” se cuida muy mucho, de cuestionar, continuamente, la ratio de la guerra, dando respuesta a ello, siempre, con la metafórica parábola del perro pastor, con la que casi principia el filme, definiendo prodigiosamente que tipo de personaje protagonizará la cinta.

Bradley Cooper, Clint Eastwood y el auténtico francotirador, Chris Kyle

La violencia como respuesta defensiva para evitar que el lobo te devore, y ello, pese a que esa violencia sea un fuego que quema, consume y, finalmente, aniquila. De esto va “El francotirador” y no de geopolítica o geoeconomía. De eso y de devolver la dignidad y la humanidad a quienes luchan por otros, incluso por los que creen que los lobos no existen.

Sentado esto, “American Sniper” es además una lección de cine. La que imparte un abuelo de ochenta y cuatro años que no tiene nada mejor que hacer que irse a Marruecos a rodar un filme bélico, con todos sus consustanciales elementos. Y digo una lección de cine porque la trinidad formada por el oscarizable guión de Jason Hall y la economía narrativa que Eastwood apoya en un montaje soberbio, dan como resultado su mejor película en años. Y es que nada hay superfluo. El arranque es un tiro que va certero al conflicto. Las escenas bélicas, las precisas para conformar la evolución psicológica y vital del protagonista, ajustadísimamente encarnado por Bradley Cooper. Y tiene instantes vibrantes, emotivos, terribles… Gracias maestro por otro peliculón, aunque no todos sepan o, mejor, no quieran verlo.


NOTA: 9/10

TÍTULO ORIGINAL: American Sniper




     

domingo, 18 de enero de 2015

"CORAZONES DE ACERO": Los perros de la guerra

Me gustan las películas de aventuras de Howard Hawks. Esas en las que un grupo de profesionales afrontan el riesgo aferrándose a la camaradería y a los vínculos forjados por los golpes que les propina su modo de vida. También las de los dos Sam, Fuller y Peckinpah, herederas de éstas, pero más desmitificadoras y descreídas, amargas, envilecidas. A David Ayer le presumo de mi cuerda, pues su último trabajo nos devuelve a ese cine, en un género, el bélico, que, desde “Salvar al soldado Ryan”, no me había vuelto a llamar la atención.

Y es que “Corazones de acero” es la historia de un tanque, el Fury, y de los tíos que lo han convertido en mítico. Esos que, como se dice en la película, comenzaron matando nazis en África y ahora lo hacen en Alemania. En el tránsito, la guerra les ha curtido, adaptado a la supervivencia y degradado en lo humano, de un modo irreversible. Y el blindado es su hogar, su patria, y ese su mejor trabajo.

Los chicos del Fury

Con estos presupuestos, la película iba de camino a ser, además del mejor filme de su director y guionista, un clásico instantáneo, pero Hollywood tiene sus inconvenientes y la entrada en danza de una estrella como Brad Pitt, con más presencia que carisma, que además de cabeza de cartel, ejerce como productor ejecutivo, a punto ha estado de pifiarla. Así, las enmiendas de guión a su mayor gloria y protagonismo, privan en muchos momentos de la coherencia que necesitaba el filme (sobre todo en sus postrimerías), además de obsequiarnos con instantes irrisorios, como la escena del afeitado, más propia de una teleserie ibérica protagonizada por Mario Casas. De lo del club de la lucha en medio del rodaje, no hablaremos.

Momento descamisado

No obstante con todo, “Corazones de acero” resiste, como el Fury, y es poderosa, dantesca su descripción del infierno de la guerra en sus últimos estertores, y está filmada y montada con garra en lo tocante a escenas de acción, resueltas con un vigor y tensión envidiables. Agradezco además la decisión de describir la crueldad sin concesiones, como crimen impune de ambos bandos. Los actores, por último, están ajustadísimos, pese que, en ocasiones transitan por lugares comunes, particularmente Shia LaBeouf y Logan Lerman, de los que ojalá el marido de Angelina haya tomado buenos apuntes.

by @magnumcallahan

NOTA:8/10

TÍTULO ORIGINAL: Fury

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viernes, 28 de febrero de 2014

"MONUMENTS MEN": Los 7 de Clooney


A Clooney le pirra el cine clásico. El de siempre. Otra cosa es que le salga bien homenajearlo. A “Ella es el partido” me remito. “Monuments men” es un tributo a “Los siete magníficos”, “Doce del patíbulo”, “Los violentos de Kelly”… 

Pero es un tipo que también disfruta con el netamente evasivo. No es ilógico así que aquí se aprecien, igualmente, referencias a “Space Cowboys”, la saga de “Ocean´s Eleven” que el mismo protagonizara, “Armagedon”, o, a títulos ya más anejos al momento histórico que retrata, como la peli nazi de Tarantino, “Malditos Bastardos”.
El problema está, cuando mezclas todo este batiburrillo referencial, le agregas unas notas de trascendencia a lo “Salvar al soldado Ryan” o “El tren” de Frankenheimer, y pretendes que el conjunto te cuadre. Si lo consigues, tocas la gloria, te llueven los oscar y te consagras como cineasta a reverenciar. Si no, te queda una peli que pretende abarcar demasiado y termina apretando poco, más bien lo justo para entretener.

Los auténticos Monuments Men

Con el casting del filme y su primera media hora de brillante presentación de personajes, la cinta debiera haber tirado por derroteros más ligeros, enfatizando su dimensión de filme netamente de aventuras, de relato de camaradería en el frente, todo eso que evoca la fantástica banda sonora del últimamente omnipresente Alexander Desplat.

Pero, ya sea por ser políticamente correcto, pretencioso, estar demasiado apegado a los hechos históricos (o el libro que los cuenta) o la mera incapacidad de encontrar el tono adecuado, echo a faltar (y esto ya no es sólo una cuestión de dirección, sino también de libreto) elementos tan imprescindibles del género como que el plan, la hazaña, la misión me enganche. (y esto es demérito además de la dirección, del libreto) No existe tensión dramática, suspense. Sé qué va a ocurrir y cómo. 


Y a ello no contribuye la infrautilización que se hace de las enormes presencias que jalonan el elenco actoral, pues las parejas que se conforman al socaire del discurrir del argumento tienen una química tan impostada como las de estrellas que ofician de presentadores en cualquier ceremonia de premios. 

Dicen que Clooney hace una mala y una buena. “Monuments Men”, no es el anticristo que se pregonó en el Festival de Berlin, pero sí que hace desear que se cumpla el dicho y que la próxima sea tan redonda como “Los idus de marzo” o la inmejorable “Buenas noches y buena suerte”.

by Harry Callahan

NOTA: 5/10

TÍTULO: Monuments Men

sábado, 9 de marzo de 2013

"LAS FLORES DE LA GUERRA": ¿Un Zhang Yimou sin pellizco?



Pese a tener secuencias de una puesta en escena brillantes. Aún estando dotada de hallazgos visuales excepcionales, marca de la casa. No obstante todo ello, lo último del chino Zhang Yimou no me conquista y eso que para él siempre he sido presa fácil. Echo a faltar en el filme emoción en el relato, algo insólito en el autor de “Vivir” o “Amor bajo el espino blanco”. 

Y es que, aparte de la propia que traslada la historia y de los gestos heroicos que la jalonan, el filme carece de pellizco. No se si se trata de falta de identificación con el proyecto o secuelas de su propia gestación, siempre complicada, cuando se trata de una producción China y que maneja el presupuesto más caro de su filmografía hasta la fecha. 

El caso es que, además, me asalta incluso cierta sensación de deja-vú, por cuanto la historia que se narra, con matices, ya está vista. Así las cosas y puestos a elegir, antes que esta última propuesta de Yimou, si aún no la habéis visto, optaría por recuperar la magistral “Ciudad de vida y muerte”, sobre el mismo episodio histórico; o la más clásica “La mano izquierda de Dios”, con el mítico Humphrey Bogart haciendo también de falso cura.

by Harry Callahan

NOTA:6/10

TÍTULO ORIGINAL: "The Flowers of War"

viernes, 18 de enero de 2013

"LINCOLN": El fin, los medios y el precio

Hay en Steven Spielberg una maravillosa esquizofrenía. De un lado, cultiva el blockbuster con fruición y hasta placer culpable. En primer término, porque desde que era niño carne de programa doble matinal, le ha fascinado la pura y simple aventura evasiva. En segundo lugar, porque ama la cacharrería espectacular y los inventos que la propician. Y en último sentido, porque le hace ganar la pasta necesaria para acometer los proyectos que su madurez como realizador le ha ido demandando a medida que su cine se ha hecho también más adulto. Esa es su otra cara, su otro lado esquizoide al que aludía, su filmografía grave, densa, con la que pretende dejar huella en el espectador y en la historia del cine, en un añadido intento de además desencasillarse como rey midas palomitero.
Así, en este último grupo de filmes encontramos cintas como “Munich”, “Salvar al soldado Ryan” o “La Lista de Schindler”. Películas en las que, además, aprecio dos elementos constantes. Por una parte, un ánimo de narrar episodios históricos, aunando didactismo e ilustración prolija del momento. Por otra parte, una atracción compulsiva por reflexionar sobre si el fin justifica o no los medios. “Lincoln” es un paradigma de esta clase de películas. 



Spielberg en el set de rodaje de Lincoln


Desde el punto de vista de la recreación de los pasajes de la Historia americana que retrata la cinta, asistimos a una puesta en imágenes de los mismos prodigiosa. En este sentido, la confluencia de todos los elementos técnicos usados por Spilberg con su habitual maestría hacen que visionar “Lincoln” sea sentirse en medio de los hechos, entre sus protagonistas, respirando la autenticidad propia de quien admira un inmenso fresco que cobra vida. Es percibir a flor de piel, con emoción vívida, unos instantes (y su intrahistoria política) que cambiaron para siempre a un país y a sus ciudadanos.




El otro tema, el que más me subyuga, es el de dar una nueva vuelta al asunto de hasta donde ha de llegarse en pos de un objetivo, por muy loable y elevado que este sea. Es un asunto nada baladí, que además obsesiona y de qué manera a los estadounidenses. Y que está más presente que nunca hoy, si fijamos nuestra atención en las decisiones relacionadas con la persecución mundial del terrorismo tras el 11-S. 



El hilo argumental de “Lincoln” es precisamente ese, si todo vale y si merece el sacrificio, por inmenso que éste sea, cuando la meta es loable. La posición y el discurso de Spielberg en tal sentido es más que evidente, como lo son sus convicciones de todos conocidas. Además, tratándose del caso de que se trata, poca discusión cabe y la postura relatada es hasta cómoda. Sin embargo, la virtud del filme está en también exponer el precio que, ineludiblemente, las decisiones, todas, hacen pagar.


Más que parecidos muy razonables

Sí... ya lo se... Observaréis que me voy por las ramas y que estoy concluyendo esta crítica sin hacer mención al casting actoral. Y, en particular, a su protagonista indiscutible. Podría hacer un justísimo panegírico de él, pero no sería original, pues a estas alturas todo el mundo sabe que Daniel Day Lewis es y será ya para siempre Abraham Lincoln.


by Harry Callahan
NOTA:8/10

ESCUCHA ESTA CRÍTICA EN PODCAST: https://dl.dropboxusercontent.com/u/224337446/lincolncritica.mp3
WEB OFICIAL Y TRAILER: http://www.thelincolnmovie.com/

domingo, 13 de enero de 2013

"LA NOCHE MAS OSCURA (ZERO DARK THIRTY)": El corazón de las tinieblas


La noche más oscura se acerca al corazón de las tinieblas. Ese de la novela de Conrad que magistralmente llevó al cine Coppola. La guerra es brutal, sin reglas, sin límites, sin piedad, pues persigue la muerte. Da igual el bando de que se trate. Da igual el fin que se quiera. Has de golpear antes de que te golpeen. El fin justifica los medios, o al menos, siempre habrá perros de esa guerra que sí cruzarán líneas, da igual lo rojas y marcadas que estén… Porque es necesario…
Esta es una reflexión que hago sentado en mi butaca mientras transcurren los créditos de “Zero Dark Thirty”, al son de los compases del sombrío score del omnipresente Alexander Desplat. Y personalizo esta reflexión pues la mayor virtud de la película es esquivar deliberadamente el posicionamiento moral ante las acciones que se narran, para que sea el propio espectador el que saque sus conclusiones, exortice sus fantasmas o descubra el animal que lleva dentro.



Y es que el filme de la Bigelow, mucho más complejo y redondo que la oscarizada “En tierra hostil”, es aséptico, cuasi-documental. Testamento histórico de unos acontecimientos que han marcado para siempre el modo en que el mundo se enfrenta a sus nuevas amenazas. Lo fácil hubiera sido caer el patriotismo engolado y fascistoide mil veces protagonista en otras épocas, y urdir más un pastiche propagandístico que un relato de hechos terriblemente verosímil, como es “La noche más oscura”.
Porque son otros tiempos y otros modos, también de hacer cine. Y tiene que ser precisamente una mujer la que muestra otra manera de construir un filme bélico histórico, que además es un thriller de espías y una película de acción. Géneros todos tradicionalmente muy masculinos. Una cinta que es prodigiosa en su modo de narrar y de crear tensión en todo momento, con un tramo final magistral, que literalmente te clava a la butaca, pese a que todo el mundo conozca el desenlace.


Si vergonzoso me parece ignorar a Ben Affleck, en los próximos oscar, como director de “Argo”, el colmo del desatino igualmente supone ningunear a Kathryn Bigelow como autora de este filme que, ya simplemente en lo cinematográfico, es maestro y enseña como todavía existen nuevas maneras de contar una película. Claro que qué se puede esperar de una Academia que jamás dio un oscar a gente tan revolucionaria en la narrativa fílmica como por ejemplo Alfred Hitchcock.


By Harry Callahan
NOTA:9/10
TÍTULO ORIGINAL: "Zero Dark Thirty"
ESCUCHA ESTA CRÍTICA EN PODCAST CON EXTRAS: https://dl.dropboxusercontent.com/u/224337446/lanochemasoscuracritica.mp3

TRAILER: http://www.sensacine.com/peliculas/pelicula-193444/trailer-19454636/

sábado, 22 de diciembre de 2012

"HOMELAND (serie TV)": 24 con factor humano

El falso culpable. O, mejor aún, el falso inocente. O, quizás, ni lo uno, ni lo otro. O ambas cosas. Esto es Homeland. Pero también, mucho más. Es la serie de moda en EEUU. La favorita de Barack Obama. La que no para de cosechar premios. La que tienes que ver si aún no lo has hecho...
Poniéndonos en antecedentes argumentales y reconociendo a cada cual lo suyo, lo primero que hay que aclarar es que “Homeland” no es un producto original. Es el remake americano de una serie israelí titulada “Hatufim (Prisioners of War)”, aunque con ciertos cambios, sobre todo en su segunda temporada. Esos cambios han sido la personal huella de Alex Gansa, Howard Gordon y Chip Johannessen, libretistas de la mítica “24”. A ellos, además, se debe la impronta de thriller de acción con trasfondo político y terrorista contemporáneo que tiene el show desde el comienzo. Suyos son, claro está, los giros de guion, las vueltas de tuerca y el componente sorpresa marca indeleble de la casa.
Sin embargo, “Homeland” no es una nueva versión “24”. Es un producto que no solo persigue ser un entretenimiento de calidad, sino que se me antoja un serial más maduro y adulto, con una preocupación cuasi obsesiva por la creación de personajes densos, con profundidad psicológica, que contrapesan en sus interrelaciones los momentos de mera acción non stop. En esos terrenos, la clave es el concurso de un tipo como Henry Bromell, productor ejecutivo de la malograda “Rubicón”, una opresiva y conspiranoica serie de espías contemporáneos que mereció mejor suerte que su cancelación tras la primera temporada.
Las manos guionistas de todos ellos han parido un producto que presenta un equilibrio perfecto entre la acción más dinámica y estresante, de un lado; y de otro, los conflictos personales más realistas en los que el factor humano siempre será desencadenante de cuanto pase.


 El reparto de Homeland en los pasados Globos de Oro


Pero un relato planteado en estos términos, si aspira a tener éxito, tiene a la fuerza que descansar sobre un casting con empaque. En ese asunto, “Homeland” presenta un triángulo actoral que envidiaría, a día de hoy, cualquier showrunner. Damian Lewis, Mandy Patinkin y en grandiosa medida Claire Danes, capturan al espectador con el verismo de sus interpretaciones, involucrándolo en sus conflictos hasta el punto de que las propias relaciones personales generan la misma o más tensión que la propia (y más obvia) de la trama terrorista.
La clave de todo ello es el diseño de los caracteres. En este caso, al contrario de lo que ocurría en “24” con el personaje de Jack Bauer, un héroe heterodoxo en los modos pero que sigue los cánones más o menos clásicos, en “Homeland”, el sargento Brody, Saul Berenson y Carrie Mathison son un trío de anti-héroes mucho más humanos, vulnerables y por ende, más creíbles que el que interpretara Kiefer Sutherland.
Ello definitivamente arrastra al espectador a empatizar de un modo definitivo con los protagonistas, lo que, nuevamente, conduce a una verosimilitud mayor, que se convierte en definitiva, cuando el trasfondo geo-político, en el que tiene lugar la narración, se sitúa en una América post 11-S que toma prestados de la realidad muchos hechos rabiosamente contemporáneos. En tal sentido, de destacar es el riesgo tomado por los responsables del serial al poner en imágenes situaciones y momentos que tocan heridas abiertas y aún sangrantes de la historia reciente de los EEUU.
Poster de la serie israelí "Hatufim" en la que se basa "Homeland"

Todo ello, hace de “Homeland” una serie, sencilla y sinceramente, imprescindible. Hasta la fecha consta de dos temporadas. La segunda mejor aún que la primera, a la que le costó arrancar, pues sus seis primeros episodios se preocupaban más de reenganchar espectadores que de avanzar en la trama. No obstante, tras esos seis capítulos iniciales, sus responsables pisan el acelerador y todo en adelante serán curvas… y unos finales de temporadas brutalísimos. Esperemos que la tercera y probable última season, que resitúa a los personajes protagonistas en puntos de partida radicalmente diferentes, logre ofrecernos un cierre de historia que por lógica de acontecimientos no debería de durar, pero que si sigue contándose del mismo modo que hasta ahora, no me importaría que se prorrogase cuantas temporadas les dé la gana a sus creadores.
By Harry Callahan
NOTA: 1ª temporada 8/10 - 2ª Temporada 9/10

ESCUCHA ESTA CRÍTICA EN PODCAST CON EXTRAS: https://dl.dropboxusercontent.com/u/224337446/HomelandTvCritica.mp3
TÍTULO ORIGINAL: "Homeland"
DATOS SERIE ORIGINAL "HATUFIM": http://www.imdb.com/title/tt1676462/
SOBRE LA MÚSICA DEL PODCAST: http://www.jamendo.com/es/track/895041/thethird-fall

domingo, 19 de febrero de 2012

"War Horse (Caballo de batalla)": La película que Spielberg ha querido hacer


Después que se encendiesen las luces, al terminar de proyectarse "War Horse", me recordé, hace muchos años, en una de esas matinales de cine de barrio que ya no se dan. Proyectaban "Como uña y carne", una cinta de comienzos de los ochenta. En ella un chaval al que le habían robado su caballo, vivía mil y una aventuras para recuperarlo. La película era una limpia y sencilla historia de amistad entre el animal y su joven dueño. "Caballo de batalla" es también eso. Y no me refiero a la mera coincidencia en el presupuesto argumental, sino también en su pretensión. Porqué “War Horse” es, ante todo y pese a su aparatosa producción y a quién la realiza, una película de matinal de aventuras, una cinta para ver en familia, dirigida al público más joven, de intenciones sencillas y objetivos que no van más allá de mostrar lo que de bueno puede haber en el ser humano, no importa en que situación se encuentre.


Así pues creo que yerran los que se afanan por criticar a Spielberg su blandenguería en el filme. Por haber perdido la ocasión de mostrar, por ejemplo, la crudeza vil de la guerra de trincheras. Evidentemente, "War Horse" no es "Salvar al Soldado Ryan", ni creo que su realizador lo pretendiese en ningún momento. El filme que ahora se estrena está en otro registro, persigue otra audiencia. Esa de escasa edad que me rodeaba en la sala en la que la vi, la misma que aplaudió emocionada a su conclusión. Esa que, en Estados Unidos y en buena parte del resto del mundo, tendría vetada su entrada al cine si el caballo protagonista, en la escena de las alambradas, sangrase con virulencia, como resulta obvio; o si, en la del fusilamiento, no se interpusiera elegantemente al espectador el aspa del molino en el momento del disparo. Sobre los horrores (adultos y para adultos) de la guerra, ya el responsable de "Munich" nos dejó esa obra maestra imperecedera que es "La lista de Schindler". Al hilo de este razonamiento, entiendo además perfectamente perdonable lo que a ojos maduros resulta en ocasiones impostado, artificial o tópico en algunos personajes y en sus comportamientos, obviamente conducentes, más tarde o más temprano, a emocionar a la platea. No perdamos de vista que, al fin y a la postre, la película está basada en un relato de Michael Morpurgo que es, precisamente, una novela infantil.

Otra cosa es que, obviamente en la silla de realizador no se sienta Robert Dalva, el desconocido que dirigió "Como uña y carne", la cinta que al comienzo citaba. El que toma las riendas, nunca mejor dicho, de este proyecto es Steven Spielberg. Nada más y nada menos. Su  huella es notablemente apreciable en todo cuanto acomete, aunque se trate de proyectos de intenciones nada grandilocuentes, como es el caso. Así, en "Caballo de batalla" ha aprovechado de paso para rendir un nuevo confesado homenaje a su admirado John Ford. Títulos tan obvios como "El hombre tranquilo" vienen a la memoria del espectador cinéfilo, sobre todo en el arranque de la película, mientras la acción se desarrolla en el pueblecito inglés de Devon. Allí, la galería de personajes fordianos son palmarios. El amigo, la madre, el padre, el terrateniente… Y, en la guerra, por ejemplo, también lo son los varios sargentos que van apareciendo. Pero, además, el Ford que decía que para hacer cine había que mirar a los ojos a los actores, está aquí nuevamente presente. Como lo están constantes temáticas en el cine del autor de "La Diligencia" como son la camaradería, lo militar, el advenimiento del progreso destructor (representado aquí por las maquinas modernas de guerra) y situar relatos de marcado componente humano en grandes contextos históricos.

Puestos a criticar algo de "War Horse", quizás le afeo a Steven Spielberg la mala mano que, en esta ocasión ha tenido con los actores niños y los jóvenes que aparecen el filme y que no están en el habitual estado de gracia en que encontramos otros tantos críos protagonistas de cintas como "E.T.", "Inteligencia Artificial" o "La guerra de los mundos". También le reprocho no conceder al caballo, el protagonismo casi humano que demanda y que en la novela original le lleva incluso a narrar la historia en primera persona. Además, el metraje se me antoja excesivamente extenso y la suma de todos estos peros, amen de algunos momentos narrativos algo irregulares, apean al filme de figurar en la nómina de la filmografía más selecta de su autor.




Pero poco cine contemporáneo me consigue atrapar como lo hace "War Horse" en su tramo final, desde que Joey huye entre las trincheras y todo lo que se anuda a continuación, hasta llegar al paroxismo cinematográfico que constituye la última escena. Por alcanzar esa sola secuencia, innegable homenaje a "Lo que el viento se llevó", la más emocionante, que he vivido en años, ya se justificaría la propia existencia de este filme orgulloso de estar concebido para ser para visto y disfrutado por todos los públicos. ¿O es que García Márquez no puede escribir cuentos para niños?

Rodaje de "War Horse"

by Harry Callahan

NOTA:7,5


ESCUCHA ESTA CRÍTICA EN PODCAST CON EXTRAS: https://dl.dropboxusercontent.com/u/224337446/warhorsecritica.mp3

TÍTULO ORIGINAL: "War Horse"

DATOS ADICIONALES: http://www.imdb.com/title/tt1568911/
SOBRE LA MÚSICA DEL PODCAST: http://www.jamendo.com/es/album/79668

miércoles, 24 de marzo de 2010

ESTRENO: "ACANTILADO ROJO", Woo épico y espectacular

John Woo se lo ha debido pasar pipa rodando “Acantilado Rojo”. Tras un irregular periplo americano, demasiado cautivo de los caprichos de las estrellas hollywoodienses, vuelve a su China natal y le dan el mayor presupuesto de la historia de aquella filmografía, para rodar una de acción y batallas que en su metraje original ronda nada menos que las cinco horas, divididas en dos películas (que en el mercado internacional quedan en una). Y además, para tan ambiciosa empresa le conceden una absoluta libertad de creación.

En este punto, hay que aclarar que no siempre el goce del realizador se hermana con el de la platea, pero en este caso si que Woo ha sabido volcar en la gran pantalla todo lo que puede buscarse en una epopeya bélica al viejo estilo. Rezuma épica y espectáculo en generosas dosis, visualmente impresiona en más de un plano secuencia, y al frente de todo se sitúa un casting con personalidad y carisma. Obviamente, las secuencias de lucha llevan el genuino toque Woo en su teatralización y coreografía; y hasta hay hueco para el humor, en escenas como la de un improbable partido de una original modalidad de fútbol o los trucos varios empleados para dar coba al enemigo.

En suma, y evaluando sólo este montaje para el mercado internacional de algo más de dos horas, cine espectáculo, de buenos y malos, con el que se lo van a pasar en grande los aficionados a las cintas bélicas clásicas y a la estrategia militar en general, si no son excesivamente veristas y toleran más de una licencia artística.

By Harry Callahan

NOTA: 7/10

TÍTULO ORIGINAL: “Chi Bi”

WEB OFICIAL Y TRAILER: http://www.tripictures-spain.com/redcliff/index.html

DATOS ADICIONALES: http://www.imdb.com/title/tt0425637/

miércoles, 17 de marzo de 2010

ESTRENO: "GREEN ZONE.DISTRITO PROTEGIDO", Bourne no se hace épico


El tandem Damon/Greengrass ha dado de sí un par de títulos de la saga Bourne realmente notables, más el primero que el segundo si me apuráis. Así los mimbres, el cesto prometía cuando decidieron hincarle el diente a la Guerra de Irak, las armas de destrucción masiva y los ya no discutidos desmanes de la administración Bush. Colofón de los preparativos fue el fichaje del más que respetable Brian Helgeland como libretista. El augurio era pues de filme comercial de calidad, con intenciones más allá del mero entretenimiento evasivo.
Sin embargo, ya se sabe que, como reza el refrán taurino: “tarde de expectación, tarde de decepción”. Como filme de acción apunta obvias maneras, pero las comparaciones con la muy próxima y oscarizada “En tierra hostil” son odiosas, pues ésta última es mucho más tensa cuando debe serlo, y más eficaz cuando se trata de engancharnos; y además está realizada de un modo a la postre más sencillo, diáfano y por ello meritorio, sin, por ejemplo, los aspavientos ni la aturdidora fotografía de la cinta del director de “Bloody Sunday”.
Por otro lado, como cinta que apuesta por la denuncia sin tapujos ni medias tintas, se me queda algo ingenua, obvia y carente de sorpresas o descubrimientos que realmente puedan hacer daño o despertar conciencias.

By Harry Callahan

NOTA: 6/10

TÍTULO ORIGINAL: “Green Zone”
WEB OFICIAL Y TRAILER:
http://www.greenzone.es/

sábado, 6 de marzo de 2010

ESTRENO: "Los hombres que miraban fijamente a las cabras", Jedis, LSD y la Guerra de Irak...


Hay películas que son un trailer. Y hay traileres que superan a la propia película que publicitan. Esto pasa con “Los hombres que miraban fijamente a las cabras”. Bien pudiera decirse que su perfecto trailer contiene todo lo que se necesita saber del filme argumentalmente y una buena y significativa colección de los mejores chascarrillos de la película, por lo que tras su visionado, uno puede bien ahorrase pagar la entrada.

Y es que esta cinta al más puro estilo de humor absurdo de los Coen (aunque sin los Coen), sólo tendrá éxito entre los que la han hecho (que a buen seguro se lo han pasado pipa rodándola); entre los irredentos fans de sus protagonistas que la considerarán de culto, y claro está, entre los jedi del Ejercito de la Nueva Tierra. Viva el LSD…

By Harry Callahan

NOTA: 4,5/10

TÍTULO ORIGINAL: "The Men Who Stare at Goats"

WEB OFICIAL Y TRAILER: http://www.imdb.com/title/tt1234548/

TRAILER ESPAÑOL: http://www.youtube.com/watch?v=-ixw0Dgi6jo

DATOS ADICIONALES: http://www.imdb.com/title/tt1234548/

domingo, 14 de febrero de 2010

NOMINACIONES A LOS OSCAR: "THE HURT LOCKER", la guerra engancha

Creo que Kathryn Bigelow ha filmado con esta "The Hurt Locker" su película más lograda. Tras una filmografía acentuada por el género de acción, en la que llegó incluso a comandar producciones del calado de "K-19. The Widowmaker", la realizadora californiana, tras siete años de bien empleada ausencia, ha alcanzado una envidiable madurez creativa con éste título.
Así, huyendo de los grandes presupuestos, el auspicio de las grandes estrellas protagonistas y sus anejas servidumbres (cameos aparte), y confiando más que nunca en impregnar de personalidad el trabajo, llega "The Hurt Locker", que simbiotiza ejemplarmente la tensión y el nervio propios del mejor filme de acción militar moderno, con el progresivo descubrimiento dramático de la psicologías de los personajes y la explicación del lógico porque de sus actos.
En este sentido, es perfecta la definición guionística del soldado William James, el protagónico artificiero adicto a las situaciones límite, que necesita vitalmente tirarse sin red al abismo, en un kamikaze intento de rebelarse y luchar contra el entorno hostil y brutal que le circunda, de modo que al final no concibe otra existencia con sentido que la de seguir haciendo lo que hace.
Además, otros tipos deambulan por el metraje, componiendo una aproximación veraz a la tipología humana que podría aglutinar cualquier contingente de guerra. El coronel que (re)define los parámetros del valor en enfervorecida conversación con su ídolo del día; los soldados que hacen de la profesionalidad su mejor baza para abrazar la supervivencia, único objetivo contemplable; los oficiales de salón que pese a estar alejados de primera línea, deben aleccionar sobre lo que es vivirla día a día; o los asépticos mercenarios cazadores de recompensas al más puero estilo far west.
Todo ello, conforma un filme con huella de autor y casi de echuras independientes, o al menos hecho al margen de ciertos establishments al uso, que pretende ir más allá de la mera concatenación de unas secuencias de acción espídica y, no obstante, de factura impecables.

By Harry Callahan
NOTA: 7/10
TÍTULO ORIGINAL: "The Hurt Locker"
WEB OFICIAL Y TRAILER: http://thehurtlocker-movie.com/
DATOS ADICIONALES:http://www.imdb.com/title/tt0887912/