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domingo, 29 de octubre de 2017

"LA LLAMADA": Campamento libertad


Si creyésemos en un Dios que canta canciones de Whitney Houston, el mundo sería mejor. Si nos diésemos una segunda oportunidad, seríamos más dueños de nuestras vidas. Si aceptásemos a la gente como quiere ser, descubriríamos que existe una palabra llamada tolerancia y que, además, tiene significado. 
De esto va "La Llamada". Porque, aparte de otras virtudes cinematográficas, de las que luego hablaremos, esta peli evangeliza a sus espectadores con un buen puñado de cosas que, de obvias, parecemos haber olvidado. Y que bien se pueden resumir en que solo tú eres dueño de una vida única, irrepetible y que puede ser maravillosa, que diría Andrés Montes. No dejes que un estúpido prejuicio, el destino o una mala decisión te la joda.
No obstante, las mejores intenciones, en esto del cine, no bastan, si no se cuajan en un vehículo que llegue al que lo ve. En este caso, sacándole risas, emoción y hasta alguna lagrimita. Eso es cine y esa es su magia. Y cuando aparece, los que amamos este arte, entramos en casi trance Teresiano, y respondemos a la llamada con las piernas abiertas. 



Probablemente, la clave de todo este milagro hayamos de buscarlo en un fraguado lleno de intenciones, honestidad, y ganas de sacar lo que hay dentro de sus creadores, Javier Calvo y Javier Ambrosi. Algo que empezó a la chita callando, pequeñito, y se fue haciendo grande y triunfal en el teatro.

Y que, step by step, tenía que terminar, por cantado, en una sala de cine. En la que los arrebatados ojos de Macarena García, el descaro interpretativo de Anna Castillo, el candor ingenuo de Belén Cuesta y el arte veterano de Gracia Olayo trascienden los límites de las tablas para desbordarse ante la mirada exultante del espectador, haciéndole pasar unos días de campamento únicos.
Los Javis demuestran así que ese auto-probarse que fue Paquita Salas, no era una casualidad y que estos tipos están aquí para hacernos reír y emocionarnos como les sale del alma, con una chispa que se echaba de menos en el cine de este país. 
Ojalá que lo sigan haciendo y nosotros, seguro que lo veremos.

by @magnumcallahan


NOTA: 9/10

TÍTULO ORIGINAL: La Llamada

sábado, 29 de marzo de 2014

"TRUE DETECTIVE" (serie tv): El barrilete cósmico

Méjico 86. Minuto 54 de partido. Argentina ya le había endosado un gol a una rival que lo era con más ganas que nunca: Inglaterra. Y el pibe Maradona engancha la bola en campo propio decidido a colarse hasta la cocina y terminar de ajustar cuentas con la pérfida Albión, la que antes de ayer había humillado a los gauchos en las Malvinas. El resto es historia, única si se recuerda en la voz del comentarista uruguayo Victor Hugo Morales. El gol, aquel gol, fue un sueño, perfecto, para muchos el mejor de la Historia del futbol.

“True Detective” nos ha descubierto a quien pretende ser un nuevo pelusa. Un crack fichado en las ligas literarias que, pese a presentarse con sólo un par de partidos televisivos en su marcador, ha pergeñado la serie con la que HBO ha vuelto a demostrar porque todas las demás siempre irán a su zaga, por debajo en el gol average.

El barrilete cósmico, se llama Nick Pizzolatto. Y en su manera de correr la banda se evidencia el toque de balón de David Lynch, la involuntaria enigmática de filmes como “El sueño eterno”, o la malsanidad de “El cebo” de Vajda. Finta, además, con referencias a la literatura gótica de Lovecraft y su maestro Chambers, y al policiaco detectivesco de Jim Thompson. Le hace la bicicleta a los amantes del rol. Y se la juega al espacio libre con las metareferencias y los estern eggs.

Pizzolatto se reserva un cameo, ojo a la camiseta

Hay maestría a la hora de organizar el juego, apoyando la narrativa en un singular montaje de idas y venidas al centro del campo, moviendo el balón del pasado al presente, en un tiki-taka en el que se alternan jugadas explosiva, derrochando facultades, con dormir el juego para inquietar, sacar de las casillas o, simplemente, recrearse en el pase.

Con todo, este nuevo enloquecedor del graderío televisivo no lo sería tanto sin un dream team que le hace la pared y sabe encontrar siempre su lugar en el campo. En estos terrenos, el amante de la chilena perfecta, el caracoleo ensimismado, la jugada de pizarra estipulada al milímetro. El tal Cary Joji Fukunaga, un arbitro de la elegancia estética feista. Visto también en apenas dos filmes de huella autoral que se une al Mister Pizzolatto integrando un tándem de Champions en lo que atañe a dotar cada plano de vida, muerte, símbolo y relectura.
Y, claro, los puntas actorales. McConaughey, hábil en el desmarque, de imposible predicción. De los que te arman el lío. Siempre al borde del área. Con hambre y olfato a bocajarro. Y Harrelson, el del punterazo procaz, el deambular prosaico, el farolillo rojo de moralidad al contragolpe. Ambos, en sinergia involuntaria, alimentándose mutuamente en su permanente combinación al primer toque.


Una de las claves de la serie, su director


Sin embargo, si bien “True Detective”, en todo su planteamiento y nudo, es ese segundo gol de Maradona en el estadio Azteca, aquel 22 de junio del 86. Una jugada modélica, de las que emboban y pasan a la Historia. Un dribbling constante, una filigrana tan imaginativa y como pretenciosa. El desenlace final, precedido de mil teorías al más puro estilo “Perdidos”, es más, a la postre, el primer tanto de aquel mismo partido mundialista. El que el ídolo albiceleste marcó con “la mano de Dios”. Y es que aquí el showrunner resuelve la melee en que la trama se había convertido con más oficio que brillantez, con más oportunismo que deportividad, no estando a la altura de las expectativas creadas, ni de lo que se le presupone sería capaz.

Pizzolatto se excusará diciendo que no era importante el resultado, si la pelota entraba o no, sino la jugada, la dialéctica de personajes, el paladeo de ambientes, las sensaciones que han sobrecogido al espectador. Sin embargo, la tangana está liada. Pues además de esto, el nuevo Dios en la Tierra, se ha ido al túnel de vestuarios dejando atrás demasiados fuera de juego, en forma de subtramas solo intuidas y detalles que luego se desdibujan y caen en un olvido que no es tal en esta época de tuiteros amantes de la tarjeta roja.

McConaughey está, sencillamente, colosal

Si me tengo que mojar, diré que mi condición de gaditano y, por ello, heroico devoto de Mágico González, me acostumbró a gozar de los pequeños milagros cuando se presentan, únicos, consustancialmente, efímeros y pocas veces, incluso, perfectos. Y mitigar la frustración de lo que pudo haber sido y no fue, tirando de imaginar que la próxima será, que Maradona sí que marcará un perfecto gol del siglo y que yo estaré ahí para verlo.

By Harry Callahan

NOTA: 9/10


TÍTULO ORIGINAL: True Detective

sábado, 22 de diciembre de 2012

"HOMELAND (serie TV)": 24 con factor humano

El falso culpable. O, mejor aún, el falso inocente. O, quizás, ni lo uno, ni lo otro. O ambas cosas. Esto es Homeland. Pero también, mucho más. Es la serie de moda en EEUU. La favorita de Barack Obama. La que no para de cosechar premios. La que tienes que ver si aún no lo has hecho...
Poniéndonos en antecedentes argumentales y reconociendo a cada cual lo suyo, lo primero que hay que aclarar es que “Homeland” no es un producto original. Es el remake americano de una serie israelí titulada “Hatufim (Prisioners of War)”, aunque con ciertos cambios, sobre todo en su segunda temporada. Esos cambios han sido la personal huella de Alex Gansa, Howard Gordon y Chip Johannessen, libretistas de la mítica “24”. A ellos, además, se debe la impronta de thriller de acción con trasfondo político y terrorista contemporáneo que tiene el show desde el comienzo. Suyos son, claro está, los giros de guion, las vueltas de tuerca y el componente sorpresa marca indeleble de la casa.
Sin embargo, “Homeland” no es una nueva versión “24”. Es un producto que no solo persigue ser un entretenimiento de calidad, sino que se me antoja un serial más maduro y adulto, con una preocupación cuasi obsesiva por la creación de personajes densos, con profundidad psicológica, que contrapesan en sus interrelaciones los momentos de mera acción non stop. En esos terrenos, la clave es el concurso de un tipo como Henry Bromell, productor ejecutivo de la malograda “Rubicón”, una opresiva y conspiranoica serie de espías contemporáneos que mereció mejor suerte que su cancelación tras la primera temporada.
Las manos guionistas de todos ellos han parido un producto que presenta un equilibrio perfecto entre la acción más dinámica y estresante, de un lado; y de otro, los conflictos personales más realistas en los que el factor humano siempre será desencadenante de cuanto pase.


 El reparto de Homeland en los pasados Globos de Oro


Pero un relato planteado en estos términos, si aspira a tener éxito, tiene a la fuerza que descansar sobre un casting con empaque. En ese asunto, “Homeland” presenta un triángulo actoral que envidiaría, a día de hoy, cualquier showrunner. Damian Lewis, Mandy Patinkin y en grandiosa medida Claire Danes, capturan al espectador con el verismo de sus interpretaciones, involucrándolo en sus conflictos hasta el punto de que las propias relaciones personales generan la misma o más tensión que la propia (y más obvia) de la trama terrorista.
La clave de todo ello es el diseño de los caracteres. En este caso, al contrario de lo que ocurría en “24” con el personaje de Jack Bauer, un héroe heterodoxo en los modos pero que sigue los cánones más o menos clásicos, en “Homeland”, el sargento Brody, Saul Berenson y Carrie Mathison son un trío de anti-héroes mucho más humanos, vulnerables y por ende, más creíbles que el que interpretara Kiefer Sutherland.
Ello definitivamente arrastra al espectador a empatizar de un modo definitivo con los protagonistas, lo que, nuevamente, conduce a una verosimilitud mayor, que se convierte en definitiva, cuando el trasfondo geo-político, en el que tiene lugar la narración, se sitúa en una América post 11-S que toma prestados de la realidad muchos hechos rabiosamente contemporáneos. En tal sentido, de destacar es el riesgo tomado por los responsables del serial al poner en imágenes situaciones y momentos que tocan heridas abiertas y aún sangrantes de la historia reciente de los EEUU.
Poster de la serie israelí "Hatufim" en la que se basa "Homeland"

Todo ello, hace de “Homeland” una serie, sencilla y sinceramente, imprescindible. Hasta la fecha consta de dos temporadas. La segunda mejor aún que la primera, a la que le costó arrancar, pues sus seis primeros episodios se preocupaban más de reenganchar espectadores que de avanzar en la trama. No obstante, tras esos seis capítulos iniciales, sus responsables pisan el acelerador y todo en adelante serán curvas… y unos finales de temporadas brutalísimos. Esperemos que la tercera y probable última season, que resitúa a los personajes protagonistas en puntos de partida radicalmente diferentes, logre ofrecernos un cierre de historia que por lógica de acontecimientos no debería de durar, pero que si sigue contándose del mismo modo que hasta ahora, no me importaría que se prorrogase cuantas temporadas les dé la gana a sus creadores.
By Harry Callahan
NOTA: 1ª temporada 8/10 - 2ª Temporada 9/10

ESCUCHA ESTA CRÍTICA EN PODCAST CON EXTRAS: https://dl.dropboxusercontent.com/u/224337446/HomelandTvCritica.mp3
TÍTULO ORIGINAL: "Homeland"
DATOS SERIE ORIGINAL "HATUFIM": http://www.imdb.com/title/tt1676462/
SOBRE LA MÚSICA DEL PODCAST: http://www.jamendo.com/es/track/895041/thethird-fall

domingo, 21 de marzo de 2010

ESTRENO: "EL LIBRO DE ELI", un Mesías apocalíptico llamado Denzel

“Zatoichi”, “The Road”, “Mad Max” o “El jinete pálido”, además del spaghetti western de Sergio Leone (al que se rinde un particular homenaje, pues uno de los personajes silba un par de veces la banda sonora de “Érase una vez en América”) son algunas de las innegables influencias que cantan en lo último de los hermanos Hughes (“Desde el infierno”). Y es que esta epopeya religiosa anti marxista llamada “El libro de Eli” es un gazpacho de muchos ingredientes, mezclados con desigual resultado según el minuto de metraje que afrontemos. Insolentemente pretenciosa, a ratos inspirada, de sorpresivo final, en exceso larga y morosa en su arranque y desarrollo, pasmosamente bien rodada en una par de secuencias (como la del asalto a la casa de madera), esta hermana muy menor de “La carretera” lo cierto es que se equivoca cuando pretende trascender y acierta cuando se centra en entretener. Estupendos la post-apocalíptica y post-moderna fotografía de Don Burgess; el mesiánico Denzel Washington, al me parece que creería incluso si hiciese de Isabel “La Católica”; y Gary Oldman, que se lo pasa en grande haciendo de malo. No obstante, recomendable sólo si no se ha visto ni leído “The Road (La Carretera)”.

By Harry Callahan

NOTA: 5,5/10

TÍTULO ORIGINAL: “The Book of Eli”

WEB OFICIAL Y TRAILER: http://www.sites.sonypicturesreleasing.es/sites/ellibrodeeli_site/

DATOS ADICIONALES: http://www.imdb.com/title/tt1037705/

martes, 2 de junio de 2009

EN CARTELERA: "ÁNGELES Y DEMONIOS", entretenida sin buscar tres pies al gato

Quizás la mejor definición de un best seller literario sea la de ese libro que se lee en la playa, en un avión o buscando, en suma, un entretenimiento deliberadamente intrascendente. Pues bien, justo eso es “Ángeles y demonios”. Lo era la novela y lo es la adaptación a cine: un fuego de artificio, un mero pasatiempo rodado a todo tren y lujo de medios, con unas localizaciones envidiables; y, claro está, hecho a mayor gloria de su star protagonista, (un metrosexual Tom Hanks, de peinado algo menos imposible que el lucido en la anterior “El Código da Vinci, al que por otro lado esta cinta supera en calidad).
Pero también es una cinta sobradamente entretenida, aunque me pese reconocerlo, si uno acepta el filme en lo que es, si entra por sus presupuestos, que en el fondo están concebidos para no pensar demasiado y dejarse llevar al ritmo de una acción non-stop.
Claro está, si el espectador busca trampas, tópicos, frases obvias y errores, la película está cuajada. Además, los actores del casting van cada uno a lo suyo, sin que pueda atisbarse el menor rastro de química o afinación. Pero quizás es lo de menos, en esta suerte de amena actualización de “Las sandalias del pescador”. No olvidemos que tras la cámara está Ron Howard, ese sobrevalorado realizador al que no suele sonarle la flauta, salvo honradas excepciones como “El desafío: Frost contra Nixón”.

By Harry Callahan

TÍTULO ORIGINAL:
“Angels and Demons”

NOTA: 5/10

WEB OFICIAL Y TRAILER:
http://www.angelsanddemons.com/
DATOS ADICIONALES:
http://www.imdb.com/title/tt0808151/

jueves, 12 de marzo de 2009

DVD: "CAMINO" riesgo, provocación y Goyas

“Camino” es ante todo una película arriesgada, por la simple decisión de llevar a cabo un filme con las premisas desde las que parte cinematográficamente; en las que las realidades y las ensoñaciones se solapan con deliberación, hilvanando una historia tan dramática como, en ocasiones, aparentemente liviana.
Pero, además, es intencionalmente provocadora, por su desarrollo y, sobre todo, por la manera de concluirla, con un verdadero salto al vacío que será insultante, ridículo o simplemente genial, en función de los ojos (y los prejuicios) de quien mire la cinta.
No me extraña que haya levantado ampollas entre los sectores católicos más ortodoxos. La sencillez en los porqués de los hechos desafían aquí a la trascendencia, y el puro azar a la severidad atávica del hecho religioso. Fesser siempre es intencionado, y su juego aquí es tan en apariencia inocente como en el fondo dinamitero.
Predestinadas al éxito son la interpretación exacta de Jordi Dauder, y las sobrecogedoras de la niña Nerea Camacho y de la casi siempre en estado de gracia Carmen Elías, premios Goya merecidos más que de sobra. Y como para no pasar inadvertidos, son detalles de inspiración como los aportados por el score de Rafael Arnau, sintonizado al dedillo con las arriesgadas ideas sobre puesta en imágenes del guión del propio Fesser; y claro, el inusual look visual que ilustra los sueños/pesadillas, marchamo del autor de “El milagro de P. Tinto”.
Controversias socio-religiosas aparte, en lo puramente fílmico, se agradece de vez en cuando que el cine nacional se aventure a pisar los terrenos del riesgo y la provocación, demostrando que sigue habiendo modos originales de contar una historia en la que, al final lo supuestamente naïf es lo esencial y lo de inicio importante, casi una mera circunstancia.

By
Harry Callahan

TÍTULO ORIGINAL:
“Camino”

NOTA: 7,5/10

WEB OFICIAL Y TRAILER:
http://www.caminolapelicula.com/
DATOS ADICIONALES:
http://www.imdb.com/title/tt1206285/