
Y es que está claro que este inglés, arquetipo del galán clásico, ha participado en un puñado de comedias que para siempre estarán en el paraíso de nuestro gusto cinéfilo. Títulos como “La fiera de mi niña”, “Historias de Filadelfia”, “Luna Nueva” o “Me siento rejuvenecer”, entre otras muchas, han sido y serán obras maestras incontestables en las que Grant demostró haber nacido para interpretarlas. Su elegancia natural, indudable vis cómica, así como su porte, gestualidad y presencia ante la cámara, le hacen justo acreedor del título otorgado.
No obstante, es justo también reconocer que el actor de Bristol (Inglaterra) dibujó otros personajes a lo largo de su carrera, que se desmarcaron en cierto modo del puro registro cómico. Filmes como “Solo los ángeles tienen alas”, “Operación Pacífico”, “Gunga Din” o sus colaboraciones con el maestro Hitchcock en obras como “Con la muerte en los talones”, “Encadenados” o “Sospecha” así lo atestiguan.
Pese a todo lo dicho, no obstante, solo fue candidato a los oscar en dos ocasiones, por “Serenata nostálgica” y por “Un corazón en peligro”, no ganando en ninguno de los dos casos. Al final, la Academia le reconoció con una estatuilla honorífica. Se retiró relativamente joven, con apenas sesenta años y nos dejó a mediados de los ochenta.