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sábado, 25 de febrero de 2017

"FENCES·: Oportunidades perdidas


Si fuese politicamente incorrecto, diría que este año los oscar serían #soblack. “Figuras ocultas”, “Moonlight”, “Loving”… A los que sumar otros títulos excluidos en medio de la carrera de premios, por razones no cinematográficas, como “El nacimiento de una nación”. Y a ellas, hay que añadir, “Fences”, la tercera realización del actor Denzel Washington. Un tipo comprometido con su raza. Que durante muchos años se autoexcluyó de interpretar a malos en el cine, para limpiar la imagen que de los afroamericanos se daba en las películas. Lo que, a la postre, lo acabó convirtiendo en el Tom Hanks de color. El gran héroe cotidiano negro.

Coherente con esta filosofía, Denzel se embarcó, recientemente, en la reposición teatral de la obra militante del Pulitzer August Wilson, “Fences”. En ella sea hablaba del racismo y de como éste condicionó las vidas de muchos hombres y mujeres, truncándolas, convirtiéndolas en fracasadas, aplastando la individualidad, cercenando sueños. Y como todo ello ha pasado de generación en generación, como un daño imposible de resanar y olvidar.

En la cinta que ahora se estrena, Washington retoma ese mismo texto, espíritu y reivindicación amarga. Y con, prácticamente, el mismo casting protagónico que pisó las tablas neoyorquinas, levanta esta producción que también, como antes apuntaba, dirige.


En el platillo de lo indiscutiblemente bueno del filme, están los excelentes diálogos que el propio August Wilson dejó adaptados para el cine antes de morir. Y, claro, excelsamente dichos por sus protagonistas, ambos nominados con justicia al oscar, el propio Denzel y esa Meryl Streept negra que es Viola Davis. Pero quizás solo eso llena el haber de la cinta. El debe, es otro cantar. 

Y es que, el que hace poco ha sido el más magnífico de los siete ídem, reconozcámoslo, es un actorazo copapinero, pero como realizador, es tremendamente mediocre. Ninguno de sus trabajos anteriores en este oficio ha sido remarcable. ¿Alguien recuerda a “Antwone Fisher” o “The Great Debatiers”? Ésta última ni siquiera estrenada en cines aquí. 

En este sentido, “Fences” no es una excepción, resultando un trabajo carente de inventiva, rutinario y profundamente tedioso y aburrido. Una tv movie con ínfulas. Teatro filmado que se limita a reproducir unos diálogos contundentes, con carga de profundidad, encarnados en unos actores dotadísimos, pero ahí queda la cosa. Una oportunidad perdida, como la carrera de Troy Maxson.



NOTA: 6/10

TÍTULO ORIGINAL: Fences

domingo, 8 de enero de 2017

"COMANCHERÍA (HELL OR HIGH WATWER)": LADRONES DE TIERRAS

El último movimiento de cámara de “Comanchería” deja muy claro que lo importante es la tierra. Lo decían en “Lo que el viento se llevó”: “Por la tierra trabajamos, luchamos y morimos”. Y la tierra se roba, añade ahora David MacKenzie. La robó el hombre blanco a los indios. Y, en nuestros días, los bancos se la roban a aquellos, con su depredación hipotecaria. De ahí que se juzgue “necesario” robar a su vez a estos, no ya para ganar los cien años de perdón del refrán, sino para conservar el terruño, lo verdaderamente único y atávicamente esencial. Aquello por lo que te haces respetar. Lo que de ti queda como legado.

De eso va “Hell or high water”, título original de este film. “Sea como sea” que podríamos haber titulado aquí. Lo que incluye hacerlo por las malas, a tiro limpio. Interesante es también ver como nada ha cambiado en un país de gatillo fácil, construido a mano armada. En donde a los rateros aún les persigue una patrulla espontánea de la gente del pueblo, ya no a caballo, sino en potentes 4x4, pero si que a balazo vivo.

Porque, en mucho, el far west sigue siéndolo. De su poética también habla, crepuscularmente, esta película de shérifs que son rangers, salones y cruces de caminos que son casinos, forajidos que son comanches y comancheros, y cielos rasos y praderas sin fin que aún seguirán siéndolo, aunque se quemen o las hagan arder.

MacKenzie dirige a Pine

Y hay metáfora social. Y cine negro, con últimos golpes, polis a punto de jubilarse y una voz en off que habla en las letras de una selección de canciones descriptivas de personajes, acciones y sus consecuencias. Y buddie movie, con dos parejas de ratones y gatos. Y excelentes actores, con frases y diálogos maravillosos. Inmenso Jeff Bridges, más Clint Eastwood que nunca. Sabe este filme mucho a “Un mundo perfecto”, aunque por otro lado, joder, ¡también a “Thelma y Louise” y su antecedente “Dos hombres y un destino”! Y un guaperas llamado Chris Pine que jamás volverá a estar tan bien, emparejado con esa encarnación del caos que siempre sirve imprevisible Ben Foster, ajado aquí sorpresiva y visiblemente por la edad.

Y para colmo, la cinta está musicada por Nick Cave y Warren Ellis, con el mismo acierto que otros soundtracks suyos, como el compuesto para la no menos crepuscular, poética y de forajidos del oeste, “El asesinado de Jesse James por el cobarde Robert Ford”. 

Y es que esta “Comanchería”, que, nota para curiosos (y para los que odian su título), conserva en nuestro país precisamente el título de trabajo que se le dio mientras se rodaba, es, en suma y por dejar de marear el asunto, una puñetera joyaza.


NOTA: 9/10

TÍTULO ORIGINAL: Hell or High Water

sábado, 9 de julio de 2016

"MONEY MONSTER": Moralina made in Hollywood


Tratándose de una peli de la sabiondilla Foster, no pude evitar crearme cierto hype antes de entrar a “Money Monster”. A ello contribuyó el tema y que en la producción andaban enredando Clooney y Grant Heslov, que en lides parecidas parieron perlas como de “Buenas noches y buena suerte” o “Los idus de Marzo”.
Pues bien, como dicen los taurinos, tarde de expectación, tarde de decepción, aunque con matices... 
Lo primero que habría que hacer es olvidar filmes que podrían ser más o menos referenciales, como “Tarde de perros”, “Network, un mundo implacable” o, los más recientes y más lúdicos, (aunque con poso) “John Q” o “Plan Oculto” . Y ello, porque, el asunto desde casi el arranque es errático, como lo es el tono y, sobre todo, tópico y hasta simplón el diseño de personajes, y el argumento y su resolución, pese a la espectacularidad que de hecho la rodea.
Y es que, nos encontramos más ante una peli con moralina, de esas que hace Hollywood para lavar su conciencia, que ante el “algo más” que se le presupone a sus factotum
Bien que no todo el mundo puede ser Sorkin, y que George y Julia no son un trasunto de Daniels y Mortimer, en “The Newsroom”, pero se echa de menos chicha, diálogos, y dirección de actores, al menos, sobre todo en Clooney, que roza lo ridículo y es devorado, sin miramientos, por ese chavalito de “71”, “Invencible” o “Convicto”, Jack O´Connell, que entiendo es todo su mérito, vista la carrera que ya luce. 
Eso sí, y ahí van los matices, se agradece la solvencia y buen manejo de la cámara. Y que pase volada. Pues entretener, entretiene. Pero me sabe tan mal que vosotros, Foster, Heslov y Clooney, me tratéis como espectador bobalicón, de pelis de buenos y malos, y de historias apapilladas...

by @magnumcallahan


NOTA: 6/
10


TÍTULO ORIGINAL: Money Monster

WEB OFICIAL Y TRAILER

DATOS ADICIONALES

sábado, 7 de marzo de 2015

"SELMA": Panfletaria, efectista, anticinematográfica...


Probablemente, “Selma” sea la cinta más panfletaria, efectista y anticinematográfica que he visto en años. Y me quedo tan ancho al decirlo, por muy políticamente incorrecto que pueda parecer este comentario, dado que el filme se ha erigido en la bandera con el que el black power hollywoodiense pretende sacudir este años las conciencias y reivindicar un pasado y presente de discriminación. 


Y es que, me vais a permitir que pase con olimpismo de connotaciones fuera de la pantalla que, francamente, como diría Rhett Butler, me importan un bledo. Porque, al fin y al cabo, lo que debe juzgar una película, no es otra cosa que su valía per se. Y, desde ese punto de vista, “Selma” es todo aquello que jamás quiero ver en un cine. 


Cuando tienes un argumento real tan potente, sensible y, diablos, mítico como el que cuenta la cinta de Ava DuVernay, la historia se cuenta por si misma. La película que de ello hagas no necesitas enfatizar cada imagen con una fotografía publicitaria, caer en la cámara lenta, subir la música sensiblera hasta el abuso, ni pretender en cada plano crear un icono. No estás haciendo Historia, nena, estás contando Historia. Y lo haces, además, sobre un tema como el racismo en la América profunda sobre el que se habrán podido llevar a cabo mil y una aproximaciones. Y sobre un personaje, Martin Luther King, sobre el que se ha dicho ya todo lo que cualquiera se sabe de carrerilla.

Ava DuVernay dirige a David Oyelowo

Con todo ello, lo que consigue “Selma” es retraer al espectador al que cansa tanta pose, tanta impostura antinatural, poco empatizable, en un tiempo que vivimos que, en lo audiovisual, es, pese a quien pese, hiperrealista.

Una lástima que, con el pretexto de llegar al gran público, de tratar de hacer carrera de premios, la opción que se tome pase por tratar infantilmente al espectador, con una burda manipulación demagógica, tópica y simplista a mas no poder. Pitt, Ophra y compañía se han gustado demasiado, olvidando muy pronto que se puede hacer cine militante a la par que de enorme calidad, como demostraron el año pasado auspiciando un peliculón, de poso muy similar, como fue la seca, brutal y maestra “Doce años de esclavitud”.


NOTA: 2/10

domingo, 1 de febrero de 2015

"NIGHTCRAWLER": Dream is Over

Un mundo que se alimenta del aprendizaje online de las reglas del mercantilismo y de la voladura de cualquier frontera que impida la deshumanización, excreta diarreicamente tipos como Lou Bloom. El american way of life ya no es un anuncio de Marlboro. Ni el sueño americano se resume en las palabras iniciales que en "El Padrino" monologa el funerario Bonasera. Dream is Over. La ahora pesadilla yanqui se emparenta más con la peripecia codiciosa de los paletos anabolizados de “Dolor y Dinero”; o, yendo al meollo, con la sanguijuela repugnante que encarna un aterrador Jake Gyllenhaal, en este “Nightcrawler”, primo, en sociopatía, del Travis Bickle de “Taxi Driver”
“Luna Nueva”, “El gran Carnaval” o “Network” son clásicos Disney risibles, irónicamente cómicos, superados por el hoy que, con incomodante veracidad, vivisecciona la opera prima de Dan Gilroy, que desnuda, sin concesiones, la voracidad rivalista y cainita de una sociedad que, como suerte de nuevo Saturno post Lehman Brothers, devora a sus hijos con fruición en cualquier restaurante fastfood.

                                                           Bloom al filo de la noticia


Y es que, “Nightcrawler” no solo tira con bala de punta hueca (y obviedad) al periodismo de tinta roja, del que apostataría cualquiera de los santurrones de la redacción de "The Newsroom"; sino que ecografía con vividez el fracaso (nunca oficialmente reconocido) del capitalismo sin domesticar, como supremo mandamiento laico de un país que lo lleva en su ADN, atávicamente.



Gilroy y Ghyllenhaal, guión en mano

No obstante todo ello (y su vocación indie) no hablo de un filme de arte y ensayo. La película encima tiene la bendita chulería de emascararse como thriller de los soberbios, emparentado en lo estético y conceptual con Michael Mann, el Wind Refn de “Drive”, o el Walter Hill de “Driver”, en el que se quema rueda en una urbe nocturna de neón y asfalto, de viento en las palmeras, de sonido de escáneres policiales, de amaneceres que nunca traen las alas con las que escapar de una ciudad en la que ya no quedan ángeles, pese a su nombre.


NOTA: 9/10

TÍTULO ORIGINAL: Nightcrawler

sábado, 18 de octubre de 2014

"RELATOS SALVAJES": Szifron, el pescador


Me cuentan los que pescan que la clave para capturar al animal es dar y tirar de sedal, anticipando sus movimientos, con firmeza pero delicado, convenciéndole a la postre de que se entregue. Qué es estéril resistirse. Que haga lo que haga, terminará en la buchaca. 

Sí, sí, parece fácil, me aclaran, pero en el toma y daca, es muy posible que el bicho gane la partida, la tanza tense demasiado y se rompa, siendo ya imposible recuperar al pez que se irá libre, lejos, muy lejos, de donde no volverá, pues sabe bien lo que hay.

Damián Szifron es un consumado pescador. De esos que podría dar mil y un consejos como los que apuntaba. Y todos impagables. Curtido en televisión (“Los Simuladores”, “Hermanos y Detectives”) donde el share te puede convertir, de un día para otro, en picadillo para surimi, sabe cómo hacer que el espectador muerda el anzuelo y ya no lo suelte jamás.

Damián Szifron, de pesca

“Relatos Salvajes” es paradigmática de cuanto digo. En ella las historias se tensan dramáticamente y se destensan con comicidad, para al final, de con un certero golpe dejarte como pez fuera del agua, desarmado y presa de quién te ha sabido guiar a donde no esperabas. 

Entre los valiosos aparejos del autor de “Tiempo de valientes”, encontraremos un manejo de las herramientas audiovisuales pasmoso, en el que aspectos como la fotografía, el montaje o los insertos musicales actúan en apoyo envidiable de unas historias que embaucan y prenden así definitivamente. 

El de la boda, el mejor de los relatos

Si tuviese que quedarme con uno de los relatos salvajes, ejemplificante de todo lo que comento, lo haría, sin dudarlo, con el último. Una mascletá de recursos narrativos que tensa hasta límites insospechados una historia que camina siempre al filo del abismo, y que bien podría romperse en cualquier instante, malográndose por ridícula con el consiguiente cabreo del personal, pero que su director (y guionista, y montador, y…) sabe coronar del único modo posible, después de habernos hecho vivenciar una montaña rusa de sensaciones. 

Visto lo cual, no me resisto, ningún inconveniente en seguir picándole, señor Szifron, me tiene usted en su red.


NOTA: 8/10

TÍTULO ORIGINAL: "Relatos Salvajes"

domingo, 23 de marzo de 2014

"DALLAS BUYERS CLUB": La lista de Woodroof

Imagino que entre los objetivos de “Dallas Buyers Club”, no estaba rendir confeso homenaje a “La Lista de Schindler”, por aquello de que se cumplían veinte años de su estreno. Pero lo cierto es que, el personaje protagónico de la cinta comparte con el que fuera “justo entre las naciones” más de una concomitancia.
Sé que la Historia está llena de gente despreciable que hacen un agosto de la calamidad, pero que, paulatinamente, mutan en individuos altruistas arrebatados por la injusticia que les circunda, de la que se convierten en fustigadores. Sin embargo, de todos ellos y de las películas que los han hagiografiado, creo que Spielberg y el otro Steven, Zaillian, su guionista, contaron este tránsito vital hacia la metafórica luz de un modo maestro, convirtiendo el filme en cita referencial obligatoria.
Oscar Schindler pues, como digo, era uno de estos tipos, y también lo es, o lo fue, Ron Woodroof, un cowboy de rodeo, yonqui hasta las trancas, que se jalaba, además, a cualquier descarriada que se le pusiera a tiro de bragueta. En los ochenta, esto te hacía carne de cañón del VIH. Y este kamikaze tejano de los placeres urgentes cayó cual mosca sin remisión ni perdón posible. 
Pero, una vez vista de cara la parca y lo vetado que para él estaba cualquier tratamiento, decidió darle esquinazo al sistema y buscarse la vida, nunca mejor dicho, procurándose soluciones medicinales alternativas. El tipo aguantó el tirón y el mes de existencia al que le sentenciaron, se transformó en años y el infortunio en negocio. Concretamente, el de proveer tratamiento a tantos infelices como por miles el SIDA había puesto en el patíbulo en aquellos ominosos años de marginación y abuso de las major farmacéuticas.
Así Ron como Oscar, fueron carroñeros de las desgracia, a la que sacaron pingües réditos, hasta que poco a poco, se convirtieron en repentinos paladines de sus víctimas. Más Schindler que Woodroof, que nunca terminó de abandonarse a la causa y siguió hasta el final viviendo de su buenismo libertario individualista.
De todo esto va esta nueva “Lista de Schindler” que no es tal lista, sino un club muy sui generis. De eso y de, paralelismos aparte, tener el privilegio de ver como un actor se hace acreedor de un oscar por méritos imposibles de escatimar. McConaughey está portentoso en pantalla, empleando su transformación física, hechuras y dicción para crear oro puro interpretativo. Cierto es que su personaje es agradecido, pero él actor tejano lo sobredimensiona. A ello contribuye, por momentos, la recuperación para la gran pantalla de un tipo que con similares armas actorales, nos brinda otro rol no menos memorable, aunque, en este caso, secundario. Jared Letto está en estado de gracia, lo que también le ha valido el reconocimiento de la Academia.
Y es que, lo que mejor retrata el ojo del realizador Jean-Marc Vallée, es la encarnación de personajes potentes, subyugantes, llamados a empatizar con el espectador. Otros aspectos de la cinta son menos lúcidos y hasta algo confusos. Es el caso de su narrativa, sobre todo en la segunda mitad, cuando del retrato de sus protagonistas se pasa a la peripecia vital, burocrática o, meramente, histórica del que todo biopic es esclavo. Ahí el filme naufraga, incluso en las intenciones meramente reivindicativas por ausencia de pulso y definición.

 
by Harry Callahan
 
NOTA: 6/10
 
TÍTULO ORIGINAL: Dallas Buyers Club
 
 

sábado, 1 de marzo de 2014

"PHILOMENA": El oscar que nunca ganará Judi Dench

Los oscar son injustos. Te llegan o no. Y si lo hacen, hay que parafrasear el título de la peli de Woody Allen: Tomarlo y salir corriendo. A Judi Dench la miro un santo de cara en “Shakespeare In Love”. Sus ocho minutos encarnando a la reina Isabel I cayeron en gracia y se llevó a casa el eunuco dorado, mientras (ella y) muchos de nosotros nos frotábamos los ojos y decíamos WTF!
Y lo aprovechó, vaya que sí. Para Judi no hubo maldición del oscar. Aquello le sirvió para ponerla en el mapa, pese a ser una actrizaza, con sobre todo, mucho teatro, a sus espaldas. Su presencia en cualquier casting daba caché, clase, distinción british a la peli que fuera.
No obstante, supongo que estos días, la Dench se sorprende una y otra vez imaginando que va a la ventanilla de Academia y le permiten cambiar aquel de mejor secundaria por este de mejor actriz principal por “Philomena” al que está nominada. Probablemente, uno de los mejores trabajos de toda su carrera, que es decir… y mucho.
Y es que, en la película de Frears está de un soberbio superlativo. Sin maquillajes, sin vestuarios suntuarios de época, sin tics, sin hacer de loca, de borracha o de tonta. Sin aditamentos, sin concesiones a la galería. Solo ella dando piel y voz a una mujer ordinaria, con una pequeña gran historia entre manos.



Y así encara su performance, con la naturalidad que solo las grandes saben exudar. Cada gesto es sutil, cada frase está dicha sin discurso. Cada reacción es humana. Cada mirada es la de esa vecina, ya algo mayor, que vive en el piso de arriba de nuestro bloque.
El problema es que Judi, tuviste tu momento, estuviste de moda, rompiste la pana con tu presencia hace ya más de quince ceremonias y esta vez toca turno a otra que, probablemente, nunca llegará a alcanzar la sublime maestría con que das clases en este pseudo telefilme sensiblero de Stephen Friars. Pero amiga mía, permíteme terminar con otro parafraseo, este más prosaico, a lo Sandro Giacobbe: por mucho que me duela, lo siento mucho, el oscar es así, no lo he inventado yo.

By Harry Callahan

NOTA: 5/10

TÍTULO ORIGINAL: Philomena

martes, 19 de marzo de 2013

"EL CHICO DEL PERIÓDICO": Zafiedad y efectismo made in Daniels

Probablemente, en “Precious”, la anterior película de Lee Daniels, la historia estaba por encima de su puesta en escena. Y ni la torpeza de su director al ponerla tan rudimentariamente en imágenes, conseguía matar su espíritu. En “El chico del periódico” el asunto es bien distinto y en esta sí que podemos felicitar al realizador de Filadelfia porque lo ha logrado. Ha convertido la curiosa novela en que se basa (y que muy a punto estuvo de rodar Almodóvar) en un ejercicio fílmico completamente errático, que colisiona traumáticamente géneros y que trata de ser muchas cosas para, al final, no lograr nada. 
Ya no es sólo el estilo escatológico feísta de su autor el que molesta, sino su preocupación por el efectismo carente de fondo, que aquí se propone enarbolando el sexo y la violencia como ardides que apelan a los instintos básicos del espectador a la hora conseguir atarle a la butaca y que se trague todo lo demás que Daniels le propone y que es, sencillamente, incomestible. 
Se me antoja harto complicado sacar en un film a Nicole Kidman carente de todo glamour. Pues aquí de nuevo el autor de “Shadowboxer” vuelve a batir records. Es difícil imaginarla tan chabacana como luce en esta película. Y no sólo porque su personaje tenga un punto de milf ordinaria con sexualidad barriobajera, sino porque Daniels la hace transitar por situaciones interpretativas que basculan entre el ridículo y la vergüenza ajena (las secuencias de la micción y la masturbación son, directamente, de cárcel sin posibilidad de indulto). 


Claro que el capítulo actoral entero es de nota. Tanto en la ideación de los personajes, como el modo en que estos se encarnan en el celuloide, merecen toda clase de chuscos calificativos que siendo condescendientes podemos resumir en: imposibles, excesivos e inverosímiles. McConaughey y Cusack, no obstante, bien pueden respirar tranquilos, pues ya han hecho esa “la peor película” que todo actor acaba llevando en su filmografía. 
En resumen, que “El chico del periódico” es solo recomendable para quienes, inexplicablemente, gocen con frenesí viendo a Zac Efron en calzoncillos, pues se van, incluso, a hartar. Disculpad la zafiedad de esta crítica, pero todo lo malo se pega.

by Harry Callahan

NOTA:1/10

WEB OFICIAL Y TRAILER: http://thepaperboy-movie.com/

viernes, 25 de enero de 2013

"BESTIAS DEL SUR SALVAJE": La tribu del dique grita libertad


Las tribus, habitualmente, aparecen en los documentales. En la selva. En lugares muy lejanos. Van en taparrabos y se atraviesan la piel con estrambóticos palillos… “Bestias del sur salvaje” nos descubre que hay tribus a la vuelta de la esquina, o en este caso, a la vuelta del dique. Ese que representa una civilización que galopa, como los monstruos del filme, trayendo el apocalipsis de la modernidad a su paso. Una civilización que es la bestia que destruye un modo de vida, el de los “salvajes”, esos que aún oyen el latido de la Naturaleza y que tiene que hacerse fuertes, sin contemplaciones, si no quieren morir, o peor aún, ser desterrados.
Pero estos ingenuos del Sur, irreductibles hasta la muerte, visten vaqueros y beben cerveza. Hablan nuestra lengua y construyen sus casas, sus botes y, en suma, todo lo que les permite vivir un día más con los elementos que el Norte desecha. Ese Norte que tratará siempre de rescatarlos de sí mismos, para luego, seguramente, domesticarlos.


Todo esto debió fascinar a Benh Zeitlin, que ha sabido bien apoyarse en una narrativa visual pseudo documental, salpicada de realismo mágico, que nos zambulle en la esencia viva de esta cercanísima tribu que se aferra al derecho a vivir libre y contra natura. “Bestias del sur salvaje” es así un grito de reivindicación, un manifiesto vida, un deseo de esperanza (im)posible encarnada en la prodigiosa presencia y voz narradora de la niña protagonista Quvenzhané Wallis.
by Harry Callahan
NOTA: 7/10
TÍTULO ORIGINAL:"Beast of the Southern Wild"

NOMINACIONES A LOS OSCAR: 4

jueves, 18 de febrero de 2010

EL CINE QUE LLEGA: "Harry Brown", quién mucho abarca...


"Gran Torino" y "Harry Brown" (aún sin fecha de estreno en España) tienen más de un paralelismo. Un personaje de edad, con un pasado violento que se intuye (nunca se detalla), un barrio de pandilleros y la violencia que irrumpe arrollandolo todo. Pero además del argumento, que toma matices y derroteros diferentes, la principal coincidencia es que las dos películas se construyen sobre ese personaje que decía antes, y claro, sobre el actor que lo interpreta, los excepcionales Clint Eastwood y Michael Caine, respectivamente. Los paralelismos no obstante concluyen ahí, pues más allá de que Caine confiere un verismo y autenticidad inusitado a todos personajes y a este por extensión, "Harry Brown" no es "Gran Torino", pues pretende ser muchas cosas para acabar no siendo ninguna en concreto.
Clásico thriller de venganzas, filme de crítica social a lo Ken Loach e incluso melodramón sobre la soledad, el casi debutante realizador Daniel Barber trata de aglutinarlo todo, pero lo hace de un modo delabazado, consiguiendo un producto a ratos de buena factura plástica pero carente de coherencia interna.
No obstante, y volviendo al principio, las lecciones de interpretación que imparte Caine en cada película puede justificar su visionado.

By Harry Callahan

NOTA: 6/10
TÍTULO ORIGINAL: "Harry Brown"
WEB OFICIAL Y TRAILER:http://www.harrybrownthemovie.com/
DATOS ADICIONALES:http://www.imdb.com/title/tt1289406/

domingo, 20 de julio de 2008

DVD: "En un mundo libre...", ...nuevos modos de esclavitud

El cine puede tener muchas finalidades. Desde proporcionar pura evasión de la realidad a tratar de golpearnos con ella para que espabilemos. Ken Loach es de esta última opinión, de los que piensan que el cine debe mover las conciencias. Su trayectoria así lo evidencia y títulos como “Lloviendo piedras”, “Mi nombre es Joe” y muchas otras lo prueban.
La última realización, por ahora, de este veterano cineasta es “En un mundo libre...”, premiada en el Festival de Venecia como mejor guión, y en el de Sevilla como mejor película. Las herramientas con las que trabaja Loach aquí vuelven a ser las mismas que bien conoce y emplea. Una realización desnuda de artificios que nos sitúa modélicamente como observadores casi de un documental. Los actores son tan solventes como desconocidos, lo que consigue que nos acerquemos a la historia sin prejuicios ni avisos acerca de qué puede suceder. Y, por último, lo que se cuenta trasciende la pura metáfora, el mero simbolismo, para mostrarse con un realismo seco y cotidiano.
Aquí el trasfondo sobre el que se desarrolla el argumento es la inmigración, legal e ilegal, y la necesidad de trabajar para vivir. Y de cómo al calor de toda necesidad siempre nace el negocio y, a renglón seguido, el lucro injusto. Pero, además, el film nos propone no sólo el bien o el mal con letras de molde, sino, las tonalidades grises, los cruces progresivos de líneas, nos cuestiona acerca cómo es posible convertirse en aquello de los que se adjura (prodigiosa en este caso las secuencias círculo inicial y final), y si somos o debemos hacer lo que nos dan o recibimos.
En este capítulo, la tendencia al maniqueísmo del que siempre se acusa al cine de Ken Loach se puede también atisbar en esta película, si bien creo, sinceramente, que esto y su discurso militante, ceden en este caso en pos de contar, sin cabezas de turco y desde varias ópticas, algo que ocurre hoy por hoy en cualquier ciudad de nuestro llamado primer mundo.

By Harry Callahan

NOTA: 7,5/10

TÍTULO ORIGINAL: “It´s a Free World…”
WEB OFICIAL:
http://www.sixteenfilms.co.uk/films/film/its_a_free_world/
TRAILER:
http://www.youtube.com/watch?v=2-XwzDV-dW8
DATOS TÉCNICOS:
http://www.imdb.com/title/tt0807054/