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domingo, 29 de abril de 2018

"VENGADORES:INFINITY WAR" Cuando tú vas...


¿La película total de superhéroes? Probablemente sí. Al menos, a día de hoy.
Los Russo, perfectos, equilibrando tres elementos. 
1º Espectacularidad: acción con punto de vista seguible, más la esperada grandilocuencia visual, más emoción al describir como van apareciendo y relacionándose todos los personajes del universo fílmico Marvel. 
2º Drama: nadie ganará un oscar por ello, pero los personajes tienen conflicto y el malo no es unidimensional. 
Y 3º: la comedia, marca de la casa, algo previsible ya pero con algunos chascarrillos logrados. 
Me molan cosas como el musicazo del penúltimo sinfónico vivo: Silvestri; que Hulk no se quiera convertir; que haya un enano gigante; que se anuncie a lo Bond el regreso de cierto personaje y que a Cris Pratt le pase lo que le pasa al final, bien. Creo que por su culpa detesto “Guardianes de la Galaxia”. 
Y lo que más me chifla, el final, que deja con el culo torcido a la platea. En mi cine todo Cristo se quedó en la butaca creyendo ingenuos que en una escena post crédito, el final sí que sería el que esperaban. Y no. 
Chúpate esa DC. Cuando tú vas, Marvel ya viene de allí.


NOTA: 9/10

TÍTULO ORIGINAL: Avengers:Infinity War

jueves, 13 de octubre de 2016

"UN MONSTRUO VIENE A VERME": Bayona no es Spielberg

El cine de Bayona es un tren de mercancías que te pasa por encima. Te arrolla. Te deja devastado. Es inmisericorde en esto, siempre. Sus películas ajustan a la perfección en la categoría de "experiencia cinematográfica", en el mejor sentido del tópico. Y necesitan, para su análisis crítico, trascender esos instantes posteriores al visionado, en los que quedas desecho por las emociones. Son películas que hay que dormir, dejar pasar el tiempo y el espacio necesarios que diluyan las sensaciones que consiguen aflorar. 

Fuera ya de trance, reposada su tercera realización, “Un monstruo viene a verme”, este tipo se me sigue revelando como un excepcional contador de historias, además de un genial encontrador de nuevas maneras de eludir, hábilmente, lugares comunes. 
Y es que, en el aspecto narrativo, su discurso fílmico es inobjetable. Y no ya solo porque, desde el punto de vista técnico, el alumno más aventajado de la ESCAC, posee una caligrafía visual y sonora inapelable, sino porque sabe bien que el mejor modo de atrapar en una historia al espectador es a través de los personajes. Y sobre éstos bien construye firme su andamiaje narrativo. La cuidada disección expositiva del perfil psicológico de los protagonistas, la empatía de sus elementos definitorios para con el espectador y la lúcida disección de las relaciones de esos personajes con el resto de pobladores del relato y su geografía física, son las herramientas de las que se vale Bayona para que la inmersión en lo que cuenta embeba absolutamente al que se acerca a su obra. No es tan importante así lo que cuenta (que puede ser una historia mil veces vista) sino cómo se cuenta a través de los personajes que el prodigiosamente define.



En “Un monstruo viene a verme” la clave es Conor. Y su madre. Una vez más. De nuevo. Esto es lo importante, y nada más. El resto es comparsa. Aderezo. En ello se vacía JA. De ambos personajes, de ambos actores, extrae hasta la última gota de su jugo. Los instantes, las secuencia, las escenas, todo en lo que ellos están es mágico; tiene verdad y se clava en el corazón. Y da igual que la Weaver quizás hubiera merecido trascender a su arquetipo y haber agradecido su presencia en el cast con algo más que un puñado de instantes, esos sí, excelsos. O lo mismo da que el rol del padre o el actor que lo encarna, o quizás ambos, sean unos auténticos patanes de sonrojo. Como digo, todo ello y alguna falla más que a la cinta seguro se puede sacar, resbala al autor de “Lo imposible”, porque él está en otras cosas, las que verdaderamente a él y a nosotros nos importan. 
Además, y como explorador de nuevas rutas en los géneros, esos que como tales siempre están salpimentados de tópicos, Bayona sabe bien que debe dotar al relato de elementos que le den alas, que sorprendan al que lo visione, porque la gente se las sabe todas. Desde esa óptica, el éxito (no sin riesgos) de mezclar escenas de realidad cruda, dramática, sin trampas estéticas, con la pura fantasía a la que nos lleva la presencia mágica de un monstruo de irrealidad digital, pero con la sobrecogedora voz (vellos de punta) de Liam Neeson, o la narración bedtime stories representada con estilizadísimos dibujos animados, concibe una propuesta a la que el espectador podrá objetar otras cosas pero no la ausencia de esfuerzo e intención porque llegar a lo previsible, a lo que se sabe ocurrirá, se torne un camino sorpresivo y sorprendente.
Bayona no es Spielberg, ni lo quiere ser, aunque lo admire y muchos se empeñen en compararlos. Su cine no posee marcados tics, ni la pluscuamperfección que emana de la gracia de un Dios; ni es, seamos claros, tan manipulador (aunque sea, de nuevo, en el mejor sentido). JA es un contador nato de historias, al que le importa más que emocionarte con ellas, hacer que discurras sobre el porqué te has emocionado y de qué manera.


NOTA: 9/10

TÍTULO ORIGINAL: A Monster Calls

viernes, 3 de enero de 2014

"LA VIDA SECRETA DE WALTER MITTY (2013)": La nueva Forrest Gump...


Ben Stiller me gana cuando se le ocurren pelis tan vitriólicas como “Tropic Thunder: ¡Una guerra muy perra!” o “Zoolander”, en las que desaparrama toda su vis cómica cultivada con mordacidad inclemente en el mítico Saturday Night Live.
Le soporto lo justito, cuando va de tontolaba judío, acomplejado, buenista, gafe, cachondeable, un personaje en el que viene repitiéndose como el ajo desde que los Farrelli le descubrieron al mundo, con “Algo pasa con Mary” (Los Farrelli, recordáis, aquellos del caca, culo, pedo, pis que tanto hicieron por la comedia moderna americana…)
Regreso, que me disperso, como siempre… Finalmente, no le trago cuando juega a eso que tanto obsesiona a los encasillados, cambiar de registro. Esto ocurre con “La vida secreta de Walter Mitty”, una versión pretenciosa made in Hollywood de un libro de autoayuda a lo Paulo Coelho.
Y si insufrible es el pseudogurú brasileiro, más aún lo es esta reinterpretación de sus postulados, corregidos y “mejorados”, que se resumen en que o te conviertes en un tío guay por huevos, o ya te pueden ir dando dos duros. Puro American Way of Life…
No obstante, toda esta filosofía de revista de sala de espera de dentista me resbala notoriamente. Cada cual, puede contar en su peli lo que quiera, si lo cree. Hasta ahí podríamos llegar. Otra cosa es que, me la vendan como muchas cosas que no es, entre ellas, la nueva “Forrest Gump”. Y por ahí sí que no paso, amigo mío. 



Ben Stiller dirigiéndose

A quién se le ocurriese la comparativa, unas preguntitas: ¿Este más carapalo que nunca Ben Stiller en que se parece a Tom Hanks, actoralmente, digo? Sus personajes, aparte de salir puntualmente corriendo en sendos instantes de ambas cintas, ¿en que más se asimilan? ¿Es Kristen Wiig la nueva Robin Wright y yo no me he enterado? ¿Shirley MacLaine o Sean Penn están tan fantásticos como Sally Field o Gary Sinise? ¿El score de Theodore Shapiro es siquiera mencionable en el mismo párrafo en el que me refiera, tras hacer varias genuflexiones, al clasicazo de Alan Silvestri? ¿La incrustación de textos a lo Isabel Coixet es comparable a la audacia y la revolución visual que obró en su día Zemeckis? Y lo más importante, este anuncio de Visit Islandia ¿es capaz de tocarte el corazón con una milésima parte de la emotividad con la que lo hacía la que guionizara impecablemente Eric Roth? 



El mejor momento del filme, gracias a David Bowie

Cuando me pongo criticón me canso mucho, por eso no voy a perder más el tiempo rebatiendo otras comparaciones con cintas con las que Stiller aspira a ser referenciado: “El Rey Pescador”, “La vida de Pi”, “El Show de Truman”… ¡¡¡¡“Que bello es vivir”!!!! Lo siento pero me da la risa tonta. Chica es la desvergüenza y la presuntuosidad de este ¿remake? que, afortunadamente, nada tiene que ver con el original que deliciosamente interpretase Danny Kaye.


By Harry Callahan

NOTA: 4/10

ESCUCHA ESTA CRÍTICA EN PODCAST: https://dl.dropboxusercontent.com/u/224337446/criticaLaVidaScretaDeWalterMitty.mp3

TÍTULO ORIGINAL: "The Secret Life of Walter Mitty"
TRAILER: http://www.sensacine.com/peliculas/pelicula-206710/trailer-19535168/
WEB OFICIAL: http://www.lavidasecretadewaltermitty.es/
DATOS ADICIONALES: http://www.imdb.com/title/tt0359950/
SOBRE LA MÚSICA DEL PODCAST: http://ccmixter.org/files/The3amAssociation/20008  http://www.jamendo.com/es/track/894992/tokyo-lights

martes, 28 de febrero de 2012

"LA INVENCIÓN DE HUGO": El sueño cinéfilo de Scorsese

Tras contemplar absorto el prólogo, y justo en el instante que aparecía en pantalla el título de la película, se me escapó una sonora palmada involuntaria, a la que hubiera seguido un aplauso entregado de no ser porque mi acompañante me dio un codazo que me devolvió a la realidad, a que no estaba sólo en la sala y a que estas efusiones de cinefilia no son entendidas por el común del público de hoy, que, por supuesto, ya tenía los ojos clavados en mí. 

Un famoso cineasta dijo una vez que debes poner toda la carne en el asador en el arranque de tu película, para que el público se quede pegado a la butaca. Y eso es precisamente lo que Martin Scorsese hace en los primero minutos de “La invención de Hugo”. Dar una lección magistral de lo que significa usar todos los recursos cinematográficos posibles para hacer que la experiencia de ver un filme sea imborrable. Y es que es difícil encontrar en el actual panorama un realizador que mueva la cámara con el virtuosismo que lo hace Scorsese (con permiso de otro esteta compulsivo al que igualmente idolatro, Brian de Palma). Si a ello le unimos el juguete que al bueno de Martin le han puesto en sus manos, rodar en 3D, el comienzo de esta película es el perfecto botón de muestra de la portentosa obra estética que constituye el largometraje número treinta y tres de la larga y heterogénea carrera del realizador italo-americano de Queens. 


Porque Scorsese, como hiciera Spielberg con “Tin-Tin”, y como muy probablemente lo hubiese hecho Meliés de vivir hoy, ha gozado como un crío dando una clase magistral sobre todo lo que el 3D puede dar de sí, de suerte que no visionar “La invención de Hugo” en este formato, sea un auténtico pecado mortal. Y, además, y por eso hablaba de Meliés, ha querido ejercer de bien nacido agradeciendo a los pioneros del séptimo arte su entrega a un oficio cuya materia prima eran, por aquel entonces, los sueños y la imaginación aún sin contaminar por el sentido más mercantil e industrial que pronto convertiría al cine en prácticamente solo negocio. Aquí pesa intencionada la mano didáctica del autor de “Taxi Driver” como gran divulgador reconocido que es de la memoria perdida del cine. 


La pena es que a lo mejor en su mayor virtud tenga esta película, precisamente, su punto flaco, ya que se ufana tanto en su excelencia visual, prodigiosamente apoyada en todos sus aspectos técnicos (y, especialmente en el diseño de producción de ese mago que es Dante Ferretti) que descuida poner alma en la historia que narra. En estos terrenos Scorsese ha evidenciado, en más de una ocasión, que quizás sea ese su verdadero talón de Aquiles. No son pocos los títulos de su filmografía (pienso por ejemplo en “La Edad de la Inocencia”) en los que su deslumbrante puesta en escena contrastaba, a la hora de la verdad, con la frialdad en lo que a mostrar emotividad se refiere. Así pues, aquí tampoco habrá necesidad de sacar pañuelos en el epílogo. Los montajes de fragmentos de viejas películas no obrarán el milagro que conseguía el de los besos de “Cinema Paraiso”, otra carta de amor al cine como una catedral. Y, desafortunadamente, Ben Kingsley no nos brindará la memorable actuación que encarnar a George Meliés, el gran homenajeado de la función, demandaba a gritos. 


Entrevista a Scorsese subtitulada en español

Me pregunto que habría sido de este filme si hubiese caído en manos de Steven Spielberg, quien ha venido a mi cabeza mientras veía “La invención de Hugo” pues, argumentalmente, ésta no deja de tener ciertas coincidencias con “La Terminal”, que, pese a no ser un filme de relumbrón en la carrera del autor de “E.T.”, si que lograría moverme el corazón. Probablemente, Spielberg a Kingsley le hubiera sacado más jugo, como ya hiciera en la “Lista de Schindler” consiguiendo que le robara más de una secuencia a Liam Neeson. Esa hipotética película hubiera tenido música de John Williams, probablemente mucho más conmovedora de sentimientos que la (un tanto reiterativa aunque bien ajustada a las imágenes) que ha compuesto Howard Shore. 


No obstante todo ello, y al igual que el propio Spielberg acaba de hacer con “War Horse”, Scorsese nos demuestra con esta historia, quintaesencia dickensiana, que se puede hacer cine familiar de una calidad mayúscula. Y que, además, se puede aprovechar el viaje para descubrir a grandes y pequeños de donde arranca esto de hacer cine y quienes fueron sus iluminados pioneros, esos a los que habrá que volver una y mil veces si queremos que hacer cine continúe siendo el arte de fabricar sueños. 

By Harry Callahan 

NOTA: 9/10 


ESCUCHA ESTA CRÍTICA EN PODCAST CON EXTRAS: https://dl.dropboxusercontent.com/u/224337446/lainvenciondehugocritica.mp3

TÍTULO ORIGINAL: "Hugo"

DATOS ADICIONALES:http://www.imdb.es/title/tt0970179/
OSCAR: 5 de 11 nominaciones
SOBRE LA MÚSICA DEL PODCAST: http://www.jamendo.com/es/track/732537    
http://ccmixter.org/files/The3amAssociation/20008

martes, 29 de diciembre de 2009

EN CARTELERA: "Dónde viven los monstruos", imnótica reflexión sobre qué es ser niño y adulto

Película de niños para públicos adultos, o película adulta dirigida a plateas infantiles... Sinceramente, no lo sé. Ni creo que el propio Spike Jonze lo sepa, ni incluso le preocupe. De hecho, poco le importó lo que pudiera pensarse de sus dos cintas anteriores: "Adaptation" y "Cómo ser John Malkovich". Hizo lo que quisó y para quién le apeteció verlo.
"Dónde viven los monstruos", título español no tan ilustrativo como el original "Where the wild thing are", es una onírica, salvaje, imnótica, subversiva, iconoclasta y muy libre película que cautiva de comienzo a fin sin que quepa reproche alguno ante su original sencillez.
Pretenciosa sólo en lo de acometer el empeño con seriedad y respeto al espectador, su dirección artística, fotografía y concepción demuestran a borbotones el genio de su creador, desmitificador deliverado de terrenos transitados mil y una veces por otros con desigual suerte.
Quizás moleste a quines qgusten de poder encasillar facilmente todo lo que se echan a los ojos, pero cada momento que pasa no hace otra cosa que intimarme a volver a ver esta inclasificable reflexión sobre lo que es ser niño y adulto.

By Harry Callahan

NOTA: 8,5/10

TÍTULO ORIGINAL: "Where the wild things are"
WEB OFICIAL Y TRAILER:http://wwws.warnerbros.es/wherethewildthingsare/
DATOS ADICIONALES:http://www.imdb.com/title/tt0386117/

miércoles, 2 de julio de 2008

LA PELÍCULA PERDIDA: "Los primeros amigos" de M. Night Shyamalan


Muchos piensan erróneamente que el primer filme de M. Night Shyamalan fue “El sexto sentido”. El director de origen indio había rodado un par de títulos antes: “Praying with Anger”, en 1992; y “Los primeros amigos (Wide Awake)”, en 1998.
De las dos, merece la pena rescatar del olvido la segunda. Una película pequeña en apariencia pero interesante, que el propio Shyamalan naturalmente escribió, como de costumbre. El argumento nos propone una sencilla historia en la que, no obstante, podemos apreciar muchos de los elementos definidores de este personal autor.
Joshua tiene 10 años y se nos presenta, en los primeros compases del metraje, en el día que vuelve al colegio para afrontar quinto curso. Le encontramos en su cuarto, rodeado de muñecos. Le cuesta levantarse la misma vida, está profundamente dormido. Sus padres le llevan poco menos que en volandas a la escuela. Pero esto no es lo más importante en esos momentos en la vida de Joshua. No tardamos en descubrir que su abuelo, que vivía en la misma casa y al que estaba particularmente unido, acaba de fallecer. Este curso, definitivamente, se presenta más duro que otros, y además Joshua se encomienda a sí mismo una misión muy especial: nada menos que encontrar a Dios y preguntarle si su abuelo está bien, dónde quiera que se encuentre.
Lo primero a destacar en esta película es que su director exhibe un particular gusto por el cine de Spielberg, uno de sus referentes cinematográficos confesados. Ello se observa, no solo en el modo de situar la cámara o hacer evolucionar la historia, sino en detalles como la manera de aproximarse el universo infantil y tratar al protagonista. No es preciso recordar que buena parte de la filmografía de Spielberg, o está protagonizada por niños, o éstos tienen momentos de especial relevancia (“E.T.”, “El imperio del Sol”, “Inteligencia Artificial”, “Hook”, “Atrápame si puedes”, esta última con un niño grande interpretado por Di Caprio; o “La lista de Schindler”, en la que los niños cada vez que aparecen sobrecogen).
Otro elemento a reseñar es que “Los primeros amigos” es el antecedente obvio de “El sexto sentido”, estrenada sólo un año después y con la que guarda innegables paralelismos. Ambas están protagonizadas por niños de edades similares. En las dos hay una fascinación por lo desconocido, una necesidad de saber qué hay detrás de la muerte y cómo puede contactarse con el otro lado. Los dos críos tienen una misión que cumplir y la cumplen. Aquí es conocida, en la película que magistralmente interpretó el entonces pequeño Haley Joel Osment, el descubrimiento de esa misión es la clave de la historia. Además, muchos de los adultos que rodean al protagonista parecen hablar otro idioma y no comprender que le está pasando (otro detalle netamente “spilberiano”). E incluso, y como remate, también en “Los primeros amigos” hay una presencia sobrenatural que salpica el metraje. Es pues casi la misma película pero contada desde géneros muy diferentes (comedia dramática versus suspense y terror).
Muy significable es también el tratamiento dispensado a la relación entre el abuelo y Joshua, en los escasos pero muy emotivos flash-back que la cinta raciona. Apuntar aquí que Robert Logia está sencillamente perfecto. Tan esencial esta relación como la de Willis y el joven protagonista de “El sexto sentido”.
Por último, ambos críos, al final de las dos cintas, maduran de modo definitivo y son felices, pues han cumplido su misión o han descubierto como hacerlo. Concretamente, aquí, tras un inolvidable curso pleno en hallazgos vitales, en una estupenda secuencia final, simétrica a la que arranca el filme, a Joshua, que va a empezar ahora sexto, ya no es necesario que le levanten de la cama, ni que le lleven en volandas. Está completamente despierto (el “wide awake” del metafórico título en inglés).
Pese a su mejorable cartelera y su inexpresivo título en español (cómo no), imprescindible película para los seguidores de Shyamalan y para cinéfilos curiosos, interesados en descubrir pequeños hallazgos.

By Harry Callahan

NOTA: 7/10

TÍTULO ORIGINAL: "Wide Awake"