
La segunda cosa que muestra “Interstellar” es que nos queda muuucho que soportar de ese Matthew McConaughey no menos henchido de gozo de conocerse a sí mismo, que recuerda al espectador, plano a plano, lo que mola su nuevo yo interpretativo, ese que gana oscars y al que le roban Emmys.
También “Interstellar” es muy adecuada para preguntarse como ese actor sorpresa que aparece a medio metraje puede estar tan fallido; lo desaprovechadita que está Jessica Chastain; y ya puestos porque, la Hathaway no salva la función con un par de gorgoritos a lo “I dreamed a dream”, entre tanta conversación poético-filosófica definitivamente imposible entre seres humanos, por muy científicos culturetas que sean.
Nolan dirigiendo a Chastain
Por otro lado, “Interstellar” demuestra a las claras que Nolan tiene el mismo talento para emocionar al respetable como James Cameron lo tuvo con “Titanic”. Y mira que era fácil, muy fácil. Ah… ¿que os emocionó “Titanic”…? Pues entonces seréis felices.
Como de paradojas, malas explicaciones, giros What The Fuck que precipitan el filme al vacío e incoheretes epílogos no puedo hablar porque haría spoilers (aunque bien que me gustaría), concluyo refiriendo que para lo último que serviría “Interstellar” es para evidenciar que esta misma historia, con muchos de sus elementos en común, la conto con más honestidad el nunca bien valorado Robert Zemeckis en “Contact”. Y en muchos menos minutos. Y con una deliciosa música de Alan Silvestri, y no el habitual estruendo engolado de Zimmer.
Hala, ya podéis empezar a lapidarme los que tenéis el seso sorbido por el hype.
NOTA:4/10
TÍTULO ORIGINAL: "Interstellar"