viernes, 23 de septiembre de 2016

"THE GIRLFRIEND EXPERIENCE (serie TV) : Los talentos de Christine

Como en la parábola de los talentos, Christine tiene los suyos. Es guapa, es lista y le gusta follar. Y no los va a desaprovechar. Ni va a esperar al llanto y rechinar de dientes bíblico. Sabe qué hacer con esos talentos. Ser puta, pero no una cualquiera. Será una scort de lujo, a la que puedes pagar porque se convierta en tu novia el tiempo que quieras, o puedas permitírtelo. Y hará todo lo que querrías que tu chica hiciera. Lucir palmito a tu lado, para envidia de quien no conoce el truco. Comportarse como que si le importases. Y, claro, at the end of the day, te la podrás tirar.

De eso va "The Girlfriend Experience". La serie que, inspirada en la peli de Soderbergh, la supera, con creces, en aspiraciones y resultados. Aquella era un experimento, muy de su director, muy, por ello, irregular. Sí que estaban las bases conceptuales y estéticas de la serie. Y su lenguaje narrativo, que no es poco. Pero solo se rascaba la superficie. Ésto es otra cosa. Más alevosa, más perturbadora, más hasta el fondo. Y, además, tiene como prota Riley Keough que le da un revolcón a la pornostar con ínfulas Sacha Grey.


Riley Keough está impresionante en su papel protagónico

La ficción creada, escrita y dirigida, con asepsia quirurgica, por Amy Seimetz, y Lodge Kerrigande, es sobre todo un lúcido ensayo sobre la afectividad, la impostura, las convenciones sociales, la soledad y la confusión de roles. 
Y, como Christine, la serie es elegante, fría y engancha. No tanto por el morbo, sino por el inexplicable cuelgue que sufres de un personaje que que va un paso más allá del antihéroe, heroína aquí, con todo el componente estupefaciente que su personaje poseen.
Porque, muy probablemente, hay mucho de Christine, inconfesablemente, en cada uno de nosotros. De de cómo es, o de cómo querríamos ser. Oportunistas, sociópatas, hedonistas, solitarios, egoístas... Y claro, todos, sin excepción, en algún momento, putas, aunque no haya sexo de por medio.


NOTA: 9/10

TÍTULO ORIGINAL: "The Girlfriend Experience"

OPINIÓN EXPRESS a la salida de EL HOMBRE DE LAS MIL CARAS

miércoles, 31 de agosto de 2016

"CAFE SOCIETY": Cómo estar de nuevo en casa

Las películas de Woody Allen, son como volver al hogar después de un largo viaje. En ellas reencuentras todo aquello que conoces, amas y te hace sentir como en casa. El jazz, los judíos, el cine clásico, el humor de réplicas con chispa, Nueva York como la mejor ciudad del mundo, y el amor, siempre. Porque Woody es, ante todo, un romántico. De esos old fashion. Y todas sus películas van de estas cosas y, a veces, de hasta de alguna más.

Y “Cafe Society” no es menos, afortunadamente. Es una declaración de cariño a una época, un tipo de películas, una música, en suma, donde a su director no le importaría quedarse a vivir, atemporalmente.
Quizás dicen que el pecado de este octogenario incombustible, es querer rodar un filme cada año. Cierto es que su filmografía es irregular desde que se impuso este reto. Si bien, ésta, es de las redondas. De las que comienzan, se desarrollan y concluyen (y de qué modo, vaya encadenado), con brillantez. Intercalando en su narrativa las diversas historias que la componen y se entrecruzan de modo preciso. Concediendo al relato una agilidad envidiable. Su montaje, aquí, es brillante. 



Pero es que, además, la envoltura formal es soberbia. Los movimientos de cámara, la colocación de ésta y como se planifica y pone en imágenes la narración es de lo mejor que le he visto a Allen en un tiempo. Subrayado todo esto por la fotografía superlativa de ese mago que es Vittorio Storaro.
Decir que los actores están perfectos, es una obviedad cuando hablamos de cualquier filme del genio de Brooklyn, pero capitulo aparte merecen Kristen Stewart (qué voz, que deliciosa presencia), y Blake Lively, arrebatadora en sus puntulaes intervenciones (sobre todo en el primer encuentro con Jesse Eisenberg). 
Y la guinda es que el maestro se reserva el papel de narrador de esta fábula, cuento, ejercicio de confesada añoranza. Lo dicho, como volver, por fin, a casa de nuevo.


NOTA: 8/10

TÍTULO ORIGINAL: "Cafe Society"

sábado, 9 de julio de 2016

"MONEY MONSTER": Moralina made in Hollywood


Tratándose de una peli de la sabiondilla Foster, no pude evitar crearme cierto hype antes de entrar a “Money Monster”. A ello contribuyó el tema y que en la producción andaban enredando Clooney y Grant Heslov, que en lides parecidas parieron perlas como de “Buenas noches y buena suerte” o “Los idus de Marzo”.
Pues bien, como dicen los taurinos, tarde de expectación, tarde de decepción, aunque con matices... 
Lo primero que habría que hacer es olvidar filmes que podrían ser más o menos referenciales, como “Tarde de perros”, “Network, un mundo implacable” o, los más recientes y más lúdicos, (aunque con poso) “John Q” o “Plan Oculto” . Y ello, porque, el asunto desde casi el arranque es errático, como lo es el tono y, sobre todo, tópico y hasta simplón el diseño de personajes, y el argumento y su resolución, pese a la espectacularidad que de hecho la rodea.
Y es que, nos encontramos más ante una peli con moralina, de esas que hace Hollywood para lavar su conciencia, que ante el “algo más” que se le presupone a sus factotum
Bien que no todo el mundo puede ser Sorkin, y que George y Julia no son un trasunto de Daniels y Mortimer, en “The Newsroom”, pero se echa de menos chicha, diálogos, y dirección de actores, al menos, sobre todo en Clooney, que roza lo ridículo y es devorado, sin miramientos, por ese chavalito de “71”, “Invencible” o “Convicto”, Jack O´Connell, que entiendo es todo su mérito, vista la carrera que ya luce. 
Eso sí, y ahí van los matices, se agradece la solvencia y buen manejo de la cámara. Y que pase volada. Pues entretener, entretiene. Pero me sabe tan mal que vosotros, Foster, Heslov y Clooney, me tratéis como espectador bobalicón, de pelis de buenos y malos, y de historias apapilladas...

by @magnumcallahan


NOTA: 6/
10


TÍTULO ORIGINAL: Money Monster

WEB OFICIAL Y TRAILER

DATOS ADICIONALES

viernes, 15 de abril de 2016

"KIKI. EL AMOR SE HACE": Me pone mucho este cine que haces, Paco

Probablemente, Paco León sea uno de los autores que más tienen que aportar a la actual comedia española. Tras tres películas, no es ya un soplo, sino un vendaval de aire fresco. Desinhibido y contando lo que le apetece y como le apetece, cada una de sus realizaciones ha sido un paso adelante, en donde ha probado, a las claras, su deseo de ser un director de cine y no un actor que juega a serlo. 
Con “Kiki. El amor se hace”, abandona los terrenos conocidos, ese universo familiar pluri- anecdótico que le alentaba y protegía, en el que se sentía suelto, confiado. Destetado de la personalidad devoradora de Carmina y sin incluso la presencia de María, afronta con agallas un filme coral, con casting no sanguineo. Con actores a los que hay que dirigir y demostrar lo que vale un peine. Sin la red que da haberte criado con ellos. En una cinta, además, adaptación de texto y película previo, con historias colaterales, de tema cuyo trato tiene su miga…


Pero el resultado es sencillamente extraordinario. Funciona todo en esta realización narrada con agilidad, desprejuiciada, fresca, y hasta, ojo, con su chicha. Y con trazas estéticas que dan un paso de gigante a la hora de definir a su autor, un tipo, por otro lado, definitivamente dotado (y como) para la comedia. Y con interpretes de los que obtiene ese estado de gracia que traspasa la pantalla y que hace disfrutar, que salgas de la sala con la sonrisa puesta. Me pone mucho este cine que haces, Paco.


NOTA:8/10

TÍTULO ORIGINAL: "Kiki. El amor se hace"
WEB OFICIAL Y TRAILER

sábado, 9 de abril de 2016

"JULIETA": Todo sobre mi hija

Me fascinan los grandes creadores en su etapa de madurez. Esa que llega posterior a las obras maestras, a los grandes éxitos. Cuando el trabajo se vuelve más personal, auténtico. Quizás hablo, en el caso del cine, de películas imperfectas, lejos de la redondez de aquellas con las que llegó la consagración, el premio, el reconocimiento universal. Pero son filmes que atesoran instantes, detalles, y un modo de contar las cosas que viene de vuelta; que sale de hacer aún más si cabe lo que realmente quieres, porque ya está todo demostrado. Un modo, en suma, auténtico y más de genio. 


Con “Julieta” creo que Pedro ha alcanzado ese momento dulce que, personalmente, siempre es el que más me interesa. Su última realización está alejada de prodigios intachables como “Todo sobre mi madre” (quizás su mejor película), y se sitúa más próxima a “La flor de mi secreto” (una de mis favoritas). Como en ésta última, los riesgos que siempre asume el manchego en cada cinta, no están en las extravagancias, en los retruécanos narrativos, sino en la autocontención más consciente y que en “Julieta” se me antoja extramísima. 

Cierto es que en élla se detectan también los tics identitarios del clásico Almodovar. El exquisito gusto por la puesta en escena, con esa plasticidad cromática, geométrica y ese gusto por el glamour kitch. Los looks personalísimos en los estilismos de sus protagonistas. El cameo cuasi cómico, con chiste privado. Y las influencias del drama y del melodrama clásico yanqui. O la confesable admiración por grandes como autores como Sirk o Hitchcock, en lo narrativo, en lo estético. Y claro, esa propensión a la teatralidad que convierte su particular universo en algo irreal.

Almodovar dirige a Adriana Ugarte 

Todo esto está en “Julieta”, faltaría más. Pero su uso no es desbocado, ni profuso. Es sutil, refrenado, incluso por momentos hasta en demasía, lo que a veces puede ocasionar una sensación de frialdad o de ausencia de lógica o explicación en reacciones, acciones y comportamientos de los personajes. 

Pero aquí esa contención es deliberada, buscada, en un intento de ser la película en la que decide probarse a sí mismo cuanto es capaz de desnudar el dolor, la culpa, la fatalidad, la madurez y los efectos del paso del tiempo. 

El viaje ha sido, según el propio Pedro, el más difícil, en lo personal. El que más entrañas ha destapado. El resultado refleja ese parto traumático y no es equilibrado, adolece muy probablemente de las irregularidades que sus detractores se apresuran a remarcar. Pero el autor de “Volver” posee esa sensibilidad, ese modo de fabricar imágenes, esa capacidad para diseccionar sentimientos, para descubrir el ánima del ser humano, que, los aciertos se sobreponen a los errores embebiendo al final al espectador, al que consigue, en un puñado de excepcionales momentos, hacer sentir lo que los actores acaban por vivir, sobre todo cuando consigue que trasciendan lo, a priori, siempre impostado de sus personajes.


NOTA: 8/10

TÍTULO ORIGINAL: "Julieta"


domingo, 21 de febrero de 2016

"DEADPOOL": El primo gamberro de la Disney

“Deadpool” no es la puta octava maravilla del séptimo arte. Ni tampoco ese anatema ante el que la crítica del club Tena Lady se santigua, tras arrojarla al váter envuelta en sesuda mojigatería. No, es una gamberrada de acción de las que tanto nos entusiasmaron en los 80, esa década dorada del género en la que los héroes repartían hostias como panes, mientras espetaban coñas a mayor gloria de su testiculina. Ese cine ya murío, se lo merendó Disney y su corrección política. Por eso, cuando en la fiesta de puesta de largo de la princesa del cuento se cuela el primo sinvergüenza, el espectáculo promete. Y en este caso, hasta cumple.
Cumple con su ración de acción visible, sangrienta, cañera y coreografiada a mayor gloria de una violencia que va todo lo más allá que una Major puede tolerar. Por lo que jamás molesta, es jocosa y de teatral, inverosímil. Así que, tranquis, nada que no hayamos visto en cualquier dibujo animado para adultos de los que, erróneamente, se despachan en la tele a horario infantil.
Y cumple, en su humor, milagro, nada cargante, con un rosario de pedorretas, chistes y, sobre todo, puyas cinéfilas y a la industria y sus estrellas, Liam Neeson, Hugh Jackman y prota incluidos. Nada a lo Ricky Gervais, claro. No escandalicemos al que tiene que aflojar la guita. Todo buen rollero y molón, como el héroe en que por fín Linternita Verde ha conseguido transmutarse.

Miller dirige a Deadpool

Pero acepto gustoso pulpo como animal de compañía, porque otra cosa estaría fuera de lugar en esta serie “B” tópica pero desinhibida, al estilo Raimi de “Darkman”. ¡Y no hay héroe nolaniano! ¡Y dura menos de 2 horas! Mi culo da las gracias. 
Si sumamos a lo todo lo anterior, que Morena Baccarin va de novia putón y Gina Carano de Colosa neumática, a mi el primo Miller ya me ha ganado, al levantarle las faldas todo lo que la princesita taquillista Disney se deja.

By @magnumcallahan

NOTA: 7/10

TÍTULO ORIGINAL: Deadpool

viernes, 5 de febrero de 2016

"EL RENACIDO (The Revenant)": La machada de Iñárritu

Probablemente, a Iñárritu, como buen mejicano, le van las machadas. Y “El renacido” lo es. Como lo fueron “21 gramos”, “Babel” o “Birdman”, filmes que no se contentaban con contar historias convencionales, de modo tradicional. No. A este tipo le va eso de retorcer los esquemas narrativos, llevar sus actores al límite y crear personales maneras de contar historias. 


Ya, el fulano está engolado, y más desde su oscar por la peli con Keaton. Es ambicioso, y parece que en cada proyecto que acomete esta creando una Mona Lisa. Pero... ¡qué diablos! no tengo narices de criticar en esto del cine (y en la vida, en general) a quien piensa que no hay reto grande, sino ambición pequeña. 

No se cual será la próxima, pero, de momento eso, de irse al quinto pino, donde solo hay nieve, frío y la nada, a recrear el infierno survival que revive el filme en los huesos maltrechos de los actores de su casting, mega-star hollywoodiense incluida, me hace alabarle el gusto, D. Alejandro, al recordarme los tiempos en los que el cine veía a genios como Coppola mirar de frente a la locura, en todos los sentidos, con aventuras fílmicas de magnitudes como “Apocalypse Now”.

Iñárritu dirige a Di Caprio

Caído en desgracia Mel Gibson, a quién, como director y actor, el proyecto le hubiera venido hace unos años de perilla, quizás se usted el tipo con más redaños para esta reversión de la historia del trampero Hugh Glass, que ya llevaran en los 70 dos Richard a la gran pantalla: Richard C. Sarafian como realizador, y Harris, como protagonista.

Pero al final, machadas aparte, el asunto se viene a resumir en si ha merecido o no la pena tanta proeza. La respuesta aquí es, sí, rotundamente. 

Así, lo primero que sobrecoge del filme es su brutalísima puesta en imágenes, con una planificación, dirección y retrato de paisajes y sensaciones, por parte de Emmanuel Lubezki, como diría el torero im-presionante. Filmada con luz natural, casi siempre a la hora bruja, esa que es puente entre el día y la noche, a modo de metáfora del limbo vital en que se encuentra el protagonista, entre la vida y la muerte; lo de este fotógrafo, es además una aventura retratista de puntos de vista sobrecogedores en condiciones extremas. Me remito a secuencias como la magistral del ataque inicial.

El otro gran hito que pasma del filme es el auténtico tour de force contra sí mismo y la Naturaleza más agreste y despiadada que sufre Leonardo Di Caprio, y del que sale victorioso y de qué manera. Leo, has tenido papeles actorales mejores, pero si no te dan el oscar aquí como desagravio por el derroche de fisicidad del que haces gala, chico, olvídate. Realmente, la industria te detesta más que John Fitzgerald en el filme.
Lubezki, el Dios de la luz

Me gustan además muchas ideas que tiene la cinta, como por ejemplo, el retrato primitivo, despiadado, cruel y desmitificador de la forja del Nuevo Mundo. O como la película gira en torno a la idea de los padres y los hijos, que hacer por ellos o a consecuencia de lo que a ellos les pasa, como motor elemental del comportamiento humano (y animal).

Solo afeo del filme, algunas suspensiones de la incredulidad en la supervivencia y mejora física del trampero protagónico; como éste no es asesinado en un instante casi inicial de la cinta (aunque de ser así, hubiéramos jodido el invento); o como se resuelve el enfrentamiento final conceptualmente (con unas trascendencias espirituales casi fuera de lugar) y desde el punto de vista de la planificación del duelo, con acciones mal coreografiadas y hasta imposibles si comparamos los cuerpos de Tom Hardy y Di Caprio. 

Los homenajes (y algo más) a Tarkovski

Pero es pecata minuta ante la experiencia cinéfila, absorbente, nada pesada, pese al metraje y gloriosamente homenajeadora (y hasta algo más) del gran maestro Andrei Tarkovski. Eso sí, claro, de obligado visionado en pantalla grande, que digo grande, enorme güey.


NOTA: 9/10

TÍTULO ORIGINAL: The Revenat

sábado, 9 de enero de 2016

"STEVE JOBS": Sorkin, sí; Boyle, no

“Steve Jobs” no es “La Red Social”. En ésta última, a los que agoraban de ella mil cosas (entre otras, ser una película oportunista) Fincher respondió con oficio calculado, facturando un filme que tenía el tempo que añoraba J. K. Simons en “Whiplash”, ese que maridaba con el guión de Sorkin en envidiable simbiosis.

Pero Danny Boyle no es David Fincher. Es un tipo mucho más efectista, tramposo y falto de equilibrio. De ahí que la puesta en imágenes típica en su cine sea mucho menos sutil, más plástica y, en muchos momentos, deliberada y erróneamente protagonista.
Su abanico de trucos estético pueden ser útiles, cuando se trata de sumergirse en el subconsciente enganchado de un yonki (“Trainspotting”); o, cuando hay que distraer al público evadiendolo del único lugar en el que transcurre una historia (“127 horas”). Pero cuando hablamos de una cinta en la que “el cómo se cuenta” debe ceder su sitio a “lo que se cuenta”, los aspavientos narrativos están de más. 

Winslet, espectacular en el filme, junto a Fassbender

Así, los cambios de grano en la película, según pasan los tres actos, o la sobreimpresión de imágenes, pueden resultar recursos curiosones, pero el exceso de protagonismo estético puede llegar a lo grotesco (esos planos holandeses...) y hundir la función en momentos clave, como aquí ocurre (ejemplo, la escena de la reunión del despido).
Boyle, definitivamente, no es realizador para un filme guionizado por Sorkin. Le falta ubicación, perspectiva. Añadamos a ello, que aquí se le adivina incluso escasez de ganas, al ser un producto de mero encargo.
Los trabajos del creador de “The Newsroom” son de por sí un tour de force. Un ejercicio de movilidad verbal, física y conceptual. Que precisan de la atención del espectador, que no puede distraerse con nada, si pretende embeberse de todo lo que se le está contando. Así lo han entendido, además de Fincher, gente como, por ejemplo, Rob Reiner (“Algunos hombres buenos” y “El Presidente y Miss Wade”, filme germen de la mítica “El Ala Oeste de la Casa Blanca”), cuyos trabajos de realización han sabido situarse en un plano de ejemplar sencillez, que no simpleza, a la hora de poner en imágenes los textos de este guionista privilegiado. 

Boyle y Sorkin, agua y aceite

Y sí, el libreto de “Steve Jobs” no es perfecto. Claro que no lo es. Y está lejos de poseer el calado de otras obras de su autor. Pero, no perdamos, de nuevo, perspectiva. Probablemente, partir de una biografía autorizada como es el caso, no da mucha chance a ponerse incisivo, polémico o destapador de vergüenzas (aunque algunas, o varias, se expongan). Quizás aquí la virtud hay que buscarla en conseguir colar los dos primeros actos, estupendos, antes de rendirse al empachoso buenismo salvífico del tercero.


NOTA: 6/10

TÍTULO ORIGINAL: "Steve Jobs"

viernes, 11 de diciembre de 2015

"LA NOVIA": Otro Lorca es posible

Si a estas alturas decides adaptar un Lorca, tienes que saltar al vacío. Sin mirar, sin red. Y luego abrir los ojos y comprobar si te aplauden o abuchean la pirueta. No hay medias tintas. A la manera torera, puerta grande o muerte. 

Eso hace Paula Ortiz en “La Novia”. Saltar y montar “Bodas de Sangre”, ortodoxa respecto al texto del poeta, pero heterodoxa en el imaginario de paisajes y figuras. Filmada con un lirismo arrebatado, deudor de la poesía del maestro, Los Monegros y La Capadocia sirven de set yermo, terroso, en ruinas, para este drama genital, devorado de pasión, negro, brujo, atávico, y exhibido adrede como atemporal, como son los instintos básicos del ser humano. 


Pero es nuevo a los ojos, y a los oídos. Cantes que van de "La Tarara" al “Take this Waltz” de Leonard Coen, embrocan ideales con una puesta en escena alambicada de recursos fílmicos, puestos al servicio de contar otra vez lo de siempre de modo pasmoso. Y moderno, dentro del machismo que se pueda presumir intrínseco a la obra lorquiana. Una película de mujeres, con mujeres de rompe y rasga. Y de hombres, intencionadamente arquetipos, que no van más allá de ser desencadenantes de todo lo que ellas hacen y les pasa.

Paula Ortiz dirigiendo a sus actrices

Y está, además, en cierto modo, un gusto por el preciosismo casi de filme oriental (no en vano parte del soundtrack es del japones Shigeru Umebayashi). Y, claro, interpretaciones sobrecogedoras, como las que nos obsequian Inma Cuesta y Luisa Gavasa de los dos personajes a los que la película se entrega: la novia y la madre.

Definitivamente, Paula Ortiz saltó al vacío y cayó de pie. Y ahora solo escucha aplausos.


NOTA: 9/10

sábado, 28 de noviembre de 2015

"SPECTRE": Un Bond de cortarse las venas

Sam Mendes tiene por afición joder películas idiotizando a sus personajes. Ya le ocurrió con esa caricatura de sicario que interpretaba Jude Law en “Camino a la perdición”, que discordaba del tono y empaque del resto de un filme, en todo lo demás, sobresaliente. Y lo volvió a hacer, por ejemplo, y ya que hablamos de 007, en “Skyfall”, rebajando en el último acto al “M” interpretado hasta ese momento por Judi Dench con marcialidad pétrea y un par de huevos, en una abuelita del club Tena Lady que, ya no es que no supiera como disparar un arma, sino que no valía ni para jugar al escondite.

El asunto en “Spectre” es de traca, porque en ella se arrasa con toda la creación de personajes que se había venido confeccionando, primorosamente, desde que Craig se hizo con la encarnación de Bond. Y que parecía inaugurar la definitiva era adulta del héroe de Ian Fleming, con un poliédrico 007 más oscuro, dramático y potente que nunca. Con un pasado, con un presente y con un futuro nolanianos que lo hacían de lo más suculento a ojos del espectador más allá del fandom. Pero todo eso queda dinamitado, esquematizado hasta la esencia más vulgar del personaje. No hay detalles de creación psicológica, ni otra lógica de actuación que no sea la atraer a las titis a lo anuncio de Axe (patético el episodio de Monica Bellucci); e ir, de corre que te pillo, en corre que te pillo, con el primo uñas de plata de un sucedáneo de La Montaña juegotronil, en lo que pretende ser, supongo, un intento de homenaje al mítico Tiburón de Richard Kiel.

Mendes, en medio del rodaje

Por lo demás, un filme de 007 no con homenajes, sino con lo peor de sus clichés: anuncios encadenados de ropa, coches y relojes, en ambientes pretendidamente cosmopolitas, retratados con una fotografía de una solemnidad y textura pseudo-fincheriana impropia de una historia en la que se adivinan pasos y frases siempre, y que, a su desgana en la escritura, solo rivaliza la realización en modo automático de un Mendes que parece haberlo delegado todo en la segunda unidad y en sus ayudantes de dirección, mientras pasaba los días de rodaje entre crucigramas y sudokus.
Y para guinda: Cristoph Waltz. Qué villano, amigos. Resucitar al malo entre los malos para esto. Para darle el personaje a este tipo. Para maltratar a Blofeld convirtiéndolo en un malo de sainete, irrisorio, irrespetable, carente de carisma e inaguantable, como el propio Waltz siempre es, me da igual los oscars que tenga.

Craig y Waltz, como buenos hermanos

En resumen, que si esta es toda la gana que Mendes, Craig, y los guionistas Purvis, Logan y Wade, le ponen a hacer un Bond, no te cortes tu las venas Daniel (parafraseando sus declaraciones sobre hacerlo antes de ser 007 otra vez), ya me las corto yo, si Barbara Broccoli y compañía os vuelven a llamar. Antes seguro me veo una de Austin Powers. Te lo juro por el Gordo Cabrón.


NOTA: 3/10

TÍTULO ORIGINAL: Spectre

sábado, 31 de octubre de 2015

"LA VERDAD": Soy mas de Will MacAvoy

La verdad es que, visto el cine periodístico moderno que va desde la refundacional “Todos los hombres del Presidente” hasta la inobjetable “Buenas Noches y Buena Suerte”, se antoja pobre la aportación del debutante James Vanderbilt al género. Un director, por otro lado, del montón, cuya realización está lastrada a partes iguales por la ingenuidad y una monotonía aletargante. La maldad aquí me sugiere apuntar a los seguros consejos mangoneantes de ese bueno para nada que es Brett Ratner, productor del filme. 
La verdad es que no veo por ningún lado lo de meter en quiniela de los oscar a un título del que solo destacaría, la efectiva labor de secundarios como Dennis Quaid o Stacey Keach, que, sin descubrir la pólvora, se me antojan mucho más veraces que una sobreactuada reina del mambo Cate Blanchet, a cuya actriz y personaje tributa la cinta una pedante declaración de amor (libro obliga); o que un Robert “Chucky” Redford cada vez más momificado e inerte, a punto del envenenamiento masivo por botox. 

Blanchet y Redford

La verdad es que me cargan esos momentos fotográficos que parecen estar retratando a Dios “Rather” en la Tierra. Me indigesta el score imitador de rimbombancias quieronopuedista de Brian Tyler. Me amodorra la narrativa tediosa de su primer acto. Y, en suma, me decepciona una película que aspira a trascender y que acaba dejando una huella en el cine periodístico similar a la de “Íntimo y Personal”, curiosamente también con el abuelo Redford. 
La verdad es que, tras ver “The Newsroom”, específicamente su segundo temporada, confieso que dentro de su imperfección y desequilibrio, se me antoja que Sorkin ya diseccionó casi el mismo argumento con más aristas y brillantez. Y, sí, soy más de Will MacAvoy.
La verdad es que, tras olvidar “La verdad”, me entrarán ganas de revisar, además de las que apuntaba al comienzo, otros títulos más o menos tangenciales a éste que si recuerdo: “El Dilema”, “El político”, “El cuarto poder”, “El candidato”, “Network, un mundo implacable”, “Candidata al poder”, “La gran estafa” o “El precio de la verdad”…


NOTA: 5/10

TÍTULO ORIGINAL: Truth