martes, 28 de febrero de 2012

"LA INVENCIÓN DE HUGO": El sueño cinéfilo de Scorsese

Tras contemplar absorto el prólogo, y justo en el instante que aparecía en pantalla el título de la película, se me escapó una sonora palmada involuntaria, a la que hubiera seguido un aplauso entregado de no ser porque mi acompañante me dio un codazo que me devolvió a la realidad, a que no estaba sólo en la sala y a que estas efusiones de cinefilia no son entendidas por el común del público de hoy, que, por supuesto, ya tenía los ojos clavados en mí. 

Un famoso cineasta dijo una vez que debes poner toda la carne en el asador en el arranque de tu película, para que el público se quede pegado a la butaca. Y eso es precisamente lo que Martin Scorsese hace en los primero minutos de “La invención de Hugo”. Dar una lección magistral de lo que significa usar todos los recursos cinematográficos posibles para hacer que la experiencia de ver un filme sea imborrable. Y es que es difícil encontrar en el actual panorama un realizador que mueva la cámara con el virtuosismo que lo hace Scorsese (con permiso de otro esteta compulsivo al que igualmente idolatro, Brian de Palma). Si a ello le unimos el juguete que al bueno de Martin le han puesto en sus manos, rodar en 3D, el comienzo de esta película es el perfecto botón de muestra de la portentosa obra estética que constituye el largometraje número treinta y tres de la larga y heterogénea carrera del realizador italo-americano de Queens. 


Porque Scorsese, como hiciera Spielberg con “Tin-Tin”, y como muy probablemente lo hubiese hecho Meliés de vivir hoy, ha gozado como un crío dando una clase magistral sobre todo lo que el 3D puede dar de sí, de suerte que no visionar “La invención de Hugo” en este formato, sea un auténtico pecado mortal. Y, además, y por eso hablaba de Meliés, ha querido ejercer de bien nacido agradeciendo a los pioneros del séptimo arte su entrega a un oficio cuya materia prima eran, por aquel entonces, los sueños y la imaginación aún sin contaminar por el sentido más mercantil e industrial que pronto convertiría al cine en prácticamente solo negocio. Aquí pesa intencionada la mano didáctica del autor de “Taxi Driver” como gran divulgador reconocido que es de la memoria perdida del cine. 


La pena es que a lo mejor en su mayor virtud tenga esta película, precisamente, su punto flaco, ya que se ufana tanto en su excelencia visual, prodigiosamente apoyada en todos sus aspectos técnicos (y, especialmente en el diseño de producción de ese mago que es Dante Ferretti) que descuida poner alma en la historia que narra. En estos terrenos Scorsese ha evidenciado, en más de una ocasión, que quizás sea ese su verdadero talón de Aquiles. No son pocos los títulos de su filmografía (pienso por ejemplo en “La Edad de la Inocencia”) en los que su deslumbrante puesta en escena contrastaba, a la hora de la verdad, con la frialdad en lo que a mostrar emotividad se refiere. Así pues, aquí tampoco habrá necesidad de sacar pañuelos en el epílogo. Los montajes de fragmentos de viejas películas no obrarán el milagro que conseguía el de los besos de “Cinema Paraiso”, otra carta de amor al cine como una catedral. Y, desafortunadamente, Ben Kingsley no nos brindará la memorable actuación que encarnar a George Meliés, el gran homenajeado de la función, demandaba a gritos. 

video

Entrevista a Scorsese subtitulada en español

Me pregunto que habría sido de este filme si hubiese caído en manos de Steven Spielberg, quien ha venido a mi cabeza mientras veía “La invención de Hugo” pues, argumentalmente, ésta no deja de tener ciertas coincidencias con “La Terminal”, que, pese a no ser un filme de relumbrón en la carrera del autor de “E.T.”, si que lograría moverme el corazón. Probablemente, Spielberg a Kingsley le hubiera sacado más jugo, como ya hiciera en la “Lista de Schindler” consiguiendo que le robara más de una secuencia a Liam Neeson. Esa hipotética película hubiera tenido música de John Williams, probablemente mucho más conmovedora de sentimientos que la (un tanto reiterativa aunque bien ajustada a las imágenes) que ha compuesto Howard Shore. 


No obstante todo ello, y al igual que el propio Spielberg acaba de hacer con “War Horse”, Scorsese nos demuestra con esta historia, quintaesencia dickensiana, que se puede hacer cine familiar de una calidad mayúscula. Y que, además, se puede aprovechar el viaje para descubrir a grandes y pequeños de donde arranca esto de hacer cine y quienes fueron sus iluminados pioneros, esos a los que habrá que volver una y mil veces si queremos que hacer cine continúe siendo el arte de fabricar sueños. 

By Harry Callahan 

NOTA: 9/10 


ESCUCHA ESTA CRÍTICA EN PODCAST CON EXTRAS: https://dl.dropboxusercontent.com/u/224337446/lainvenciondehugocritica.mp3

TÍTULO ORIGINAL: "Hugo"

DATOS ADICIONALES:http://www.imdb.es/title/tt0970179/
OSCAR: 5 de 11 nominaciones
SOBRE LA MÚSICA DEL PODCAST: http://www.jamendo.com/es/track/732537    
http://ccmixter.org/files/The3amAssociation/20008

1 comentario:

Maria Rosa Duran dijo...

Comparto tu entusiasmo por la grandeza visual del film, Harry, que efectivamente te atrapa en este sentido ya en la presentación. Pero es un poco lo que tú dices: parece una lección de técnica al servicio del espectáculo, más propia de otros directores que no lo que esperarías de Scorsese, que sería algo de más calado. Es una película que me ha gustado, también como homenaje al cine y a sus pioneros, pero no es de las que calan hondo. Spielberg la hubiera hecho más sentimental, sin duda, pero con ello quizá tampoco hubiera logrado lo que yo espero de una película: que deje poso.