lunes, 15 de abril de 2013

"TIPOS LEGALES (2012)": ...Lo que pudo haber sido y no fue

Lo bueno de contar con Pacino y Walken en el reparto de tu película crepuscular de hampones, es que no tienes por qué dar detalles de su pasado. Su sola pinta, su manera de andar y hablar, su solo modo de mirar, ya basta para poner al espectador en situación. Y ello porque estos “tipos legales” han obsequiado al género del mafioseo un más que selecto puñado de inolvidables creaciones, a lo largo de sus ya muy dilatadas carreras.
Por eso tienes todo el tiempo del mundo, todo el metraje que quieras, para contar una trama y hacerla brillar y estar a la altura de tan ilustres invitados a habitarla. No te pueden dar el Dodge Challenger SRT del filme y hacerlo arrastrase por el congestionado centro de la ciudad, sin sacarlo a la autopista. Al trio imponente que completa el siempre eficacísimo Alan Arkin (aquí irrisorio as de la virilidad) no lo puedes desperdiciar en una trama cuajada de chascarrillos sobre la Viagra o el doping con medicamentos para la hipertensión, y en donde la supuesta originalidad emotiva hay que buscarla en secuencias como, por ejemplo, la de un baile rejuvenecedor que el propio Pacino ya interpretó con recompensa de oscar en “Esencia de Mujer”. 


No sé realmente donde está el problema, endeblez directoral aparte. Si en la ausencia de guiones dignos, o en la acomodación alimenticia de quien ya lo ha demostrado todo, pero no deja de ser triste ver como pura sangres de la interpretación acaban siendo mulos de carga, tirando a pelo, de películas como esta que solo se soportan gracias a su presencia, aunque ello bien merezca el pago de la entrada. 
Así las cosas, en el metraje me sorprendo, una tras otra vez, emulando canoramente al bueno de Machín, cantando aquello de …lo que pudo haber sido y no fue. En la duda de qué hubiera dado de sí esta mezcla crepuscular de “La última noche” de Spike Lee y “Dos hombres y un destino”, en otras manos creativas. Qué hubiera resultado de esta amarga comedia de postrera acción en las manos no menos añejas de un tipo como Eastwood, autor de delicias geriátricas tan estupendas y disfrutables como “Space Cowboys”. Pensad en ello.

by Harry Callahan

NOTA: 5/10

TÍTULO ORIGINAL: "Stand Up Guys"

martes, 19 de marzo de 2013

"EL CHICO DEL PERIÓDICO": Zafiedad y efectismo made in Daniels

Probablemente, en “Precious”, la anterior película de Lee Daniels, la historia estaba por encima de su puesta en escena. Y ni la torpeza de su director al ponerla tan rudimentariamente en imágenes, conseguía matar su espíritu. En “El chico del periódico” el asunto es bien distinto y en esta sí que podemos felicitar al realizador de Filadelfia porque lo ha logrado. Ha convertido la curiosa novela en que se basa (y que muy a punto estuvo de rodar Almodóvar) en un ejercicio fílmico completamente errático, que colisiona traumáticamente géneros y que trata de ser muchas cosas para, al final, no lograr nada. 
Ya no es sólo el estilo escatológico feísta de su autor el que molesta, sino su preocupación por el efectismo carente de fondo, que aquí se propone enarbolando el sexo y la violencia como ardides que apelan a los instintos básicos del espectador a la hora conseguir atarle a la butaca y que se trague todo lo demás que Daniels le propone y que es, sencillamente, incomestible. 
Se me antoja harto complicado sacar en un film a Nicole Kidman carente de todo glamour. Pues aquí de nuevo el autor de “Shadowboxer” vuelve a batir records. Es difícil imaginarla tan chabacana como luce en esta película. Y no sólo porque su personaje tenga un punto de milf ordinaria con sexualidad barriobajera, sino porque Daniels la hace transitar por situaciones interpretativas que basculan entre el ridículo y la vergüenza ajena (las secuencias de la micción y la masturbación son, directamente, de cárcel sin posibilidad de indulto). 


Claro que el capítulo actoral entero es de nota. Tanto en la ideación de los personajes, como el modo en que estos se encarnan en el celuloide, merecen toda clase de chuscos calificativos que siendo condescendientes podemos resumir en: imposibles, excesivos e inverosímiles. McConaughey y Cusack, no obstante, bien pueden respirar tranquilos, pues ya han hecho esa “la peor película” que todo actor acaba llevando en su filmografía. 
En resumen, que “El chico del periódico” es solo recomendable para quienes, inexplicablemente, gocen con frenesí viendo a Zac Efron en calzoncillos, pues se van, incluso, a hartar. Disculpad la zafiedad de esta crítica, pero todo lo malo se pega.

by Harry Callahan

NOTA:1/10

WEB OFICIAL Y TRAILER: http://thepaperboy-movie.com/

viernes, 15 de marzo de 2013

"ANNA KARENINA (2012)": Deconstruyendo a Tolstói

En Joe Wright se dan dos claras constantes. De un lado, su afición por la reinterpretación de las historias de urdimbre clásica (“Expiación” y “Orgullo y Prejuicio”); y de otro lado, una clara apuesta por dimensionar estéticamente sus obras con exquisitez (“Hanna”). Llevando al paroxismo ambas filias, el realizador inglés nos propone una deconstrucción de la Anna Karenina de León Tolstói que, de entrada, tiene mi aplauso, si bien con una clara objeción. 

Soy de los que afirman, a boca llena, que el cine debe ser un ejercicio de estilo, una creación con huella. Y ésta, indiscutiblemente, lo es. Amparada en un guión audaz, esta transversal versión de “Anna Karenina” es una apuesta fílmica arriesgada. Una reinterpretación implosiva, una sublimación de la esencia, un deliberado quebranto de la ortodoxia, por la que el espectador tiene que entrar. 

Ya desde sus comienzos, que homenajean sin disimulo el “Moulin Rouge” de Baz Lurmahn, las cartas obran sobre la mesa, en una teatralización física y simbólica del mito literario. No busquemos pues en el filme fidelidades al origen, ni respetos por las reglas narrativas del relato primigenio. La película es un salto al vacío narrativo, apoyado en una ingeniosa redefinición de los espacios, los lugares y los escenarios. Amén, de una brillante puesta en imágenes, prodigiosamente coreografiada (esos maravillosos bailes…). 

Joe Wright dando indicaciones a Kiera Nightley en el set

Hasta ahí, todo me gana. Me seducen los retos y éste lo es. El problema llega cuando los fuegos artificiales se reiteran y se avanza en el metraje, una vez que la sorpresa se ha asimilado y los recursos antes novedosos ya casi se adivinan antes de ocurrir. Ahí es donde la historia tiene que dar la cara y embargarte, quemarte por la pasión que exudan los personajes. Y esto, lamentablemente no ocurre. Y eso que el cast no es errático, con un Jude Law, por ejemplo, insólitamente excepcional. Sin embargo, la deconstrucción aquí es tanta que la película acaba convertida en una sucesión de hermosas composiciones, a las que falta hilazón contundente y ritmo empático. No obstante, alabo el gusto de quien al enfrentarse a la enésima versión de algo, antes que volverlo a trillar, da una vertiginosa vuelta de tuerca aun a riesgo de pasarse de rosca.

By Harry Callahan

NOTA: 7/10

TÍTULO ORIGINAL: "Anna Karenina"

sábado, 9 de marzo de 2013

"LAS FLORES DE LA GUERRA": ¿Un Zhang Yimou sin pellizco?



Pese a tener secuencias de una puesta en escena brillantes. Aún estando dotada de hallazgos visuales excepcionales, marca de la casa. No obstante todo ello, lo último del chino Zhang Yimou no me conquista y eso que para él siempre he sido presa fácil. Echo a faltar en el filme emoción en el relato, algo insólito en el autor de “Vivir” o “Amor bajo el espino blanco”. 

Y es que, aparte de la propia que traslada la historia y de los gestos heroicos que la jalonan, el filme carece de pellizco. No se si se trata de falta de identificación con el proyecto o secuelas de su propia gestación, siempre complicada, cuando se trata de una producción China y que maneja el presupuesto más caro de su filmografía hasta la fecha. 

El caso es que, además, me asalta incluso cierta sensación de deja-vú, por cuanto la historia que se narra, con matices, ya está vista. Así las cosas y puestos a elegir, antes que esta última propuesta de Yimou, si aún no la habéis visto, optaría por recuperar la magistral “Ciudad de vida y muerte”, sobre el mismo episodio histórico; o la más clásica “La mano izquierda de Dios”, con el mítico Humphrey Bogart haciendo también de falso cura.

by Harry Callahan

NOTA:6/10

TÍTULO ORIGINAL: "The Flowers of War"

miércoles, 27 de febrero de 2013

CIFIMAD: 1-2-3 marzo 2013

Mi gran amigo Jorge Foley me recuerda que, como todos los años y con un montón de sorpresas e invitados de lujo, ya está aquí CIFIMAD, la cita imprescindible con el mundo de la Ciencia Ficción en España. Os dejo un links para que consultéis actividades y horarios y video promo. IMPRESCINDIBLE.




sábado, 26 de enero de 2013

"EL VUELO (FLIGHT)": Zemeckis naufraga en su vuelta al cine de carne y hueso

Antes de que a Zemeckis le diese por juguetear, estos últimos años, con la animación digital y el 3D, el realizador de Chicago, otrora fiel discípulo de Steven Spielberg, nos dejó un último filme de similares planteamientos al que ahora estrena. Se titulaba “Náufrago”. En ella, la existencia de un tipo se veía brutalmente alterada por un acontecimiento extremo, traumático. Salvada la vida tras él, lo que seguía era una lucha por la supervivencia y, al final, una necesaria epifanía que resituaba al protagonista en una nueva vida, vista la imposibilidad de regresar a la anterior. Esto mismo ocurre, punto por punto, en “El vuelo”, dándose incluso la coincidencia de que el evento motor del giro copernicano en la vida del protagonista es también un brutal accidente aéreo; y que, además, el peso narrativo de ambos filmes recae sobre las espaldas del trabajo interpretativo de sus actores de peso.



No obstante, si bien los planteamientos son iguales y las historias, en la esencia expuesta, son idénticas, los resultados cinematográficos obtenidos sí que son muy diferentes. Y me explico. El relato de “Náufrago” era mucho más maduro y reflexivo. Y es que, más allá de la mera fábula de superviviencia robinsoniana (un lucido macguffin motor de lo que viene después), me fascinó el segundo tramo del filme, centrado en la vuelta a casa de un muerto que estaba muy vivo. Su difícil reencaje en las vidas de quienes le daban por perdido, la privación de la identidad, del pasado, del presente y del futuro, y la lucha contra esa nueva soledad vital casi insondable, me parecieron elementos tan bien expuestos como muy dignos de elogio en quien se hizo famoso por filmes mucho más livianos, del tipo “¿Quién engaño a Roger Rabit?”. 


Zemeckis junto a Washington en una pausa del rodaje

Sin embargo, todo lo que allí era acierto narrativo, aquí es torpeza y presunción. Torpeza, porque “El vuelo” transita por innumerables lugares comunes, mil veces vistos en telefilmes de medio pelo. Las adicciones y sus consecuencias son asunto trillado al que esta película no aporta innovación alguna. Y presunción, porque todo llega precedido de un halo de cinta adulta para adultos que al final lo es más en las formas que en el fondo. Porque, amigo mío, para quitarte el sambenito de director familiar, no es suficiente con sacar gente desnuda, inyectándose heroína o bebiéndose el vodka en garrafas. Ni es bastante con proponer presuntos dilemas morales “peligrosos” a la postre resueltos con ortodoxia conservadora. Más allá de todo esto, lo que demanda el espectador adulto es cine que le llegue, contado con las tripas, con inteligencia o de modo sorprendente, y nada de esto adjetiva la cinta de Zemeckis que, en ningún momento, llega a interesar lo suficiente, una vez pasado el accidente aéreo rodado, eso sí, de modo prodigioso, faltaría más. 


Quizás, por todo ello, si ni aún teniendo a un siempre inmenso Denzel Washington (mejor actor incluso que el propio Tom Hanks de “ Náufrago”) eres capaz de contar un historia humana, sensible y demoledora como la que la trama merecía, probablemente deberías haber probado suerte explorando otros terrenos más convencionales, de más sencilla narrativa, sobre los que el filme se equivoca al pasar de largo y que no son otros que los del filme clásico, de género judicial, que solvente el muy peliagudo dilema de si hay que meter o no entre rejas a quien, a la postre y con independencia de todo, salvó a decenas de personas de una muerte segura.

By Harry Callahan


NOTA: 5/10

NOMINACIONES A LOS OSCAR: 2

TÍTULO ORIGINAL: "Flight"
WEB OFICIAL Y TRAILER: http://www.paramount.com/flight/


viernes, 25 de enero de 2013

"BESTIAS DEL SUR SALVAJE": La tribu del dique grita libertad


Las tribus, habitualmente, aparecen en los documentales. En la selva. En lugares muy lejanos. Van en taparrabos y se atraviesan la piel con estrambóticos palillos… “Bestias del sur salvaje” nos descubre que hay tribus a la vuelta de la esquina, o en este caso, a la vuelta del dique. Ese que representa una civilización que galopa, como los monstruos del filme, trayendo el apocalipsis de la modernidad a su paso. Una civilización que es la bestia que destruye un modo de vida, el de los “salvajes”, esos que aún oyen el latido de la Naturaleza y que tiene que hacerse fuertes, sin contemplaciones, si no quieren morir, o peor aún, ser desterrados.
Pero estos ingenuos del Sur, irreductibles hasta la muerte, visten vaqueros y beben cerveza. Hablan nuestra lengua y construyen sus casas, sus botes y, en suma, todo lo que les permite vivir un día más con los elementos que el Norte desecha. Ese Norte que tratará siempre de rescatarlos de sí mismos, para luego, seguramente, domesticarlos.


Todo esto debió fascinar a Benh Zeitlin, que ha sabido bien apoyarse en una narrativa visual pseudo documental, salpicada de realismo mágico, que nos zambulle en la esencia viva de esta cercanísima tribu que se aferra al derecho a vivir libre y contra natura. “Bestias del sur salvaje” es así un grito de reivindicación, un manifiesto vida, un deseo de esperanza (im)posible encarnada en la prodigiosa presencia y voz narradora de la niña protagonista Quvenzhané Wallis.
by Harry Callahan
NOTA: 7/10
TÍTULO ORIGINAL:"Beast of the Southern Wild"

NOMINACIONES A LOS OSCAR: 4

viernes, 18 de enero de 2013

"LINCOLN": El fin, los medios y el precio

Hay en Steven Spielberg una maravillosa esquizofrenía. De un lado, cultiva el blockbuster con fruición y hasta placer culpable. En primer término, porque desde que era niño carne de programa doble matinal, le ha fascinado la pura y simple aventura evasiva. En segundo lugar, porque ama la cacharrería espectacular y los inventos que la propician. Y en último sentido, porque le hace ganar la pasta necesaria para acometer los proyectos que su madurez como realizador le ha ido demandando a medida que su cine se ha hecho también más adulto. Esa es su otra cara, su otro lado esquizoide al que aludía, su filmografía grave, densa, con la que pretende dejar huella en el espectador y en la historia del cine, en un añadido intento de además desencasillarse como rey midas palomitero.
Así, en este último grupo de filmes encontramos cintas como “Munich”, “Salvar al soldado Ryan” o “La Lista de Schindler”. Películas en las que, además, aprecio dos elementos constantes. Por una parte, un ánimo de narrar episodios históricos, aunando didactismo e ilustración prolija del momento. Por otra parte, una atracción compulsiva por reflexionar sobre si el fin justifica o no los medios. “Lincoln” es un paradigma de esta clase de películas. 



Spielberg en el set de rodaje de Lincoln


Desde el punto de vista de la recreación de los pasajes de la Historia americana que retrata la cinta, asistimos a una puesta en imágenes de los mismos prodigiosa. En este sentido, la confluencia de todos los elementos técnicos usados por Spilberg con su habitual maestría hacen que visionar “Lincoln” sea sentirse en medio de los hechos, entre sus protagonistas, respirando la autenticidad propia de quien admira un inmenso fresco que cobra vida. Es percibir a flor de piel, con emoción vívida, unos instantes (y su intrahistoria política) que cambiaron para siempre a un país y a sus ciudadanos.




El otro tema, el que más me subyuga, es el de dar una nueva vuelta al asunto de hasta donde ha de llegarse en pos de un objetivo, por muy loable y elevado que este sea. Es un asunto nada baladí, que además obsesiona y de qué manera a los estadounidenses. Y que está más presente que nunca hoy, si fijamos nuestra atención en las decisiones relacionadas con la persecución mundial del terrorismo tras el 11-S. 



El hilo argumental de “Lincoln” es precisamente ese, si todo vale y si merece el sacrificio, por inmenso que éste sea, cuando la meta es loable. La posición y el discurso de Spielberg en tal sentido es más que evidente, como lo son sus convicciones de todos conocidas. Además, tratándose del caso de que se trata, poca discusión cabe y la postura relatada es hasta cómoda. Sin embargo, la virtud del filme está en también exponer el precio que, ineludiblemente, las decisiones, todas, hacen pagar.


Más que parecidos muy razonables

Sí... ya lo se... Observaréis que me voy por las ramas y que estoy concluyendo esta crítica sin hacer mención al casting actoral. Y, en particular, a su protagonista indiscutible. Podría hacer un justísimo panegírico de él, pero no sería original, pues a estas alturas todo el mundo sabe que Daniel Day Lewis es y será ya para siempre Abraham Lincoln.


by Harry Callahan
NOTA:8/10

ESCUCHA ESTA CRÍTICA EN PODCAST: https://dl.dropboxusercontent.com/u/224337446/lincolncritica.mp3
WEB OFICIAL Y TRAILER: http://www.thelincolnmovie.com/

lunes, 14 de enero de 2013

"AMOR (AMOUR)": Un filme innecesario...



Los yankis pueden presumir de muchas cosas, pero no de historia y tradiciones. Por eso, sienten una especial fascinación por el viejo continente, por su nobleza y tradiciones. Hace años, los nuevos ricos transatlánticos, incluso compraban, desmontaban, transportaban y volvía a montar hermosos castillos y mansiones europeas en suelo USA. Hoy, matan el gusanillo transformando series como “Downton Abbey” en auténticos fenómenos mediáticos. 
Buscando razones que justifiquen la sorpresiva plurinominación a los oscar de “Amour” de Haneke, caí precisamente en esa aludida fascinación. Y en ese deseo además de dar cierta nobleza a una feria de premios muchas veces considerada como frívola y poco sesuda. Si es por esta razón de imagen, de política comercial, acepto la jugada, heredera de aquellos años en que se puso de moda nominar cine indie (cuando aún lo era), en un también denodado de intento de dar enjundia cultureta a los referidos galardones. En este sentido, todo se entiende. Una palma de oro de Cannes, es una palma de oro de Cannes. 

De otro modo, no acierto a desentrañar los juegos y maniobras que han llevado a Haneke a la alfombra roja. Su película es un drama íntimo, rodado con un afán documental. Es, en lo argumental, un retrato inclemente de lo cotidiano; una invasión de la intimidad más ordinaria. Es un filme doloroso, seco, sin artificios. Es una propuesta inmisericorde, hondamente triste, aunque bella en su retrato del amor más desnudo y esencial, con unos intérpretes protagónicos, eso sí, perfectos, que mantiene la cinta de principio a fin. 
Sin embargo, no es un filme con vitola de oscar en modo alguno. Y, lo que es peor, y pese a sus citadas virtudes, una vez vista no aporta nada, o, al menos, al que esto afirma. Y es que, tras su visionado, me sigo preguntando cuales son las pretensiones de su realizador, más allá de provocar la incomodidad del espectador, como ya es clásico en el cine de este realizador. En su consecuencia, y por mucho que moleste a algunos, se me antoja una película innecesaria, que además es claustrofóbica y muy tediosa, en su afán de estar rodada en clave de Nouvelle Vague. 


Haneke dirige a sus veteranos protagonistas, Jean-Louis Trintignan y Emmanuelle Riva

Así pues, como obra caprichosa de su creador, Haneke tiene todo mi respeto, pues cada cual rueda lo que le da la gana, mientras tenga productor que le financie. Faltaría más. Sin embargo, no es este precisamente ni el mejor Haneke (lejísimo, por ejemplo, de peliculones como “La cinta blanca”), ni un filme que merezca estar en una quiniela de oscar, descabalgando, no olvidemos, a otros con seguramente más méritos. A excepción, claro está, que todo sea una cuestión de dar las referidas apariencias que al comienzo apuntaba.



by Harry Callahan

NOTA: 6/10


domingo, 13 de enero de 2013

"LA NOCHE MAS OSCURA (ZERO DARK THIRTY)": El corazón de las tinieblas


La noche más oscura se acerca al corazón de las tinieblas. Ese de la novela de Conrad que magistralmente llevó al cine Coppola. La guerra es brutal, sin reglas, sin límites, sin piedad, pues persigue la muerte. Da igual el bando de que se trate. Da igual el fin que se quiera. Has de golpear antes de que te golpeen. El fin justifica los medios, o al menos, siempre habrá perros de esa guerra que sí cruzarán líneas, da igual lo rojas y marcadas que estén… Porque es necesario…
Esta es una reflexión que hago sentado en mi butaca mientras transcurren los créditos de “Zero Dark Thirty”, al son de los compases del sombrío score del omnipresente Alexander Desplat. Y personalizo esta reflexión pues la mayor virtud de la película es esquivar deliberadamente el posicionamiento moral ante las acciones que se narran, para que sea el propio espectador el que saque sus conclusiones, exortice sus fantasmas o descubra el animal que lleva dentro.



Y es que el filme de la Bigelow, mucho más complejo y redondo que la oscarizada “En tierra hostil”, es aséptico, cuasi-documental. Testamento histórico de unos acontecimientos que han marcado para siempre el modo en que el mundo se enfrenta a sus nuevas amenazas. Lo fácil hubiera sido caer el patriotismo engolado y fascistoide mil veces protagonista en otras épocas, y urdir más un pastiche propagandístico que un relato de hechos terriblemente verosímil, como es “La noche más oscura”.
Porque son otros tiempos y otros modos, también de hacer cine. Y tiene que ser precisamente una mujer la que muestra otra manera de construir un filme bélico histórico, que además es un thriller de espías y una película de acción. Géneros todos tradicionalmente muy masculinos. Una cinta que es prodigiosa en su modo de narrar y de crear tensión en todo momento, con un tramo final magistral, que literalmente te clava a la butaca, pese a que todo el mundo conozca el desenlace.


Si vergonzoso me parece ignorar a Ben Affleck, en los próximos oscar, como director de “Argo”, el colmo del desatino igualmente supone ningunear a Kathryn Bigelow como autora de este filme que, ya simplemente en lo cinematográfico, es maestro y enseña como todavía existen nuevas maneras de contar una película. Claro que qué se puede esperar de una Academia que jamás dio un oscar a gente tan revolucionaria en la narrativa fílmica como por ejemplo Alfred Hitchcock.


By Harry Callahan
NOTA:9/10
TÍTULO ORIGINAL: "Zero Dark Thirty"
ESCUCHA ESTA CRÍTICA EN PODCAST CON EXTRAS: https://dl.dropboxusercontent.com/u/224337446/lanochemasoscuracritica.mp3

TRAILER: http://www.sensacine.com/peliculas/pelicula-193444/trailer-19454636/

sábado, 22 de diciembre de 2012

"HOMELAND (serie TV)": 24 con factor humano

El falso culpable. O, mejor aún, el falso inocente. O, quizás, ni lo uno, ni lo otro. O ambas cosas. Esto es Homeland. Pero también, mucho más. Es la serie de moda en EEUU. La favorita de Barack Obama. La que no para de cosechar premios. La que tienes que ver si aún no lo has hecho...
Poniéndonos en antecedentes argumentales y reconociendo a cada cual lo suyo, lo primero que hay que aclarar es que “Homeland” no es un producto original. Es el remake americano de una serie israelí titulada “Hatufim (Prisioners of War)”, aunque con ciertos cambios, sobre todo en su segunda temporada. Esos cambios han sido la personal huella de Alex Gansa, Howard Gordon y Chip Johannessen, libretistas de la mítica “24”. A ellos, además, se debe la impronta de thriller de acción con trasfondo político y terrorista contemporáneo que tiene el show desde el comienzo. Suyos son, claro está, los giros de guion, las vueltas de tuerca y el componente sorpresa marca indeleble de la casa.
Sin embargo, “Homeland” no es una nueva versión “24”. Es un producto que no solo persigue ser un entretenimiento de calidad, sino que se me antoja un serial más maduro y adulto, con una preocupación cuasi obsesiva por la creación de personajes densos, con profundidad psicológica, que contrapesan en sus interrelaciones los momentos de mera acción non stop. En esos terrenos, la clave es el concurso de un tipo como Henry Bromell, productor ejecutivo de la malograda “Rubicón”, una opresiva y conspiranoica serie de espías contemporáneos que mereció mejor suerte que su cancelación tras la primera temporada.
Las manos guionistas de todos ellos han parido un producto que presenta un equilibrio perfecto entre la acción más dinámica y estresante, de un lado; y de otro, los conflictos personales más realistas en los que el factor humano siempre será desencadenante de cuanto pase.


 El reparto de Homeland en los pasados Globos de Oro


Pero un relato planteado en estos términos, si aspira a tener éxito, tiene a la fuerza que descansar sobre un casting con empaque. En ese asunto, “Homeland” presenta un triángulo actoral que envidiaría, a día de hoy, cualquier showrunner. Damian Lewis, Mandy Patinkin y en grandiosa medida Claire Danes, capturan al espectador con el verismo de sus interpretaciones, involucrándolo en sus conflictos hasta el punto de que las propias relaciones personales generan la misma o más tensión que la propia (y más obvia) de la trama terrorista.
La clave de todo ello es el diseño de los caracteres. En este caso, al contrario de lo que ocurría en “24” con el personaje de Jack Bauer, un héroe heterodoxo en los modos pero que sigue los cánones más o menos clásicos, en “Homeland”, el sargento Brody, Saul Berenson y Carrie Mathison son un trío de anti-héroes mucho más humanos, vulnerables y por ende, más creíbles que el que interpretara Kiefer Sutherland.
Ello definitivamente arrastra al espectador a empatizar de un modo definitivo con los protagonistas, lo que, nuevamente, conduce a una verosimilitud mayor, que se convierte en definitiva, cuando el trasfondo geo-político, en el que tiene lugar la narración, se sitúa en una América post 11-S que toma prestados de la realidad muchos hechos rabiosamente contemporáneos. En tal sentido, de destacar es el riesgo tomado por los responsables del serial al poner en imágenes situaciones y momentos que tocan heridas abiertas y aún sangrantes de la historia reciente de los EEUU.
Poster de la serie israelí "Hatufim" en la que se basa "Homeland"

Todo ello, hace de “Homeland” una serie, sencilla y sinceramente, imprescindible. Hasta la fecha consta de dos temporadas. La segunda mejor aún que la primera, a la que le costó arrancar, pues sus seis primeros episodios se preocupaban más de reenganchar espectadores que de avanzar en la trama. No obstante, tras esos seis capítulos iniciales, sus responsables pisan el acelerador y todo en adelante serán curvas… y unos finales de temporadas brutalísimos. Esperemos que la tercera y probable última season, que resitúa a los personajes protagonistas en puntos de partida radicalmente diferentes, logre ofrecernos un cierre de historia que por lógica de acontecimientos no debería de durar, pero que si sigue contándose del mismo modo que hasta ahora, no me importaría que se prorrogase cuantas temporadas les dé la gana a sus creadores.
By Harry Callahan
NOTA: 1ª temporada 8/10 - 2ª Temporada 9/10

ESCUCHA ESTA CRÍTICA EN PODCAST CON EXTRAS: https://dl.dropboxusercontent.com/u/224337446/HomelandTvCritica.mp3
TÍTULO ORIGINAL: "Homeland"
DATOS SERIE ORIGINAL "HATUFIM": http://www.imdb.com/title/tt1676462/
SOBRE LA MÚSICA DEL PODCAST: http://www.jamendo.com/es/track/895041/thethird-fall

lunes, 17 de diciembre de 2012

"EL DOBLE DEL DIABLO": La versión "seria" de "El Dictador"

“El doble del Diablo” tiene tufo a serie europea de opereta. De esas que producía la televisión de Berlusconi, en las que todo parece impostado, de cartón piedra, y excesivo, muy excesivo.
Tamahori nunca fue el genio que muchos quisieron ver en “Guerreros de antaño”. Su filmografía de películas americanas así lo acredita, con fiascos como “La Brigada del sombrero” o “El desafío”, en donde lo tenía todo y se despeñó; y otros títulos que tan solo quedaron correctos, como el 007 “Muere otro día”. El resto son naderías tipo “Next” o “XXX-2”
Exiliado ahora por las grandes majors, y con amparo en productoras del viejo continente, trata de poner en pie cintas como ésta que, claramente, le queda muy grande. A él y a Dominic Cooper, su duplicado protagonista. Ambos dibujan a grosos brochazos la figura del hijo de Sadam Husein, convirtiéndolo en una suerte de Tony Montana pasado de rosca que permanentemente se ahoga en el ridículo más esperpéntico.

 Dominic Cooper haciendo de Tony Montana

Una lástima, pues de caer en manos de otros con mejores oficios, estaríamos ante un producto más próximos a la muy reivindicable serie B “Caza al terrorista”, que dirigiese magistralmente Christian Duguay, que a esta versión pseudo-seria (sin pretenderlo) de “El Dictador” con Sacha Baron Coen.
By Harry Callahan
NOTA:3/10

TÍTULO ORIGINAL: "The Devil´s Double"

TRAILER Y WEB OFICIAL: http://www.thedevilsdoublefilm.com/index2.html

DATOS ADICIONALES: http://www.imdb.es/title/tt1270262/

domingo, 25 de noviembre de 2012

"GOLPE DE EFECTO": La grandeza de Eastwood



El gran Clint Eastwood ha sido infiel a su promesa. Y es que, tras protagonizar “Gran Torino”, anunció que no interpretaría más, que continuaría únicamente oficiando de realizador, los años que Dios y las aseguradoras le dejasen hacer cine. Cierto es que aquel papel de viudo descreído y huraño, resumen perfecto de muchos de sus roles protagónicos, bien pudiera haber sido el perfecto punto y final a una memorable filmografía como actor.

Sin embargo, el aventurero de medianoche, ha querido ser fiel a sus amigos. Por eso, cuando su antiguo ayudante de dirección y ahora socio en la Malpaso, Robert Lorenz, le rogó que una última vez se pusiera delante de la cámara, el bueno de Clint no supo decir que no. Así, la suerte y la amistad se han aliado para darnos como bis de propina el gustazo de volverle a ver en pantalla grande, esa que llena de carisma y presencia con la grandeza que un día lo hicieran Bogart o Wayne.  
A priori, además, su papel de veterano cazatalentos venido a menos, que mantiene una difícil relación con su hija, volvía a ser uno de esos que últimamente le ajustaban como un guante. El muy americano asunto del baseball y compañeros de casting tan atractivos como Amy Adams o John Goodman, nos hicieron pensar que el que fuera Harry El Sucio nos volvería a alegrar el día.

 

El problema es que “Golpe de efecto” confunde el tocino con la velocidad, o, en este caso, la sencillez con la simpleza. Y si bien nunca fue un filme con ínfulas, ni se esperaba un nuevo “Gran Torino”, lo cierto y verdad es que la cinta es un estrenos tv que solo el buen hacer de Eastwood consigue dignificar y elevar muy por encima de lo que merece.
Y, si bien hay que aclarar que no estamos ante un fiasco como “El Cadillac Rosa” (la otra vez que el actor de California encabezó cartel por pura amistad), la torpeza de Robert Lorenz a la hora de poner en imágenes esta historia es más que insondable. No hay el menor atisbo de trascender en el modo de rodar. Ni creatividad alguna, desde el punto de vista narrativo. Por otra parte, el guion es un refrito de tópicos y lugares comunes, un ejemplo de previsibilidad que jamás consigue mantener la curiosidad del espectador.


Eastwood recibe indicaciones de Lorenz

Lo único que hace que no te quieras levantar de la silla, sino más bien lo radicalmente opuesto, quedarte pegado a ella, son los momentos en los que el que fuera William Munnie hace acto de presencia, con sus ochenta y dos inclementes años visibles en cada movimiento, en cada arruga de su avejancado rostro. Sus miradas, gestos y modos siguen embelesando a la platea. Filmes como este, absolutamente crepusculares en la carrera de un actor, te hacen además dejar volar tus recuerdos y situarle con la imaginación en tantos y tantos otros roles con los que gozaste durante años. 

Por ello, este “Golpe de efecto” sabe a copa de vino muy añejo, que cuando la disfrutas sabes que, muy probablemente, ya no volverás a poder paladear de nuevo. Porque, amigos, este filme de Eastwood sí que pudiera ser el último título de su carrera actoral. La Naturaleza no miente, ni perdona. Y ello le confiere a la película un valor que, atendiendo a otras razones, meramente cinematográficas, no tiene ni de lejos. En este sentido, resulta más emocionante que nunca ver como esos inimitables andares arrastrados se alejan de cámara en el último plano de la cinta, al tiempo que resulta incontenible sonreír de medio lado y pensar: ¡que grande eres, maestro!


by Harry Callahan
NOTA: 7/10
TÍTULO ORIGINAL: "Trouble with the Curve"

domingo, 18 de noviembre de 2012

"HOLY MOTORS": Un filme onanista

 
“Holy Motors” es un filme onanista. Y me explico. Su director la ha rodado para sí, de espaldas al público, al que probablemente ve como el que muestra al comienzo del filme: seres indolentes, masa pasiva, adocenada. Por eso decide no respetarlo, pasar de darle lo que espera, y ejerce de artista en su acepción más esencial, más radical.
De esta suerte, propone una obra personalísima, la que le sale del alma, la única que podía rodar sin traicionarse. Y en ella plasma todo cuanto quiere, con sus hipotéticas virtudes y defectos, con sus presuntos aciertos y errores. Y como creación libre y auténtica, sin adulterar ni limitar, genera en quien la ve sensaciones que van desde el amor más incondicional al desprecio más beligerante e insultón. Redescubriéndonos que el cine puede ser algo más que palomitas y merchandising, franquicias y remakes. Que fue, es y será arte, y en ocasiones como esta, adelantado a su tiempo, e incluso al propio futuro del que pueda venir.
 
Soy de los que piensan que el arte lo es cuando mueve algo dentro del espectador, cuando éste no queda indiferente, para bien o para mal. Desde ese punto de vista, el autor de “Los amantes del Pont-Neuf” mueve el alma, el estómago o directamente los intestinos, según a quién preguntemos. Por ello le estimo como unos de los realizadores más “artistas” del panorama actual.   
Quizás, porque no, esa sea su verdadera pretensión aquí, más allá de mirarse el ombligo. Quizás me equivoque y no pasa olímpicamente de los que verán su filme; y en un altruista ataque de generosidad pretenda agarrar de los hombros y agitar  precisamente a ese público que inerte languidece en la sala de cine del comienzo que antes recordaba. Bien podría ser…
 
 
De cualquier modo, no hay un “Holy Motors”, sino tantos como espectadores la hayan visto, pues para cada uno será una experiencia personal e irrepetible. Para el que esto firma supuso un asistir boquiabierto a un descarnado y devoto homenaje al cine, a sus géneros, a su magia y quienes lo hacen posible, los actores. Con un Denis Lavant inconmensurable, cuyo trabajo debería mostrarse, si o si, en todas las escuelas de interpretación. Una cinta para gastar muchos de los adjetivos apasionados de cualquier diccionario: hipnótica, transversal, radical, atrevida… y, al fin y a la postre, única. Un filme que de seguro haría las delicias de Luis Buñuel y que David Lynch, probablemente, haya visto ya en innumerable ocasiones.
By Harry Callahan
 
NOTA: 8/10
 
TÍTULO ORIGINAL: "Holy Motors"

miércoles, 14 de noviembre de 2012

"SKYFALL": El dry Martini nº 23

 
Debe ser difícil hacer la película número veintitrés de una saga. Y tiene que serlo más aún si la franquicia está de redondo cumpleaños, cincuenta concretamente. Y debe ser más complicado todavía cuando eres un “autor” más que un artesano de la acción. Por eso, cuando al tipo que filmó “American Beauty” le dieron la cocktelera en la que meter nuevamente un buen puñado de tópicos para hacer que supiesen distintos, el objetivo sabiamente marcado no fue otro que idear un dry Martini con sello propio, aunque obviamente tuviera que ser agitado, no mezclado.
Y es que “Skyfall”, como buen nieto de un abuelo mediosiglista, se recrea en obsequiar un sinfín de autohomenajes al universo Bond. Tan es así que incluso hay un instante, muy surrealista, en el que resucitar el mítico Aston Martin DB5. Pero Mendes es capaz de trascender y dejar huella. De un lado, por obra y gracia de una muy oscarizable fotografía del mago Roger Deakins que convierte el filme en un todo un festín visual, con momentos tan ya imperecederos como las plastiquísimas escenas en el rascacielos de Shanhai o en el casino de Macao.
El otro gran arma de Mendes para ganar la mano es la dirección actoral de un casting casi perfecto que tiene momentos y diálogos tan notables como el primer encuentro de Craig con Bardem, o el de éste con “M”, que aunque un tanto Lecteriano, no deja por ello de evidenciar que la acción más vibrante bien puede esconderse en un tete a tete audazmente puesto en escena.
 

Sam Mendes junto a Judi Dench en el rodaje

 Lo que me lleva a habar, inexorablemente, de Javier Bardem. El verdadero gadget que “Q” entregó a Mendes para hacer trascender, definitivamente, el filme. Un gadget nada sofisticado, pero tan efectivo como la celebérrima Walther PPK. Un actorazo que se merienda a cualquiera que osa darle réplica. Un animal cinematográfico tan brutal como su propia fisonomía y capacidades de superarse en cada reto interpretativo, por muy tópico o convencional que pueda resultar (como es el caso: algo tan pedestre como hacer de villano en un Bond).
Así pues, chapó por todo ello a Mendes, que ha facturado a todo esto una cinta a todo esto tan brillante como entretenida, y que además insufla al mito y a los personajes a él cercanos, ciertos aires de trascendencia, de honduras psicológicas; y que, de paso, aprovecha para desvelarnos incluso detalles de unos orígenes y pasado traumáticos del propio 007, algo por otra parte muy de moda, muy Nolaniano. A ver que hace el que le toque reiniciar la franquicia en el punto de reboot en el que ha quedado. Alguien que, muy a propósito, se cuenta en los mentideros cinéfilos que podría ser el mismísimo aludido Christopher Nolan.
 
By Harry Callahan
 
NOTA: 8/10
 
TÍTULO ORIGINAL: "Skyfall"


domingo, 11 de noviembre de 2012

"LOOPER": Clásico de culto instantaneo

De Johnson me gusta su amor por el riesgo y... su poca vergüenza. Ya lo demostró en Brick, su opera prima. Esa que transformaba el filme teen de instituto en un relato de cine negro con regustos literarios añejos. 

Ahora este tipo le hinca el diente al resbaladizo asunto de los viajes en el tiempo. Y, sin negar referentes a cintas como "Terminator" o "Regreso al futuro", se las ingenia para proponer una historia de cine fantástico que logra sorprender al espectador, con un final mas que redondo, en el que milagrosamente todo cuadrara. La clave, su habilidad de barman desprejuiciado a la hora de mezclar, por ejemplo, en su particular coctelera, ciencia ficción y western, del q conserva imaginería, situaciones clásicas y elementos primitivos. Aunque aquí las armas son megarevolveres y trabucos, los caballos, motos q levitan, los salones, cafeterías diner y los villanos, gangsters de look post "Matrix", aunque , eso si, sombrero cowboy.


Johnson dando indicaciones a Gordon Levitt

También me gusta del autor de la casi inedita Los hermanos Bloom, la economía narrativa que utiliza en este ultimo trabajo. Amparada en en montaje sencillo pero eficaz como mecanismo de relojería, las presentaciones de personajes y de argumento son maestras en el primer acto. Propias del artesano que sabe como quiere contar las cosas sin que las limitaciones de presupuestos lo malogren. En este sentido la historia pide paso y relega acertadamente una recreación espectacular del futuro, que es mas un presente con sutiles cambios esenciales.
Solo le afeo a Johnson no haber puesto a Bryan Cranston en lugar de al buenazo de Jeff Daniels, imposible en su rol de malote; un segundo acto algo moroso en contraste con el resto;y algún demencial peinado de Bruce Willis. Pero eso solo consigue bajar la calificación del filme, de obra maestra del genero a clásico de culto instantáneo.

by Harry Callahan

NOTA: 8/10

TíTULO ORIGINAL: "Looper"