sábado, 24 de mayo de 2008

EN CARTEL: "Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal", ¿Casi veinte años de espera para esto?...

Recuerdo que me alegré, en su momento, cuando el encargo de escribir el libreto de Indy 4 cayó en manos de M. Night Shyamalan. E incluso cuando, rechazado éste, aterrizó en las de Frank Darabont. Me inquieté cuando el trabajo de éste también resultó rechazado. Me intrigué por saber qué de malo había en las historias pergeñadas por ambos cineastas de reconocida inventiva. Quise, no obstante, ser bien pensado e imaginé que Indiana Jones no podía volver de cualquier forma, que debía hacerlo con un argumento realmente impactante e ingenioso, y ese todavía estaba por escribir. El héroe y los fans de la saga así lo exigían.
Cuando se confirmó que el guión de David Koep (tipo cuya obra respeto a medias) obtuvo al fin el placet de Lucas, Spielberg y Ford, quedé a la expectativa. Hoy, tras ver la película, sólo puedo pensar: ¿tanto para esto? Porque la historia de esta cuarta parte es con diferencia la más absurda, pobre, inexplicada y ofensiva al espectador de toda la saga.
Al final, parece que todo se reducía a pasear al sexagenario Harrison Ford, disfrazado de Indiana (que no encarnándole), por una cinta cuajada previsibles frases y lugares comunes. Un filme en el que la autoparodia sólo funciona en un par de gags, rozando el resto del tiempo el más sonrojante ridículo. Una película que no se preocupa en mostrar como pasan las cosas, como los personajes llegan a un lugar o a determinadas conclusiones. Los malos aquí son caricaturas, no hay psicologías de personajes ni evolución en los mismos. Se cuenta poco y lo poco que se cuenta se hace mal y de modo incompleto. Y el climax final, que decir del climax final. Me lo temía durante todo el metraje pero, no obstante, a punto estuvo de hacerme levantar de la butaca y marchar airadamente. En suma, poco respeto por el espectador en general y por el seguidor de la saga en particular.

No obstante, nada de esto sorprende, pues, de una lado, Spielberg es capaz de hacer “La lista de Schindler” pero también “Parque Jurásico”. Y que decir de Lucas, el cineasta más sobrevalorado de la historia. Que tuvo la suerte de dar en la diana una vez con “La guerra de las galaxias” pero que, desde entonces, solo sabe hacer bonitos efectos con la ILM, y pare usted de contar, y que definitivamente ha perdido la frescura y el sentido de la aventura simple pero de calidad que tan elementales fueron en la generación del mito de Indiana Jones.
Y diréis, todo es tan malo, nada se salva. Para ser honrados, si hay algo que funciona y en lo que Spielberg es un maestro. Hay dos secuencias de acción prodigiosamente rodadas: una persecución en moto y otra en medio de la selva. Con momentos en las mismas que nos sirven para entristecernos atisbando lo que pudo haber sido y no fue. También la música de John Williams, último genio vivo de la composición para cine, es de destacar. Pero esto no es nuevo. No obstante, siempre se agradece escuchar un score sinfónico, sin samplers ni otras sonoridades agresivas al buen gusto, aunque aquí el genio de Nueva York más que innovar, refrita y solo eventualmente añade algo realmente nuevo al soundtrack de la saga.
En resumen, fervorosamente ansío que la recaudación no alcance ni de lejos las millonarias expectativas que sus autores imaginan, de modo que, definitivamente, no haya lugar a una quinta entrega con la que amenazan Lucas y sus colegas, si todo les sale como esperan. Lagarto, lagarto. Dejen, por favor, la saga descansar en paz.

by Harry Callahan
TÍTULO ORIGINAL: "Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull"
NOTA: 4/10

2 comentarios:

Baraka dijo...

Permíteme que aplace mi colaboración hasta que la vea, de todos modos hay que decir que el cartel de la película es genial. Del mismo ilustrador que la saga de Star Wars, no?

Baraka dijo...

Al final Indy muere

Uyyyyyy!!! Se me ha escapado!!!